Cambios en el Tránsito
Domingo 24 de Julio de 2016

Crónica con nervios: los rápidos 14 minutos más estresantes del día

Cronometrado el ingreso y egreso al centro de Paraná, en auto y en colectivo, hay apuntes posibles a una semana de los cambios jugados

Lo complicado es atravesar Cinco Esquinas, uno siente que se le pasa la vida. Cronómetro en mano es más fácil dar cuenta de los cambios en el tránsito de Paraná que se pusieron en vigencia a hace una semana. El objetivo fue, y a esto lo repitieron funcionarios municipales cada vez que pudieron, que el ingreso y el egreso al centro sea rápido. Aquí una crónica de ida y vuelta, con nervios, en auto primero y sobre el carril exclusivo después, para derribar algunos mitos y crear otros.

Para poder dar cuenta del tiempo que se pierde o se gana con el nuevo sistema de tránsito, el punto de partida siempre fue avenida Almafuerte luego de atravesar Ruperto Pérez. La llegada fue en Bavio e Italia; una cuadra antes y una después de la anarquía.

Lo que creció en la última semana es el embotellamiento en avenida Almafuerte. Tan grande es en horario pico, que al dar el verde para atravesar Ruperto Pérez, se demora hasta un minuto entero en poder cruzar la esquina.

Pero es después de avanzar cuando surgen los problemas en serio: aparecen los autos estacionados en doble fila y los que se encuentran parados al costado de los cordones en ambas veredas. Así la avenida se reduce a la mitad y se transforma en un gran embudo: como Echagüe ya no es más una posibilidad, Gualeguaychú parece no dar abasto por sí sola.

Por los menos el viernes, cuando UNO salió a corroborar los efectos del cambio, quedaron atrapados antes del semáforo de Cinco Esquinas: autos particulares, motos, taxis, remises, colectivos urbanos, interurbanos, camiones de gran porte, bicicletas, los que querían llegar al centro, los que iban a la Terminal, los que deseaban Laurencena, los que doblaban a la izquierda y cronistas que contaron cinco semáforos en verde para poder atravesar el espanto, 7 minutos 45 segundos después. Si uno conduce por ahí una vez al día, pierde en el año y solo en ese tramo poco más de 47 horas. Además se sumaron peatones que cruzaban entre los vehículos, algunos que querían alcanzar la estación de servicios, unos que iban al banco, otros que repartían folletos y aquellos que pedían alguna colaboración para subsistir.

Atravesar en el transporte público o con autos de alquiler el mismo tramo, es menos exasperante para el pasajero; allí no hay carriles exclusivos. Todo cambia y eso se nota en Gualeguaychú, por lo menos para quienes van en colectivo. Si es uno quien maneja, la experiencia es más que interesante.

Solo al ingresar a la traza ahora ancha, se profundiza el estacionamiento en doble fila, al que se suman camiones que cargan y descargan en comercios y hay algunas obras que ocupan un carril de la calle.

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Onda verde. La salida del centro por Echagüe ahora es mas cómoda y rápida. 
Onda verde. La salida del centro por Echagüe ahora es mas cómoda y rápida.



Habrá que reconocer de todos modos, y a pesar de la desidia del conductor medio, que uno se acostumbra con el paso de los días a la convivencia de los dos semáforos: el del carril exclusivo y el que es para todos.

En Gualeguaychú el flujo vehicular es más rápido. A pesar de que en horario pico no se puede agarrar la onda verde porque no se llega, el tiempo que demora un auto particular en recorrer 23 cuadras y atravesar el centro, es menor de lo que se pierde en cruzar Ramírez por Almafuerte. A destino –en Bavio e Italia– el cronómetro se frenó en los 13 minutos 57 segundos en total y a pesar de los años que uno pierde por estrés, no parece tanto.

Otra opción es agarrar Alem, aunque no es tan fácil y ahora parece que no la usa nadie. Algunos particulares por Gualeguaychú se cruzan al carril exclusivo para doblar a la derecha y otros no esperan que se ponga en rojo el semáforo de los colectivos. De todos modos, a medida que pasan los días, parece haber más respeto por ese carril, potestad del transporte público, taxis y remises con pasajeros.

Muchos motociclistas entran y salen por la línea amarilla en un zigzagueo peligroso. Al parecer, los que perdieron toda posibilidad son los que usan la bicicleta, porque es una locura pedalear sobre el cordón derecho entre los nervios y las peleas que ofrecen los choferes de línea y de los autos de alquiler. Todos van apurados.

Llegar al centro con el mismo recorrido pero en colectivo, es otra cosa. A juzgar por el tiempo y la comodidad, el cambio funciona mejor más allá de ciertos inconvenientes que deberán ajustarse.

Para que anoten los técnicos municipales: el primer semáforo de Gualeguaychú da verde al mismo tiempo para los dos carriles. Entonces los conductores que quieren doblar por Alsina ponen en riesgo su vida frente a la embestida de aquellos que van por el exclusivo. Después los equipos semafóricos se acomodan y cuando uno da rojo, el otro permite el paso y al revés.
Por ahora, otro de los mayores inconvenientes son los conductores particulares que utilizan ese carril distinto. Esta premisa es a pura y simple observación. Uno solo que cometa la infracción ya retrasa la fluidez que se puede ganar. Habrá que reconocer que a pesar de todo, el exclusivo funciona: en el mismo trayecto que en auto particular, el cronómetro para el colectivo se clavó en 10 minutos 7 segundos. Ahora el transporte público va más rápido.

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Para huir

Salir del centro es otra cosa, a eso lo reconocen todos los que ya utilizaron Echagüe. La sensación de agarrar España al revés por lo menos es extraña, pero a los pocos segundos uno ya se acostumbra a ver ese pedazo de ciudad desde otro punto de vista. Dan hasta ganas de prender la radio por primera vez en toda la travesía.

Es cierto que 25 de Mayo no es Carbó, pero se marcha sin tanto problema. Como los conductores no pueden doblar por Belgrano porque está prohibido, la Municipalidad puso una valla para evitar la infracción.

Echagüe tiene otra fluidez y a diferencia de Gualeguaychú, en horario pico se puede agarrar la onda verde. De todos modos, el mayor inconveniente es cruzar las Cinco Esquinas si uno va muy justo. El trayecto para hacerlo es tan largo que con el amarillo del semáforo no se llega. Una inspectora en esa esquina, explicó a UNO: "Con el amarillo no llegás. La gente dice que salir del centro es más fácil que entrar, es más rápido. Después los semáforos en Cinco Esquinas confunden. Parece que hay tres que miran hacia Echagüe y son solo dos, el otro apunta hacia Ramírez". La inspectora que tuvo mucho trabajo por estos días quiso seguir con la explicación, pero dio verde y el cronómetro todavía estaba en marcha. Recién se frenó otra vez en Ruperto Pérez en los 8 minutos 7 segundos y otra hipótesis se pudo corroborar: salir del centro en auto es más rápido que entrar; para atravesar 24 cuadras solo se demora lo mismo que preparar un mate.

Sobre el carril exclusivo, la experiencia para huir del centro es diferente y se notan mucho más los obstáculos: hay estacionamientos de motos y otra vez el uso de esa senda por particulares. Le agregó pimienta a esta crónica, y retrasó unos segundos el promedio del cronómetro, una discusión que tuvo lugar entre un chofer de colectivo y el conductor de un auto estacionado donde no debía. Mientras el trabajador trataba de explicarle la nueva disposición de tránsito, el otro, sin escuchar, le pedía a gritos sexo oral de mala forma. Sin perder más tiempo, el coche de línea le hizo un finito y los enmudeció por miedo a perder el espejo retrovisor.

Si no fuera por eso, el recorrido sería mucho más fluido, pero una y otra vez, aparecen los oportunistas que utilizan el carril exclusivo como si fuera de ellos y generan demoras. Es cierto también que muchos pasajeros todavía no conocen las paradas y que falta cartelería; hace que a veces pidan parar los coches en lugares indebidos y algunos choferes, con buen tino, hacen concesiones.

La salida del centro es el mayor logro del cambio de circulación de las calles a juzgar por el cronómetro que, en horario pico, se clavó para el colectivo en los 12 minutos 53 segundos. Es más lento que para ingresar en este caso, pero incomparable con los tiempos de antes donde las demoras a superaban los 15 o 20 minutos.

Así las cosas, hay aspectos positivos y negativos, como también mucho para mejorar. Se sabe que todavía hay semáforos que deberán calibrarse y reubicarse, que las líneas de media y larga distancia llegarán a la Terminal por otro lado y faltan medidas anunciadas en la semana que son complementarias para que el sistema funcione.

Mientras, lo que no se puede negar es que el cambio fue jugado y que el tiempo dará o no la razón. De todos modos habrá que decir que esta crónica nerviosa tiene poca vida porque en la semana empiezan las clases y ya todo será diferente.


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El tiempo como eso que pasa

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*Auto particular: Recorrido. Cronometrado realizado por el carril común.
-Para poder llegar al centro la demora es de 13:57 minutos
-Para poder salir del centro la demora es de: 8:07 minutos


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* Colectivo: Recorrido. Cronometrado realizado por carril exclusivo.
- Para llegar al centro la demora es de: 10:05
- Para poder salir del centro la demora es de: 12:53


* Se marcaron los minutos y segundos para realizar 24 cuadras de ingreso y egreso al centro de Paraná, en horario pico, con auto particular y por carril exclusivo. La intersección de Almafuerte y Ruperto Pérez fue el punto de partida, la de llegada fue la de Bavio e Italia, y viceversa.

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