Policiales
Jueves 02 de Julio de 2015

Creen que un menor ya mató a tres personas, pero sigue libre

Los familiares de Mauricio Almada piden que se tomen medidas con el adolescente que admitió matar al hombre en enero en el barrio Jauretche. El mismo menor está imputado en otro crimen y lo involucran en el asesinato de la semana pasada

El 30 de mayo de 2014 un adolescente de 16 años mató a balazos a otro de la misma edad, Yamil Godoy, en el barrio Lomas del Mirador II, de Paraná. El 20 de enero de este año, el autor de aquel crimen, ya con 17 años cumplidos, asesinó con el mismo método a Mauricio Almada en el barrio Jauretche. Ahora, aunque nadie lo mencionó ante la Policía o el fiscal, muchos hablan de que la semana pasada fue él quien acribilló a David Moyano en la zona de avenida Almafuerte y Gobernador Crespo. Sin embargo, el joven sigue en libertad, aunque con dos causas (por ahora) que se tramitan en la Justicia.

Por tratarse de un menor de edad no se puede informar su identidad. Los familiares de Almada hace cinco meses que hacen marchas para reclamar que el asesino quede en prisión. No solo por el crimen, sino además porque en los últimos meses han sufrido amenazas con armas, tanto de su parte como de sus allegados.

Gisela, hermana de Mauricio, y Lautaro, un amigo, hablaron con UNO sobre el malestar en que está toda la familia por una falta de respuesta de parte de la Justicia. “El 20 de enero mi hermano salió a hacer una changa al barrio Jauretche, lo llamaron para arreglar una moto y soldarla, cuando volvía a las 19.30 lo embistieron en un pasillito del barrio Hijos de María, que cruza el arroyo de este barrio y el Jauretche, y le pidieron la mochila, según un testigo. El hermano tenía un problema, que se tildaba o tomaba todo para la joda, y no se la quiso dar, se dio vuelta y le dieron un disparo en la pierna. Cuando empezó  a correr quiso cortar por el arroyo y le dieron tres disparos en la espalda, que produjeron su muerte”, recordó Gisela.

Cuando se enteraron llegaron los familiares de la víctima al lugar del hecho y llamaron a una ambulancia pero no quisieron entrar a buscar a Mauricio “porque era en el Jauretche y los sacaban a tiros”. La mujer contó: “Al otro día hicieron allanamientos, encontraron las armas con las que le dispararon a mi hermano, y lo detuvieron (al menor de 17 años) y a Bruno Chavero, de 20 años, en una de las viviendas del Jauretche”.

El chico, aseguró Gisela, “de entrada dijo ‘yo le disparé, yo lo maté’, se hizo cargo. A la semana largaron a Chavero con una supuesta prisión domiciliaria, cosa que nunca se cumplió porque lo encontraban en todos lados, en la discoteca, en el centro, en la calle, y al menor lo ponen en el Copnaf. Estuvo dos meses y medio, supuestamente lo mandaron para San Benito, que no podía pisar Paraná, y resulta que hace poco mi hermano mayor salió y lo cruzó, lo amenazó con un arma y le dijo que a él también lo va a voltear, hace cosa de dos semanas, cerca del barrio Lomas del Mirador II, pero no hizo la denuncia”.

Además, según contaron los familiares de Almada, no fue el único que tuvo problemas con el acusado del homicidio: “Yo tengo mis nenas en la escuela Las Heras de calle Zanni, y los hermanos (del imputado) también iban ahí. Nos amenazaron, se nos fueron con cuchillas las hermanas, nosotros sí hicimos las denuncias y todo lo que teníamos que  hacer. Pero no nos hacían caso, hasta que salí en la tele y ahí sí los pasaron a otra escuela. No sé qué pasa que a ellos no se les hace nada”, lamentó la mujer.

Acerca del móvil del asesinato de Mauricio, Lautaro aseguró que no fue un ajuste de cuentas, y que él no tenía problema con nadie en el barrio Lomas II, donde vivía. En este sentido Gisela contó que Mauricio tuvo un accidente de moto hace siete años, que lo dejó un mes en terapia intensiva por un golpe en la cabeza. Luego le dieron el alta. “Pero era un bebé, le tuvimos que enseñara  a hablar, a caminar, a comer, y había quedado con un problema que si le gritabas se tildaba. Por momentos era un hombre y después un chico, entonces no tenía problemas con nadie, porque era una criatura más”, dijo su hermana.

Además, una testigo declaró cómo entre los dos acusados lo encerraron, le pidieron la mochila y luego lo ejecutaron. “Mientras tanto uno se lo tiene que cruzar en la calle, puede matar a otro, porque no sabemos cómo va a responder, porque si Mauricio no tenía problemas con él, la familia tampoco y nos amenazaron. Me parece que la Justicia se tiene que mover y decir que no puede estar en la misma ciudad, que lo manden a otro lado como habían dicho que lo iban a mandar a Victoria y nunca lo hicieron”, fustigó Lautaro. “Pero supuestamente no se puede hacer nada con él porque es menor”, agregó Gisela. Ahora, además de las marchas habituales que hacen a Tribunales, comenzaron a juntar firmas. “Para sentirnos apoyados por la gente, queremos presentarnos frente al juez o al fiscal que tiene la causa, que vea que no solo por nosotros pedimos justicia sino también por la gente que está afuera, porque sabemos que son dos asesinos que están sueltos. Hace cinco meses que hacemos marchas y nadie baja a darnos una respuesta”, lamentó el muchacho.

¿La tercera víctima?

El día que el menor acusado mató a Yamil Godoy, fue a su barrio y lo contó. Lo mismo hizo luego de asesinar a Almada: llegó a una vivienda del Jauretche donde estaba la sobrina de Mauricio y le dijo “borrate de acá porque recién maté a tu tío”. Al parecer, en el caso del homicidio de la semana pasada de David Moyano, conocido como Moncholo, hizo lo mismo, pero nadie lo dijo frente a un investigador policial o el fiscal. Sin embargo, es lo que se comenta en el barrio y en las redes sociales.

Y los familiares de Almada están casi seguros de eso: “Nosotros nos basamos en lo que cuentan los que conocían a Moncholo, familiares, gente allegada”. En el grupo de Facebook donde se reclama justicia por varias muertes violentas sucedidas en Paraná publicaron la foto de Moyano y escribieron: “Si se hubiera hecho justicia por la muerte de Mauricio Almada, la muerte de este chico se hubiera evitado, por el simple hecho de ser menores seguirán matando. Q.E.P.D. Moncholo, y se haga justicia por ti”.

La primera víctima del mismo acusado

En los pasillos del Lomas del Mirador II ya se cuentan varias muertes jóvenes y violentas. Entre ellas la de Yamil Godoy, de 16 años, el 30 de mayo de 2014, que le imputan al menor que entonces tenía la misma edad y que luego se habría hecho cargo del crimen de Mauricio Almada.

Yamil había salido de su casa en la madrugada junto a su hermano. De regreso, bajando una escalera en un pasillo, cerca de calle Quirós, entre Torra y Longo, lo estaban esperando: el asesino se le apareció repentinamente, le apuntó y le disparó al pecho. Godoy cayó al suelo y murió enseguida. Su hermano forcejeó con el asesino, intentó sacarle el arma pero recibió un culatazo en la cabeza. Llegó una ambulancia que trasladó Yamil al hospital San Martín, pero poco después falleció. El crimen fue a 50 metros del lugar donde fue asesinado a tiros, en agosto de 2013, el joven Emanuel Vásquez.

 

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