Redes Sociales
Sábado 14 de Enero de 2017

Créale más a un periodista que a Facebook

Hoy por Hoy. Opinión.

Hace varios años que en algunas usinas de las teorías de la comunicación se viene hablando (y hasta festejando) de la muerte del periodismo a instancia de las redes sociales. Sobre la base de un dato irrefutable de la realidad (día a día más personas están más atentas a lo que aparece en su muro que lo que se informa en un medio "tradicional"), han puesto fecha de vencimiento (¿2020, 2025, 2030?) al ejercicio de un oficio que supuestamente está perdiendo la competencia ante la presunta libertad de expresión que significa publicar en Facebook o Twitter lo que a cada uno se le cante. Y en esa marea, emergió con fuerza la basura informativa. La misma basura hay también en los diarios, las radios, la TV y las web con domicilio, pero en estos hay nombres y apellidos atrás de las palabras, a los cuales se puede desacreditar, denunciar e incluso insultar personalmente.
Las miserias de la revolución informativa explotaron en Estados Unidos con el triunfo de Donald Trump y salpicaron a los reyes del nuevo mundo digital. A esta altura, nadie discute que la gran cantidad de mentiras que surgieron desde el anonimato más miserable y se multiplicaron a través de las redes sociales, incidieron de manera importante en la votación. Esto fue negado al principio por el creador y dueño de Facebook, Mark Zuckerberg dijo que pensar que las noticias falsas tuvieran impacto en las elecciones era "una idea bastante loca".
Sin embargo, poco después tuvo que desmentirse con medidas: ahora se sugerirá a los usuarios de la red social una opción por la cual a las 6 aparecerá en el muro una selección de noticias importantes (según el misterioso logaritmo que determina el interés de cada uno). Para esto llegó a un convenio con el diario español El País, y seguramente se hará con otros medios en el mundo. Es decir, en su ambición como único gran proveedor de información se demostró el peligro y las consecuencias de este monopolio. Pero ahora debe ceder, aunque sea un poquito, ante el periodismo "tradicional", para ganar en credibilidad. Habrá que ver si esto se extiende también al área comercial.
El periodista y escritor estadounidense Thomas Loren Friedman, (tres veces ganador del Premio Pulitzer) dijo en un artículo reciente en el New York Times que será necesario un nuevo pacto social en el que "lo primero es empezar a enseñarles civismo digital a los chicos en todas las escuelas. Y eso implica arrancar enseñándoles que Internet es una cloaca a cielo abierto de información sin filtro ni verificación, de la que deben dudar". Y citó un estudio publicado en noviembre por la Escuela de Ciencias de la Educación de la Universidad de Stanford el cual reveló "una descorazonadora incapacidad de los estudiantes para razonar sobre la información que ven en Internet".
En los últimos años, la sociedad ha crecido en realizar lecturas críticas de lo que se informa en medios tradicionales, y eso es más que saludable, aunque todavía no alcanza para revertir la influencia de los sectores monopólicos en la opinión pública. Lo preocupante es que esa misma reflexión no se aplique a lo que circula en las redes. Mal que les pese a muchos, sigue siendo mejor creerle a un periodista que a un incomprobable post. Al menos, tendrá a quién reclamar por un pescado podrido.

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