La Provincia
Martes 01 de Noviembre de 2016

Cosecha de arándano: estiman que hay más casos de explotación

El jueves detectaron hacinadas en Calabacillas unas 180 personas oriundas de Bolivia y La Rioja. Ayer hallaron 20 más en Colonia Ayuí

Horacio Guattini es el delegado en Concordia de la Secretaría de Trabajo de Entre Ríos y estuvo a cargo del operativo que se realizó el jueves pasado en la localidad de Calabacillas, donde una inspección realizada en una quinta del lugar, dedicada al cultivo de arándano, derivó en la detección de condiciones casi infrahumanas en las viviendas proporcionadas a trabajadores de ambos sexos oriundos de Bolivia y de La Rioja por parte de los contratistas.

Ayer ocurrió un hecho similar en Colonia Ayuí, otro poblado cercano a Concordia, donde hallaron en una casa a una veintena de personas –dos bolivianos y el resto oriundos de la provincia de La Rioja– abandonados a su suerte, quienes manifestaron que habían estado trabajando en la cosecha del fruto; apenas tenían dinero para subsistir y no podían regresar a su lugar de origen. "Se está viendo qué hacer con estas personas. La vuelta de esa gente demanda unos 30.000 pesos y hay que ver quién se hace cargo. Nosotros tenemos poder de Policía cuando están trabajando, pero en este caso no es así y la situación es diferente a la del jueves", señaló a UNO Guattini, y explicó: "Cuando llega esta época habitualmente consultamos a las personas foráneas cómo están trabajando y así encontramos la semana pasada a gente oriunda de La Rioja y de Bolivia, algunos con documentación argentina temporaria. Les consultamos dónde estaban viviendo, en qué situación, si estaban conformes. De acuerdo a la información que fuimos recibiendo, actuamos".

El funcionario comentó que encontraron condiciones de hacinamiento: "Como sospechamos que podía haber una situación irregular en la vivienda nos trasladamos por la tarde a Calabacillas y allí nos topamos con varios lugares donde los trabajadores estaban realmente hacinados. Una casa tenía un baño interior y otros dos afuera, en un lugar donde había 50 personas. No había comedor ni agua caliente. La instalación eléctrica estaba en el aire, entre otras serie de falencias", sostuvo y agregó: "En total hay unas 180 personas afectadas. Eran varios lugares. El más complejo era un container donde había 20 trabajadores en nueve metros cuadrados, con baño a la intemperie, comiendo sentados en su cama, con el plato en la falda. Seguramente habrá más lugares así".

En este marco, dieron intervención a la Justicia: "El área legal de la Secretaría de Trabajo dio intervención a la Fiscalía de turno, que ya tomó intervención. Resta determinar qué pasará con los damnificados. El Consulado de Bolivia pidió un informe por la situación de los trabajadores oriundos de ese país que fueron encontrados en esta inspección".

Por su parte Oscar Balla, secretario de Trabajo de la Provincia, dijo a UNO: "Se dio instrucciones en forma inmediata para que desde Concordia se comuniquen con el fiscal de turno para informar sobre la situación de los trabajadores y se pidió su intervención, dadas las condiciones en las que estaba viviendo esta gente. Además nos comunicamos con las autoridades del Copnaf, quienes tomaron intervención inmediata ya que había menores, que si bien no estaban trabajando sí residían en esos lugares hacinados".

Balla indicó que previo al inicio de la cosecha, desde la cartera se reunieron con los integrantes de Asociación de Productores de Arándanos de la Mesopotamia Argentina (Apama) para acordar un trabajo en conjunto que permitiera prevenir este tipo de situaciones de explotación, instando al compromiso de los empresarios a contratar mano de obra preferentemente local. "También nos reunimos con las empresas de servicios y a todos les pedimos que cumplieran una serie de requisitos esenciales, entre ellos, que la gente que trabaja en la cosecha del arándano esté inscripta y tenga su aseguradora de riesgos del trabajo (ART). En este caso en Fincas del Sur, que es donde se detectó la irregularidad, no se habían inscripto como se había acordado con Apama y el dueño se había cortado solo y había contratado a otra empresa de servicios de mano de obra, lógicamente buscando gastar unos pesos menos. Pero en esas condiciones esa gente no puede seguir trabajando", manifestó.

Asimismo, señaló que este tipo de casos se da además en otro tipo de actividades e instó a denunciarlas. Las presentaciones pueden ser anónimas y se deben hacer en la Secretaría de Trabajo, en calle Buenos Aires 166, en Paraná, o en cualquiera de las 17 delegaciones de la provincia; o llamando a los teléfonos 0343-4207984/86/87. "También los sindicatos nos ayudan a detectar estas situaciones, como por ejemplo en la zona de Concepción del Uruguay, donde hace 10 días hicimos una inspección y encontramos a 22 personas que son agarradores de pollo a la madrugada, que trabajan previo a la faena, también en condiciones bastante malas y a su vez ninguno de ellos estaba inscripto".


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Repudio


La empresa Fincas del Sur figura como socia de Apama y tras las irregularidades detectadas, el organismo emitió un comunicado repudiando a los contratistas "que juegan con la vida de los trabajadores".


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Llegan de otro lado atraídos por falsas promesas

Esta temporada el cultivo del arándano viene bien y demanda en la zona de Concordia el trabajo de unas 15.000 personas para cosechar de manera manual los frutos y posteriormente envasarlos en las mismas quintas.

La labor se lleva adelante sobre todo durante los meses de octubre y noviembre y cada temporada desnuda la cruel realidad de casos de explotación de gente que necesitada de un empleo, aunque sea temporal, llega engañada a la provincia y se encuentra con condiciones precarias no solo en los aspectos que hacen a la tarea en sí, sino en cuanto a la vivienda y la alimentación que reciben. "A ellos se les promete una determinada paga, se les dice que van a estar bien alojados y contenidos, pero cuando llegan acá la realidad es otra. La expectativa que genera la cosecha es muy grande pero lamentablemente todos los años se siguen repitiendo estas cosas. Nosotros hacemos nuestro trabajo y cuando detectamos estos casos damos intervención a la Justicia, pero existe un vacío legal y los legisladores deberían trabajar para revertirlo", expresó Guattini.

Consultado sobre el tema, Oscar Balla comentó que en la provincia desde hace años se realizan inspecciones y diferentes campañas para prevenir la explotación laboral y se advierten resultados: "Notamos que ha mejorado. Si bien seguimos detectando trabajadores en negro, no es la cantidad que se encontraba hace unos años atrás. Hay mejores condiciones laborales por ejemplo en la cosecha del arándano, e incluso el Municipio de Concordia había dado instrucciones sobre cómo debía estar el personal para aquellos que trajeran gente de afuera para realizar la recolección".

En este marco, aclaró: "El tema es que hay quienes no llevan gente a Concordia sino a sus alrededores, como en este caso Calabacillas. Seguimos teniendo empresarios que se aprovechan de los trabajadores, de haberlos traído de otro lugar y dejarlos a la buena de Dios, porque a veces hasta la comida les cobran y poder volverse a su lugar de origen es difícil. Logramos reducir un poco estas cuestiones, haciendo reuniones previas para que no ocurran estos hechos, pero se dan y tenemos que actuar".

Por último, señaló que en la costa del Paraná también existen casos de precarización laboral, aunque no en la misma magnitud como ocurre en la del Uruguay. Y señaló que se dan en otro tipo de actividades, como en los geriátricos, por ejemplo.


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