Paraná
Miércoles 04 de Enero de 2017

¡Correte puntera!

Ayer otro automóvil se llevó por delante una puntera en Paraná. Fue un Volkswagen Fox el que impactó contra el bodoque de cemento situado en la intersección de avenida Ramírez y Dupuy. Aunque el vehículo resultó con daños, afortunadamente no hubo heridos.

Cada vez que ocurre un incidente de este tipo, parece inevitable la polémica sobre estos artefactos, dispuestos para proteger a los peatones que cruzan las arterias donde están colocados. Entre los conductores involucrados en esta clase de choques se escuchan todo tipo de excusas o argumentos sobre porqué no pudieron evitar el impacto, pero la más repetida es que los encandiló el sol.

Las punteras fueron colocadas en diferentes arterias de Paraná en 2009 y desde entonces generaron voces a favor o en contra. Para evitar que las siguieran chocando, a fines de 2013 se las había señalizado y se construyeron dispositivos verticales para hacerlas más visibles, pero nada pudo lograr que periódicamente alguien las atropelle.

En enero del año pasado la Subsecretaría de Infraestructura dispuso rediseñar las dos que causaban mayores inconvenientes: la que está ubicada en avenida Ramírez y Urquiza, y la de calle 25 de Mayo: "Hicimos un relevamiento y son las únicas dos que tenían problemas. La de Urquiza era la peor, porque había choques frecuentes", había dicho entonces su titular, Eduardo López Segura. Se las corrió unos metros más atrás para que los conductores tuvieran mayor posibilidad de maniobrar, sin tener que doblar casi a 90º como ocurría en el primer caso.

Si bien en la actualidad la cantidad de impactos mermó, hubo un tiempo en que desde el área de Colisiones de la Municipalidad llegaron a contabilizar en promedio entre 12 y 16 choques por mes.

Lo cierto es que la culpa no es de las punteras y esto se corrobora considerando la cantidad de autos que pasan junto a ellas sin llevárselas puestas. Existen y tienen una funcionalidad, que como ya dijimos es la de proteger a los peatones, tan poco respetados en los tiempos que corren. Conducir un vehículo conlleva una responsabilidad que debe incluir el compromiso por preservar la vida y la integridad de quienes están alrededor, y si no estuvieran las punteras y hubiese una persona queriendo cruzar la calle seguramente tendríamos que contar más de un desenlace trágico. Manejar atentos y con la madurez que requiere quizás evitaría este tipo de situaciones. Este es un compromiso colectivo, pero que hay que empezar a asumirlo ineludiblemente de manera individual.


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