A Fondo
Sábado 13 de Febrero de 2016

Contradicciones que el marketing no podrá ocultar

Hoy por hoy. Opinión.


Luciana Actis/De la Redacción de UNO
lactis@uno.com.ar


El presidente Mauricio Macri anunció ayer en San Juan la eliminación de las retenciones a las exportaciones en el sector minero e instó a “desarrollar” la producción, abogando por “generar nuevas oportunidades, y no el clientelismo, sino generar trabajo de calidad y futuro”. El acto se realizó en un complejo ubicado en plena cordillera de Los Andes, en un punto de lo que fue la ruta del Ejército de Los Andes en enero de 1817, al iniciar la campaña libertadora de la Argentina, Chile y Perú. Un detalle no menor.
Sin importar desde qué palco político partidista se observe, ni las frases vagas con las que Macri intente hermosearla, la medida es de pura cepa neoliberal. El senador Fernando Pino Solanas fue uno de los primeros en criticarla: “Pagan el 3% de regalías sobre la plata, oro y cobre. Deducen todos los gastos de la extracción. Y le dejan a las provincias apenas el 1% de lo que ellas dicen que se llevan”, dijo al diario La Nación.
Por su parte, la organización ambientalista Greenpeace criticó en un comunicado la eliminación de las retenciones a la minería. “Permite a una de las industrias más peligrosas y contaminantes seguir avanzando sin control sobre los recursos naturales del país”, indicaron.
Cabe recordar que la megaminería desembarcó en la Argentina en la década del 90, época en la que se sancionaron las leyes mineras que aún siguen vigentes. La más importante fue la de Inversiones Mineras Nº 24.196/93. Gracias a esa normativa, las empresas mineras –que en Argentina son extranjeras– gozan de estabilidad fiscal por 30 años; están exentas del pago de cualquier tipo de impuesto nacional, provincial y municipal, al cheque y al gasoil; e importan libremente insumos y bienes de capital.
Las empresas explotadoras de yacimientos mineros contaminan los recursos hídricos y las tierras, dejando territorios yermos a su paso, y grandes cráteres desiertos donde antes había una montaña. Evidentemente, la industria de la megaminería no es la más sufrida en nuestro país, ni la más sujeta a gravámenes. Sin embargo, el Presidente decidió darle una mano de pura cortesía, privando al Estado argentino de 220 millones de dólares anuales.
La quita de impuestos al sector se asemeja mucho más a la barbarie española que hace 430 años decidió saquear Potosí, que a la campaña libertadora que 200 años después inició el General José de San Martín. Contradicciones que al marketing del “cambio” no podrá disimular.

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