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La Provincia

Miércoles, 10 de marzo de 2010

“Lloré de emoción al enterarme”

Kylie, el travesti nogoyaense de 17 años, a propósito de la noticia sobre su posible operación. El adolescente se mostró asombrado por la repercusión a nivel nacional de su caso y confesó que le divierte.

Fui canillita muchos años para ayudar a mi familia , dijo el joven (UNO/Pablo Merlo). "Fui canillita muchos años para ayudar a mi familia", dijo el joven (UNO/Pablo Merlo).

“Cuando me enteré que la Comunidad Homosexual Argentina me iba a ayudar a realizar la operación me puse a llorar y me abrazaba con mi hermana y mi amiga”, dijo Kylie, eltravesti de 17 años nogoyaense que cobró notoriedad a nivel nacional en los últimos días a partir de conseguir que lo dejen ir vestido de mujer a la escuela Normal de Nogoyá.

Si bien cuenta con la autorización para ir con guardapolvo a tablas, ayer fue con su uniforme de Educación Física porque acordaron con las autoridades de la institución educativa que el cambio de vestimenta de Lautaro González se vaya dando de a poco, para que los más chicos logren adaptarse a la situación.

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viajó hasta Nogoyá y habló con Kylie sobre todo lo que está viviendo. Al recordar que este diario puso su caso en estado público contó: “Esta es la entrevista número 79, me han llamado de medios de distintos puntos del país, no me esperaba tanta repercusión, pero en algún punto me divierte”, dijo el adolescente. Kylie contó que fue durante muchos años vendedor de diarios para colaborar con la economía familiar y también fue catequista.

“Creo en Dios, y pienso que si Él está de acuerdo en el amor entre el hombre y la mujer, también debe aceptar el amor entre hombres, porque en definitiva eso es lo importante, el amor al prójimo y el respeto por la libertad de los demás”, señaló.

Mucho tiempo trató de canalizar su angustia por no poder mostrarse a la sociedad como lo que sentía ser: una mujer. Pero desde junio de 2009 entendió que los 17 años eran una edad de cambio en cualquier persona y que era tiempo de cumplir su sueño. “Me acompañaron médicos, tutores y familiares y mi firme convicción”.

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