La Provincia
Viernes, 13 de noviembre de 2009En casas con aislantes térmicos se ahorraría 42% en facturas de luz y gas
Costa del Paraná. Al revestir muros y techos con lana de vidrio se mantiene el calor dentro del hogar en días fríos, y fuera, en los cálidos. La reducción del consumo implica ventajas económicas y ambientales.
Los usuarios residenciales de Entre Ríos podrían ahorrar hasta el 42,8% de sus facturas de luz y
gas mediante el uso de aislamiento térmico en los techos, paredes, pisos y aberturas de sus
viviendas, según indica un documento sobre el Uso Racional de la Energía del Instituto Nacional de
Tecnología Industrial (INTI).
El sector de la vivienda consume un tercio de la energía generada en Argentina, según el
INTI, por lo tanto, la reducción de esa demanda permitiría, además, aprovecharla con fines
productivos, evitando así eventuales crisis energéticas. Mientras tanto para los usuarios
residenciales significaría disminuir las erogaciones en materia energética.
Todas las construcciones, viviendas, oficinas, escuelas y comercios requieren de una
determinada cantidad de energía para mantenerse térmicamente confortables.
En efecto, en invierno, el calor interior de un ambiente se pierde por transferencia a través
de la cubierta, los muros y los pisos y por lo tanto es necesario recurrir a la calefacción y al
consumo de energía para reponer el calor perdido y lograr un ambiente confortable.
En verano se produce el efecto opuesto: una construcción sin aislamiento permite la entrada
de calor a través de su envolvente (cubierta, muros y pisos) con el efecto no deseado de que
aumenta la temperatura interior y los ambientes se vuelven muy calurosos. En este caso, para volver
al confort también es necesario consumir energía utilizando equipos de aire acondicionado o
ventiladores.
UNO dialogó con la arquitecta Silvina López Planté, especialista en aislaciones térmicas y
jefa de asistencia técnica de la firma Saint Gobain - Isover Argentina.
“El aislamiento térmico en viviendas, hospitales u oficinas genera un importante ahorro de
energía a la hora de calefaccionar en invierno o refrigerar en verano, ya sea con pisos radiantes,
aires acondicionados, estufas o ventiladores, según la época”, indicó la profesional.
Para utilizar los elementos mencionados se necesita o gas o energía eléctrica.
Aislando térmicamente el lugar se evita que la temperatura adecuada que se logró en el
interior de la casa, se pierda. “Con este sistema no es necesario tener los equipos al máximo,
porque la temperatura se mantiene. Entonces se consume menos y deja de tirarse energía”, explicó
López Planté.
Continuó diciendo que, por ejemplo, en Entre Ríos y Santa Fe, donde las estaciones del año
son fuertes en cuanto a características, con temperaturas muy altas en verano y extremadamente
bajas en invierno, es muy alto el consumo de energía de los habitantes de una vivienda de ladrillo
común, con techo de tejas y una extensión de 140 metros cuadrados.
“Si se le agrega cinco centímetros de lana de vidrio en los muros, y 100 milímetros en el
techo, el ahorro aproximado en las facturas de gas y de electricidad será del 70%”, mencionó la
consultada.
En cuanto al costo, para aislar completamente una vivienda de 140 metros cuadrados (con cinco
centímetros del material en los muros y 100 milímetros en el techo), se necesita una inversión de
entre 4.000 y 5.000 pesos.
López Planté destacó la seguridad de la lana de vidrio, ya que es incombustible y, además,
acústica, por lo que atenúa los ruidos exteriores. Y que en países como Chile y Uruguay está
prohibido construir sin tener en cuenta esta cuestión.
Para inicios de 2010
López Planté anunció que se está trabajando con IRAM a nivel nacional y la Secretaría de
Energía de la Nación, en un proyecto que posiblemente se ponga en vigencia durante los primeros
meses del año 2010.
Implica que cualquier construcción que se realice “llevará un etiquetado energético donde
conste la clasificación de la construcción. Esto permitirá al que venda, compre o alquile saber qué
consumo de energía tendrá en la casa, si tiene una letra A será de poco y en cambio si la vivienda
tienen la letra C, se sabrá que quien la habite tendrá mucho gasto en consumo”.
Norma IRAM 11605
La aplicación de la norma IRAM 11605 de Acondicionamiento Térmico de Edificios podría reducir
ese consumo en al menos un 50%, en el caso de que se contemplara el uso de un material aislante
térmico de 20 milímetros de espesor sobre un techo plano de edificios o una vivienda individual con
cubierta tradicional de tejas o chapa metálica.
Incluso si se tomara el nivel “recomendado” por la norma, mediante una aislación térmica
mayor de 50 milímetros de espesor, esa demanda disminuiría por encima del 70%.
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