Policiales
Jueves 22 de Diciembre de 2016

Confirman la pena a un policía golpeador

Tres hombres habían sido detenidos, sospechosos de estar cometiendo un delito en un campo de Gualeguay. Pero el arresto terminó en una pesadilla: los policías los golpearon con puños, patadas y con el caño de una escopeta.

Las agresiones ocurridas en agosto de 2011 fueron denunciadas y terminaron con una condena a uno de los uniformados, el único que pudo ser identificado.

Aquella sentencia de tres años de prisión condicional había sido impuesta por el Tribunal de Gualeguay fue impugnada por los defensores ante el Tribunal de Casación, pero este rechazó el recurso y dejó firme el fallo contra el policía.

Se trata de Ricardo Coronel, quien comenzará a cumplir tres años de prisión en suspenso, quedó inhabilitado para el desempeño de todo cargo público por el doble tiempo de la condena por el delito de vejaciones en acto de servicio y lesiones leves.

El hecho investigado y finalmente acreditado sucedió dentro de un establecimiento rural del Séptimo Distrito de Gualeguay, la noche del 11 de agosto de 2011.

Coronel, junto a otros policías desconocidos, efectuaron golpes con el puño, los pies y con el cañón de un arma larga contra los tres detenidos, cuando se encontraban esposados, y los sometieron a vejaciones tales como cargar el arma y apuntarles en la cabeza, y sentárseles encima durante el traslado a sede policial en la caja de una camioneta.

También obligaron a permanecer arrodillados durante un prolongado lapso a los apresados, los insultaban y les pinchaban la cara con una guampa de ciervo que llevaba una de las víctimas en un bolso, entre otros ataques.

El presidente del Tribunal de Casación, Hugo Perotti, señaló en el fallo que confirmó la condena: "No cabe duda alguna acerca de la presencia de Coronel en el mismo lugar donde se produjeron los distintos vejámenes a los tres detenidos, como de su activa -y exclusiva- participación en la comisión de los hechos investigados, destacándose que las tres víctimas son coincidentes en que el personal policial que los aprehendió (Arce, Jaime, Gervasoni) tuvieron para con ellos un trato digno".

En este sentido, el juez destacó que "acreditada la aprehensión y posterior maltrato, la existencia de lesiones no hace más que demostrar aún más la existencia de las mortificaciones a las que Coronel sometió a los tres detenidos, e incluso agravar la calificación de los injustos cometidos".


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