Policiales
Jueves 25 de Junio de 2015

Confirman condena al dueño de perros que mataron a un niño

Quedó firme la sentencia que condenó a un año y tres meses de prisión condicional al responsable del homicidio culposo de un niño atacado por perros en Concepción del Uruguay.

La Cámara de Casación Penal, integrada por José María Chemez, Miguel Ángel Giorgio y Marcela Badano, rechazó por unanimidad el recurso de casación interpuesto contra la sentencia de la Sala Penal de la Cámara de Apelaciones de Concepción del Uruguay que condenó a Martín Barral a la pena de un año y tres meses de prisión de ejecución condicional, al declararlo autor material y responsable del delito de homicidio culposo. Con esta medida se confirmó la pena para el dueño de dos perros que mataron a un niño en Concepción del Uruguay.
A Barral se le imputó el hecho de “haber causado la muerte del niño L.E.R., nacido el 1 de diciembre de 2010, cuando se encontraba en la vía pública, al omitir en su calidad de guardador y/o cuidador de dos canes el cumplimiento de deberes a su cargo, vulnerando lo normado en las Ordenanzas Municipales N° 2.274 y 5.326".
Según la sentencia, los perros estaban en la calle sin bozal, collar identificatorio, correa y persona a cargo, cuando atacaron ferozmente a la víctima, junto a otro perro de raza mestiza, causándole por dentelladas y arrastre lesiones múltiples que determinaron su muerte el 27 de julio de 2012, minutos antes de las 11.20 .
El 24 de febrero de 2014 la Sala Penal de la Cámara de Apelaciones de Concepción del Uruguay condenó a Martín Barral a la pena de un año y tres meses de ejecución condicional al declararlo autor material y responsable del delito de Homicidio culposo.
La defensa de Barral presentó Recurso de Casación ante la Cámara de Casación Penal que confirmó la sentencia recurrida. Razón por la cual Gustavo Soppelsa, defensor técnico de Barral, presentó un Recurso Extraordinario ante la Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia.
La Sala del Alto Cuerpo hizo lugar por mayoría, integrada por Daniel Carubia y Claudia Mizawak, al Recurso Extraordinario declarando la nulidad del Pronunciamiento de la Cámara de Casación Penal, y devolvió las actuaciones al Tribunal a los efectos de que, debidamente integrado, emita una nueva sentencia ajustada a derecho.
El Alto Cuerpo consideró que el Tribunal de Casación se limitó a ofrecer una mera argumentación dogmática para arribar a la conclusión incriminante, relacionando esa teorización dialéctica con datos fácticos antojadizamente presupuestos, pero no acreditados con inequívocas pruebas irrefutablemente demostrativas de la responsabilidad de Barral y no observa las reglas de la sana crítica racional y por consiguiente se verifica insubsanablemente nula.
Así, la Cámara de Casación Penal, se integró con José María Chemez, Miguel Ángel Giorgio y Marcela Badano para resolver la causa. Chemez en su voto advirtió que el suceso ha sido descripto en forma clara, precisa y circunstanciada, y se corresponde con el hecho imputado por el Agente Fiscal en el alegato de apertura de la causa y con el relatado en el alegato de clausura, conforme surge de la copia del acta de sentencia.
Asimismo, en su alegato de clausura la Fiscalía “describió detalladamente los hechos, expresó que las pruebas existentes le daban certeza necesaria para imputar los mismos al encartado, a título de Homicidio Culposo, en base a lo normado por las Ordenanzas Municipales citadas en la exposición de su teoría del caso y, básicamente, en lo establecido por el artículo 84 del Código Penal, señalando que se trataba de un delito culposo de comisión por omisión”.
También afirmó que “no cabe duda bajo el prisma de la sana crítica racional que, frente a la contundente y acreditada tesis cargosa que convalidó en todos sus términos el Tribunal mediante una resolución debidamente motivada y fundamentada, la teoría de la defensa -cuanto menos temeraria e inverosímil al tratar de instalar como verdadera la falacia de que la familia de la pequeña víctima pretendió ocultar el hecho de que sus propios perros habían matado al niño y por ello colocaron el cuerpo sin vida frente a la vivienda de Barral- hace agua por todos los flancos, no sólo desde el terreno de la lógica más elemental –quien puede pensar que el grupo familiar más íntimo de un niño de menos de 2 años ante la terrible desgracia que acababa de ocurrir, y con el estado de conmoción y shock en que se encontraban, planeara deshacerse del cuerpo por vergüenza o por el motivo que fuera, llevándolo frente a la casa de un vecino- sino también en el marco de una valoración objetiva e integral del plexo probatorio reunido en el proceso”.
Más adelante afirma que “es indudable que el resultado fatal debe imputarse objetivamente a la conducta omisiva de Barral". Consideró que el recurso de casación en examen no puede prosperar y propició su rechazo, con la confirmación del pronunciamiento en crisis.
A su turno Giorgio y Badano expresaron su adhesión al voto de Chemez.

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