Homicidio
Martes 08 de Noviembre de 2016

Condenaron a prisión perpetua al asesino de Alejandro Comas

En fallo unánime el tribunal halló culpable a Héctor Albornoz, quien seguirá en libertad hasta que el fallo quede firme. El crimen ocurrió en Paraná hace 13 años. Se descartó que el homicidio haya sucedido en el marco de un rito umbanda

Las lágrimas de Ramona Comas no eran de alegría, ni tampoco de festejo, eran de desahogo porque acababa de vencer a la impunidad. Después de luchar durante 13 años, un tribunal en fallo unánime condenó al autor del crimen de su hijo a prisión perpetua.

Ayer al mediodía, el Tribunal de Juicios y Apelaciones de Paraná, presidido por José María Chemez, e integrado por Miguel Giorgio y Gustavo Maldonado, resolvió condenar a perpetua a Héctor Rafael Albornoz, por considerar que está probado que fue el autor material y responsable del Homicidio calificado por alevosía, sufrido por Alejandro Comas, cuyo cadáver con 52 puñaladas fue hallado el 14 de junio de 2003 en la zona de bañados del oeste de la capital provincial.

El tribunal consideró que las pruebas reunidas en el juicio confirmaron de modo “categórico y suficiente” la posición de la Fiscalía. Por eso, coincidieron con lo solicitado por la fiscal, Matilde Federik, en su alegato, cuando pidió que se condene a Albornoz por Homicidio agravado por ensañamiento, ya que las 52 heridas cortantes en distintas partes del cuerpo de Comas significaron “una forma de matar con un sufrimiento extra de la víctima”, a la cual se atacó “quizás animado por un sentimiento de homofobia”.

En el juicio declaró una testigo, Silvia Holote, y dijo que Albornoz, alias Tati, junto a un menor que murió en el transcurso de la investigación, llegaron durante la madrugada del hecho, borrachos y ensangrentados, a pedirle un cigarrillo, y que entre risas le dijeron que habían matado a un hombre. Para el tribunal, el hecho de que la testigo haya declarado en la causa seis años después del crimen, se justifica claramente en el temor que dijo haber tenido a las posibles represalias contra ella y su familia, y en la explicación que dio en el debate sobre su decisión de presentarse luego de ver a la madre de la víctima reclamando justicia en los medios de comunicación. De todos modos, el presidente del tribunal señaló que esos dichos se vieron corroborados por otros testimonios y elementos reunidos en la investigación.

“De las tres hipótesis que surgieron en la causa; la del crimen pasional, la de un supuesto homicidio en el marco de un ritual umbanda y la que involucra a Albornoz, la última es la que tiene un verdadero respaldo probatorio”, definió Chemez.

En ese sentido, resaltó la importancia del juicio oral y público como etapa central del proceso que tiene la ventaja de la inmediatez, es decir, de la posibilidad de los jueces de ver y escuchar personalmente a los testigos.

El tribunal se refirió brevemente a la pena de prisión perpetua que corresponde imponer a Albornoz, por ser la única posible según el Código Penal para el delito atribuido, como así también, a la constitucionalidad de dicha sanción, según una serie de precedentes locales.

Albornoz seguirá excarcelado hasta que la sentencia quede firme, ya que está en libertad desde que empezó el proceso y siempre se presentó ante el tribunal y concurrió en todas las oportunidades en que se lo citó. De todos modos, se le mantuvieron las restricciones que ya tenía impuestas, entre ellas la de no acercarse ni ocasionar molestias a los familiares de la víctima y los testigos. El martes 15 a las 7.30 se leerá íntegramente la sentencia.


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“Por fin se hizo justicia”


Ramona Comas, madre de Alejandro, comenzó a llorar apenas Chemez dejó a entrever que las pruebas recolectadas durante 13 años eran suficientes para arribar a una condena. Acompañada de su hija y de integrantes de Vidaer se emocionó, se abrazó con todos los que la han acompañado y le agradeció con un beso a la fiscal Matilde Federik. “Por fin llegó, por fin se hizo justicia por la muerte de mi hijo, estuvimos peleando durante 13 años”, dijo Ramona, que hasta se convirtió en investigadora junto a sus hijos para poder llegar a la verdad. “Le agradezco a la gente que en el transcurso de los años se animó a hablar, más allá de que demoraron. Nunca perdí la esperanza, aunque uno se bajonea con todo lo que escucha en el juicio, pero no podía ser que no se hiciera justicia por mi hijo que ahora estará descansando en paz”, afirmó Ramona, que al comienzo del juicio tuvo que padecer que su marido sufriera un ACV producto del estrés que significó esperar el juicio durante tantos años.

“Lo que le hicieron a mi hijo no tiene palabras, pero ahora podrá descansar en paz”.

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