La Provincia
Domingo 06 de Diciembre de 2015

Con unos 45 entierros mensuales, el Cementerio de Paraná no da abasto

Hay más de 30.000 muertos en la necrópolis de Paraná y los empleados trabajan para evitar el colapso. Hubo quejas por espacios descuidados 

De la redacción de UNO
Pablo Felizia
pfelizia@uno.com.ar



Hay zonas del Cementerio Municipal de Paraná donde los pastos superan la altura de las cruces y en algunos pisos frente a las paredes de los nichos, caídas y secas, yacen las flores que alguna vez adornaron el espacio. Hubo quejas que llegaron a UNO por esta situación, entre otras, que preocupa o molesta a quienes llegan hasta Cadete Cejas y Perú para pasar un momento frente a las tumbas de sus seres queridos. Sin embargo, desde la dirección del camposanto dieron una respuesta y explicación: necesitan brazos para no colapsar.

Jésica es una vecina del barrio Humito y pidió que no se mencione su apellido. Ella mandó algunas fotos a UNO y contó que no solo había espacios descuidados, sino que en algunos lugares, es hasta difícil conseguir agua para las flores de las tumbas y aseguró que falta seguridad. No fue la única que planteó esta situación y con recorrer la necrópolis un poco se puede advertir esa observación.

Jorge González tiene 36 años de trabajo en la Municipalidad y, al menos hasta el 10 de diciembre, es el director de este lugar de la ciudad en el que nadie quiere quedarse a descansar para siempre. La explicación que dio fue concisa: “Es poco el personal que tenemos y hay máquinas que están en arreglo”. Otros de los trabajadores explicó que, por ejemplo, cuentan con más de cinco cortadoras de pasto, pero solo una está en funcionamiento.





En el Cementerio trabajan 40 personas y parece una cantidad importante, pero no es tan así. Hay administrativos, serenos, gente que está en comisión y otros que por la fecha del año ya iniciaron sus licencias. “Para mantenimiento son solo cinco y hablos de nueve hectáreas. Cuando se termina de cortar y arreglar el fondo, tenemos que volver a empezar en la entrada y más con estos días lluviosos. Hay veces en que no alcanzamos a finalizar un lugar que debemos volver al principio porque los fines de semana viene más gente. Tratamos de solucionar los problemas que tenemos”, reafirmó González. Faltan pintores, albañiles, plomeros y electricistas. “De este último hay uno solo para todo el Cementerio”, aclaró el director y agregó que por lo menos se necesitan entre tres o cuatro en cada especialidad. Además hay dos grupos de sepultureros, uno de mañana y otro de tarde, y cada semana intercambian los turnos para alivianar la tarea. Al menos ayer, todos los trabajadores que se encontraban en el lugar cumplían sus tareas, apenas terminaban de hacer alguna actividad se sacaban los guantes para encarar sin demora otros menesteres en el predio.
En el Cementerio, afirmó González, hay unos 30.000 muertos que representan el 12,7% de la población que vive en la capital provincial, que según el último censo es de 235.967 habitantes. “Tenemos un movimiento que hacemos con los nichos provisorios (Ver Un método para evitar la saturación) hay galerías que se deben hacer de vuelta y se habían proyectado refacciones con las que hubiéramos ganado 100 nichos y ayudado en una descompresión”. 

Hay días en que tienen más de 10 entierros y en otros uno solo. “Cuando son muchos, entrás y salís, no te dan abasto los brazos. Hay entre 40 y 50 entierros mensuales, a veces más, y el número es relativo. Una semana teníamos buena cantidad de nichos vacios, 15 o 16, y en tres días los llenamos. Ahí es cuando nos desbordamos, porque habíamos prevenido lugar para ganar tiempo y no fue así. Cuando eso no pasa, nos permite poder seleccionar a quién desocupar para aumentar el espacio disponible y es la garantía para poder llegar con todos”, aclaró González.
Como cada fin de semana, ayer eran numerosas las personas que recorrían la necrópolis local con flores y el silencio se mantuvo en todos los rincones; cada persona encaraba a paso lento, el camino a la tumba de un ser querido. 

Atienden a 40 personas diarias
Hay quienes dicen que el trabajo en el Cementerio, en general, no es para cualquiera. Deben ser respetuosos, si alguien les dice algo o les critica alguna cosa tienen que llenarse de mucha paciencia y mantener un clima de voces tenues y poco ruido.  
Los administrativos atienden por día a unas 40 personas que llegan por consultas, necesidades o quejas. Desde el martes no cuentan con Internet y esto hace que toda la tarea sea más compleja. 

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