Inseguridad
Viernes 30 de Septiembre de 2016

Con el ojo por ojo nos hundimos

Una sociedad mejor no se construye pagando una muerte con otra muerte. Eso, al contrario, lo único que provoca es más violencia y por ende más muerte. El ojo por ojo, diente por diente, significó en una época un avance, puesto que en sociedades muy antiguas la víctima de un hecho ilícito se cobraba lo que consideraba una violación de sus derechos con una violencia aún mayor. Así, si una comunidad perdía un integrante de manera violenta a manos de un integrante de otra comunidad, esta iba y mataba a todos los que rodeaban a ese supuesto autor de un delito. Solo por eso el ojo por ojo significó un límite a la sed de venganza. Desde hace mucho pensar algo así es un retroceso. Ni hablar de la instauración de pena de muerte, que por suerte está prohibida en la Constitución nacional.

El debate sobre la seguridad tiene que ser serio. No es lo mismo lo que sucede en Buenos Aires, Rosario y Santa Fe que en otras provincias. Si bien los medios porteños hablan de que la inseguridad invade al país, la situación no es así. Argentina es un país muy grande. La única solución es política. Solo con más trabajo, más salud y más educación se puede lograr revertir la situación. De otra forma nos hundimos.

La inseguridad es un tema recurrente en los medios de comunicación porque vende. Sí, así de simple. Y más aún cuando se informa desde el sentido común, buscando el impacto e indignación. Francisco De Narváez supo entender eso y llevó agua para su molino. El empresario llegó a la Legislatura nacional impulsado por los medios. Sus discursos contra la inseguridad y su mapa del delito eran su caballito de batalla. De Narváez ganó la elección y lo peor que sucedió fue que su trabajo para combatir el delito fue una burla. Había hasta quejas por la demora en la atención en un supermercado. Seguro que en pocos meses va a aparecer un candidato o candidata a hablar de inseguridad y a pedir mano dura. Todo es electoral, pero lo más preocupante es que hay personas fomentando esta ira irracional que no nos llevará a ninguna parte.

Mirando distintas páginas que permiten a los lectores expresarse encontré mensajes que preocupan. "X algo lo mataron x bueno no habrá sido ,hay que terminar con la delincuencia". Escribió Sara en el muro de uno de los tantos sitos que se hicieron eco del caso del joven concordiense asesinado. "Fíjense en la fotos de su muro... Tiene fotos armando un Faso... y la madre dice que no conocía la droga". Dice Matías. "Bien por la Policía que mató a un ladrón". Señaló Exe. Sin intención de corregirlos los tres mensajes son falaces y tratan de justificar un asesinato. Mi abuelo siempre decía que el problema de apoyar la mano dura es cuando golpea a tu puerta y vos sabés que sos inocente o que tu hijo o familiar no hizo nada. Pero ahí ya es demasiado tarde para levantar la voz porque te pueden callar de una cachetada.

Hay personas que están incentivando la justicia por mano propia y justificando cada muerte. Hay grupos en las redes sociales que se dedican a culpar a un sector de la sociedad de la inseguridad y no a mirar a los funcionarios que nos llevaron a esta debacle. Estamos ante la oportunidad de dar una vuelta de página en el tema inseguridad tratándolo a fondo, con una mirada desde distintas disciplinas o podemos seguir jugando a la gallina ciega o asumir la actitud del avestruz, que esconde la cabeza debajo de la tierra.

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