Gustavo Bordet
Viernes 01 de Julio de 2016

Comienza el segundo semestre, también para Gustavo Bordet

Gestión. La expectativa generada por el propio gobierno de Macri en los primeros 180 días del año no parece encontrar respuestas contundentes. Indicios de que los cambios políticos pueden ser más que los económicos, también en la provincia.

Hoy comienza el segundo semestre, un plazo que el gobierno nacional se autoimpuso tal vez para mantener un nivel de expectativa sobre el momento en que comenzarían a vislumbrarse los primeros resultados de la gestión; o tal vez, un plazo pensado como un límite para tomar las medidas más duras, como el tarifazo energético.

"Hay que pasar el invierno", dijo Álvaro Alsogaray un 25 de junio de 1959, recién asumido como ministro de Economía del gobierno de Arturo Frondizi y fue suficiente para quedara en la historia. Se refería a "quiere decir aguantar la terminación de alzas de precios" que había comenzando en enero y seguiría, según él, hasta octubre.

El presidente, Mauricio Macri, habló por lo menos cinco veces del segundo semestre. "La inflación va a bajar drásticamente en el segundo semestre" (20 de marzo). "A partir del segundo semestre se comenzarán a ver resultados claros del trabajo llevado a cabo por el Gobierno para dar batalla al flagelo de la inflación. Estamos encarando este problema y en el segundo semestre se van a empezar a ver resultados claros"(20 de abril). "El segundo semestre va a ser mejor, créanme. La inflación va a bajar drásticamente. La rueda se está empezando a mover, confíen que vamos por el camino correcto y las cosas van a funcionar" (25 de mayo), fueron algunas de estas alusiones.

Más allá de las humoradas al respecto, suceda lo que suceda, y aunque no suceda nada; el segundo semestre será un momento para evaluar el gobierno de Macri. Está claro que la mirada no se limita a lo económico, ni al incierto comportamiento de la inflación. También hay una mirada política. Por caso, en las últimas horas se sostuvo que en la segunda mitad del año Macri mostrará un perfil más firme, lanzado y hasta confrontativo. Indicios de ello serían la postura a favor de un acercamiento a la Alianza del Pacífico, la investigación que Macri impulsa contra el líder del gremio de los marineros Omar Caballo Suárez para dar un castigo ejemplificador al resto de los dirigentes gremiales, o el impulso a la auditoría sobre la Justicia Federal penal respecto de las principales causas de corrupción de funcionarios públicos, desde 1996 en adelante.

Habrá que ver, mañana las dudas comienzan a develarse. En este punto puede resultar interesante preguntarse cómo será el segundo semestre del gobernador Gustavo Bordet, una segunda mitad del año que constituye la antesala de un proceso electoral intenso, como será la renovación legislativa de 2017.

En la provincia


En la búsqueda de un horizonte de viabilidad financiera, desde el inicio de su gestión Bordet planteó una serie de objetivos. Al momento, el segundo semestre lo encuentra con el acuerdo con la Nación por la devolución del 15% de coparticipación ya cerrado; si bien la devolución es lenta y paulatina, le permitió acceder también a un financiamiento blando con fondos de la Anses. Si bien la Provincia mantiene el esquema de emisión de letras para financiarse a corto plazo, existe ahora la posibilidad de acceder a financiamiento más barato (en dólares) para salir de ese mecanismo e incluso para buscar una reestructuración de la deuda (se calcula en 13.000 millones de pesos la deuda consolidada, y entre 3.000 y 4.000 millones la flotante).

A la vez, la Provincia tiene avanzadas las negociaciones para acceder a una compensación por el déficit de la Caja de Jubilaciones no transferida a la Provincia (que se acercaría a los 2.800 millones de pesos este año).

Algunas de las medidas nacionales que buscan impacto social, como la devolución de parte del IVA a los sectores más vulnerables, van en desmedro de los recursos de las provincias a través de la recaudación impositiva.

Puede pensarse que en el segundo semestre -y habiendo salido de la situación de emergencias hídricas con las que ha convivido hasta ahora la gestión- uno de los desafíos de la conducción provincial será apalancar a los sectores productivos en un contexto adverso por efecto de polí- ticas nacionales. Tal vez el caso más claro sea el de los criadores de cerdos, que soportan el encarecimiento del alimento (en parte por la baja de las retenciones al maíz), el tarifazo energético y la apertura indiscriminada de las importaciones.

El impacto de la inflación es un acicate de los reclamos gremiales y la necesidad política le demandará a Bordet diferenciarse de los aspectos de la política que más castiga a los sectores empobrecidos. En lo político, el segundo semestre parece ser también para Bordet un tiempo para acentuar rasgos de su perfil político autónomo.

Moderadamente, el gobernador entrerriano tomó decisiones que lo diferencian de su antecesor, Sergio Urribarri, a quien lógicamente le caben las generales de la ley (políticamente hablando) de la dirigencia kirchnerista. Urribarri, por su parte, mantiene un perfil bajo y colaborativo; lo que mantiene saludable la relación entre ambos.

La diferencia de estilo incluso le vale a Bordet, cada tanto, elogios de los dirigentes de Cambiemos, que castigan a Urribarri como parte de la "década ganada". Queda claro que aún con el hijo del exgobernador como ministro de Gobierno, nadie de la oposición tildó nunca a esta gestión de "doble comando".

Lo que seguramente Bordet está sondeando, y trabajará en el segundo semestre, es la situación política con vistas a las elecciones de 2017, porque el principal argumento para la legislativa será pedir el aval a su gestión, que deberá diferenciarse cada vez más del Macri way of life, para contener al peronismo más descontento; incluido el kirchnerismo y sumar algo del massismo. La última variante depende mucho del escenario electoral, pero Bordet deberá trabajarla independientemente de lo que suceda entre el PJ y el massismo.

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