Hoy por Hoy
Jueves 23 de Junio de 2016

Clubes de barrio en vilo por la boleta de la luz

"La cuenta de la luz se nos fue de 1.700 pesos a 7.900, es impagable para la institución" definió sin vueltas el presidente de Sportivo Urquiza a la 97.1, La Red Paraná. Pero Juan José Martínez fue un poco más lejos en la queja que hermana al conjunto de clubes de barrio de la provincia: "Esta vez la pagamos entre varios; a la próxima creo que la pagaré solo yo, y luego no se sabe".
En un puñado de citas el dirigente de la popular entidad futbolera pone en valor el rol social y se une a la proclama de los muchachos de la Peña 10 de Marzo del club Universitario, quienes sentencian que un gurí que juega en el club sale de la calle. Puestas así las cosas se desnuda la triste coyuntura de las orillas de las ciudades; ahí donde la asistencia tiene otro valor y en Sportivo se traduce en que nadie pide la cuota societaria al día como condición para patinar o jugar algún picado. Es que dentro de la V Azulada se supone que hay un mejor ámbito para pasar las horas.
Aquí se levanta la bandera contra la insensibilidad; ya se habló en extenso de las miles de empresas y comercios que son arrojados fuera del negocio por imperio del brutal incremento de costos. Desde los polleros, criadores de cerdos y hasta los vendedores de ropa crujen cuando les llega la cuenta del consumo de energía. Las tarifas de electricidad y gas son literalmente impagables. Subir precios de cara al consumidor es en balde, verdad de Perogrullo resulta que extrañamente alguien abone, por caso, 200 pesos por un kilo de pollo; y dejar en mora la boleta implica una pronta suspensión en la provisión del servicio. Así es como los amparos judiciales son ahora de lo más populares en tribunales. Los empresarios buscan rendijas por donde extender la viabilidad de sus operaciones comerciales.
Y como el que espera desespera, hacer movimientos para ganar tiempo es la estrategia de moda; que, empero, consume esfuerzo, tiempo y dinero.
Los hacedores del cuadro tarifario pueden darle las vueltas que deseen al asunto, ofrecer las precisiones que les plazca y asignar culpas a quienes deseen, que jamás podrán explicar cómo harán los pequeños y medianos empresarios para cumplir con el pago de los vencimientos.
Pero en los clubes de barrio otro gallo es el que canta: "En Sportivo ni contador tenemos, a los papales los llevamos nosotros y todo está en regla", describió Martínez cuando explicó que ven como una hazaña establecer un camino legal para esquivar la fecha de vencimiento de la luz. La solución política es la llave que les queda por utilizar para abrir la última puerta, y el dirigente, contó, todavía la tiene en el bolsillo. "No hablamos con el intendente del tema; tampoco con el gobernador", precisó antes de concretar que su aspiración es que florezca una solución antes de que la insensibilidad le gane el partido. Los clubes no morirán por esta acción descarnada; muchos quedarán heridos de muerte, pero seguirán en pie. Eso sí, es cuestión probable que abran desde la salida del sol y hasta el atardecer.

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