Policiales
Miércoles 07 de Octubre de 2015

Claudia Bernal dijo que al sobrino lo mataron en una disputa narco

La mujer acusada de lavar dinero de la droga declaró contra su otro sobrino acusado del crimen

En Villa Mabel hay una familia desmembrada y dividida por el asesinato de Miguel Alberto Solioz, ocurrido en la noche del 31 de marzo de 2012. Jesús Marcos Mendoza es juzgado desde ayer acusado de matar a su primo, pero él se defendió y afirmó que es inocente y le apuntó a su tía, Claudia Bernal, (que también es tía de la víctima). La mujer, quien está detenida acusada de lavar dinero del narcotráfico, declaró que Perpeto mató a Lacho en una disputa por la venta de droga en el barrio. Sin embargo, hasta ahora nadie lo ubicó en la escena del crimen. El testigo clave que estaba junto a Solioz al momento de ser acribillado faltó a la citación a Tribunales y lo buscarán con la Policía.

Solioz estaba en la casa de Carlos Cachoca Duré, de calle Ghiggi y Provincias Unidas de Paraná, junto a José Rodríguez, conocido también como Ze Pequeño. De repente, alrededor de las 22, una mano se asomó por la ventana del comedor y descargó una decena de balazos, de los cuales cinco impactaron en Lacho, quien murió casi en el acto sobre la mesa.

“Preso o muerto”

“Soy inocente, hace tres años que vivo este calvario” comenzó su declaración el acusado Mendoza. El hombre de 33 años afirmó que en el momento que mataron a Solioz estaba en su casa , se había bañado y salió cuando escuchó los disparos. Fue a la esquina con su esposa y le dijeron que habían matado a su primo.

“Ahora que la señora Claudia Bernal está detenida, puedo declarar más tranquilo. Cuando lo mataron a mi primo se me vino el mundo abajo, él estaba cumpliendo una condena, salió y hasta el día de hoy no puedo entender qué pasó. No hablo con la señora porque tiene problemas personales conmigo, mal. Dicen que tenía arresto domiciliario pero vivía afuera, nunca estaba ahí. Yo tengo hijos y tengo miedo porque es una persona que ha tenido problemas con todos”.

Mendoza rompió en llanto, pero siguió con su relato: “Yo nunca hubiera tomado esa decisión de quitarle la vida a mi primo. No puedo vivir, no duermo, el yerno se quitó la vida por presión de ella. Ella es mala. Hasta estuvo ofreciendo plata en el barrio para que diga que fui yo”. Por último, aseguró: “Donde me encontraba me amenazaba. Nunca quise reaccionar porque es una mujer, pero es terrible. Ella no va a terminar hasta verme preso o muerto”

“Como tía, quiero justicia”

Claudia Bernal fue la última en declarar en la primera jornada del juicio por el homicidio. La trasladaron desde la Unidad Penal N° 6 hasta Tribunales. Juró decir toda la verdad, se sentó en la silla de los testigos y relató que aquella noche estaba en su casa, y llegaba su hija Jaqueline con su pareja y su pequeña hija para cenar. Escucharon los disparos, salieron a la vereda para ver qué sucedía: “Ahí se armó el revuelo, salgo y mi hija me dijo que Perpeto venía corriendo. Al rato se escuchó el rumor de que habían matado a mi sobrino. En la desesperación le avisé a Lucas (hermano del acusado) que vive al lado de mi casa, que habían matado al Lacho”, recordó.

La mujer de 48 años mencionó los conflictos con la otra parte de la familia: “Toda la familia Mendoza me amenazaba todo el tiempo y me tuve que ir del barrio”, dijo, y agregó que existía un conflicto entre su sobrino muerto y el otro acusado. “No sé porqué se peleaban, lo único que puedo decir es que no hay mejor explicación que pueda dar que la hermana de Lacho, Sandra Bernal, para que realmente se haga justicia”, afirmó Claudia.

Cuando fue consultada si sabía a qué se dedicaba Mendoza, la mujer dudó y dijo que “vive en el barrio... No sé cuál es la ocupación de ellos. Supuestamente tenía un auto para trabajarlo de remís”. Pero después, ante la insistencia de la fiscal, Bernal rompió el silencio y afirmó: “La disputa que hubo en ese momento fue por la droga. Uno quería parar por un lado, otro por el otro, esa era la disputa. Como tía, quiero que se haga justicia, porque Lacho había salido del penal hacía una semana y ni siquiera pudo disfrutar de su libertad”, aseveró.

Otro testimonio que apuntó a incriminar a Mendoza en el homicidio fue el de la hija de Bernal, Jaqueline Torres. La joven de 27 años recordó que cuando llegaba a la casa de su mamá a cenar escuchó los disparos y luego vio a Jesús que corría por el campito de enfrente, medio agachado, se resbaló y siguió corriendo hacia su casa.

También refirió que “desde que Lacho salió de la cárcel tuvieron varias discusiones con Jesús, el día anterior se habían apuntado con un arma . Escuché comentarios que era una disputa por droga, pero yo no sé”, dijo Jaqueline. Le llamó la atención de que luego de ver a Mendoza por el campito, lo vio minutos después en la calle con otra ropa. Respecto de ese momento, se hizo un careo entre la joven y el acusado: hubo fuertes cruces pero cada uno se mantuvo en su versión.

Parientes

Sandra Bernal, hermana de Miguel Solioz, relató que la tarde previa al homicidio estaba en su casa y presenció una discusión entre Lacho y su primo Perpeto Mendoza, pero no quiso decir por qué motivo era la pelea verbal, solo que se puso a llorar y entró a su habitación. Luego se fue a su trabajo y más tarde le dieron la trágica noticia. La mujer escuchó muchos comentarios e incluso José Rodríguez, el testigo presencial del asesinato, le confesó que estaba amenazado.

Sabrina Andino y Natalia Comas, familiares de Mendoza, declararon para desvincular a Perpeto del crimen. Ambas afirmaron haberlo visto segundos después de escuchar los disparos saliendo de su casa con su pareja. Además, contaron que vieron también a Sandra Bernal, que estaba con Luli Barrios, y les llamó la atención que primero les dijera que “había pasado algo” y una hora después le echaba la culpa a Jesús Mendoza.

Estuvieron, pero no vieron

El dueño de casa, Carlos Duré, contó que aquel sábado había estado tomando cerveza todo el día, y por los efectos del alcohol es poco lo que recuerda. Solo dijo haber recibido a Solioz y Rodríguez, quienes lo invitaron a seguir tomando, pero él se negó. Fue hacia la cocina y escuchó de repente la ráfaga de tiros, cuando regresó al comedor vio al hombre agonizando en un charco de sangre, y a Rodríguez a su lado, vivo pero mudo.

Sebastián Mena es un joven que vive frente a la casa de Duré, y declaró ayer que esa noche llegó a su casa, entró a bañarse y se estremeció con los disparos. Fue a su habitación y espió por las hendijas de la ventana: “Veo a un sujeto que sale de lo Cachoca hacia Provincias Unidas, con capucha blanca y las manos en los bolsillos. Era un poco más alto que yo y morrudo”, aseguró el testigo.

También declaró Ezequiel Schneider, un joven del barrio Rocamora II, que aquella noche estaba tomando unas cervezas con un amigo en la esquina de calle Ruperto Pérez en Villa Mabel, cuando sintió los balazos repetidos y minutos después observó a varias personas en la calle, entre ellas al imputado Mendoza que salía de su casa junto a su esposa.

Carlos Andino podría haber sido un testigo fundamental para esclarecer el crimen, pero por unos segundos no lo fue: esa noche llegó en su moto a la casa de Duré (quien era entonces pareja de su madre) a buscar ropa. Cuando entró observó al hombre muerto y a Cachaco que le decía que fuera a pedir auxilio. El joven no había visto a nadie irse del lugar cuando llegó, según declaró.

Mañana continúa el debate con más testimonios, en especial el de José Rodríguez, quien durante la instrucción de la causa cambió varias veces su declaración y ayer no se presentó en Tribunales para decir si vio o no a quien se asomó por la ventana y ejecutó a tiros a su amigo. El juicio se desarrolla ante el tribunal integrado por Elbio Garzón -presidente-, Humberto Franchi y Gustavo Maldonado; la fiscal es Carolina Castagno y los defensores son Boris Cohen y Héctor Toloy.
 

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