A Fondo
Lunes 05 de Enero de 2015

Chau gendarmes, hola campaña

El retiro de 1.500 efectivos de Gendarmería pondrá la lupa más que nunca en la política de seguridad santafesina. El socialismo jugó el as de espadas

Mauricio Maronna / Especial para UNO
editor@uno.com.ar

 

 

Quiérase o no, la partida de los 1.500 gendarmes que estuvieron en Rosario para apagar las hogueras se convierte en un episodio con derivaciones políticas.


La gran materia pendiente del gobierno santafesino tiene que ver con la seguridad, cuyo déficit aparece como una gran mancha de humedad que se va extendiendo hasta convertirse en una preocupación electoral, tal vez la única. Ya no estará Sergio Berni para bailar chamamé con la intendenta Mónica Fein, ni estarán esos uniformados para encabezar frondosos procedimientos. Ahora toda la responsabilidad recaerá en las fuerzas provinciales.


A la vez que constituye todo un desafío saber cómo se afrontará la cuestión, la nueva realidad también es una formidable oportunidad para que el gobierno socialista-radical recupere el terreno perdido en lo que será casi seguramente el tema exclusivo en la agenda de campaña.

 

A diferencia de otras cuestiones, en materia de seguridad siempre es hoy, el largo plazo existe sólo para los devaneos teóricos. Y los resultados también son materia del día a día.


La gravedad de la cuestión obliga al oficialismo a resolver los problemas en la práctica y a la oposición a trazar escenarios alternativos creíbles y aplicables. Debe decirse que, hasta aquí, las dos cuestiones están en veremos.


En el terreno estrictamente político-electoral, la decisión del gobernador Antonio Bonfatti de presentarse como candidato a diputado provincial inauguró la campaña y formateó una realidad diferente a la que se venía aproximando. Con esa sola declaración del gobernador, el socialismo admite la necesidad de jugar el as de espadas en la primera mano para intentar atraer radicales a su redil y repetir condiciones políticas que se dieron con el propio Bonfatti en 2011.


La boleta única ha cambiado definitivamente la forma de hacer política en Santa Fe. Cada categoría necesita imperiosamente de figuras atractivas y sólidas para el electorado, al margen de tracciones históricas que llegaban de la mano de los aparatos políticos y sindicales.


Miguel Lifschitz lanzó su candidatura con el respaldo de la mayoría del partido, algo que aún no sucedió con la intendenta Mónica Fein pero que ocurrirá, seguramente, en los próximos días, a menos que sobrevenga un cataclismo en la habitual calma chicha del Partido Socialista. Frente a este panorama, el resto de las candidaturas se ordenarán según el resultado de las negociaciones con los radicales.


Por lo pronto, el vicegobernador Jorge Henn y el diputado provincial Maximiliano Pullaro están a punto de sumarse al espacio que apoya la candidatura de Lifschitz. “Salvo el grupo de la ciudad de Santa Fe vinculado a Barletta, la mayoría del radicalismo (senadores, diputados y presidentes de comuna) están de nuestro lado”, dijo, exultante,  un dirigente socialista. 


Por el lado del PRO, y al margen de la aceptación  de Jorge Boasso de la candidatura a vicegobernador, los operadores continúan con la idea de cooptar a personajes populares. Todo indica que el periodista deportivo Miguel Tessandori esta vez sí estará en una lista del macrismo, algo que en 2013 no pudo ser y le abrió las puertas a la actual concejala Anita Martínez.


Tessandori se sumó a trabajar en el proyecto de Mauricio Macri y ha participado de algunas recorridas junto a concejales rosarinos. Sin embargo, estará en la boleta de candidatos a diputado provincial.


El gran interrogante sigue estando en el peronismo. La falta de definición pública de María Eugenia Bielsa permitió que aparezcan las candidaturas de Omar Perotti, Alejandro Ramos y Leandro Busatto. No serían las únicas: en breve podría lanzarse Marcos Cleri, hoy diputado nacional de La Cámpora. La división del peronismo santafesino se hace ver en los aprontes del Frente Renovador, que intenta poner un pie en Santa Fe bosquejando una probable interna entre Eduardo Buzzi y Oscar Cachi Martínez.

 

 

Todo es campaña

 


Al fin, ha comenzado el año en que todo será campaña. Aquí, allá y en todas partes.


Nacionalmente, y por primera vez desde 2003, el apellido Kirchner no figurará estampado en una boleta de candidatos a presidente y eso, por sí mismo, constituirá toda una novedad tras doce años marcados a fuego por el matrimonio peronista que llegó desde Santa Cruz.


La muerte de Néstor Kirchner, el 27 de octubre de 2010, abortó el plan maestro de una estructura política pensada para gobernar 20 años la Argentina. Aunque la política no es una ciencia matemática, con Néstor vivo muy probablemente las circunstancias políticas hoy serían otras y el fin de ciclo no estaría tan al alcance de la mano. Precisamente, se le adjudica al ex presidente haber dicho que “poder es reelección y caja”.


A menos de un año del recambio en lo más alto de la cúspide del poder, lo único seguro es quién se va. La gran incógnita sigue siendo quién viene. Como nunca antes en la historia inmediata se refleja en las encuestas una torta de cuatro tercios a la hora de mensurar la intención de voto. El 2015 se inició con un electorado fragmentado en cuatro parcelas: Scioli, Macri, Massa y, toda reunida, el resto de la oferta.


Pero, el rigor intelectual que debe primar a la hora del análisis también debe mensurar que la presidenta de la Nación conserva el poder en sus manos, doce años después de la asunción del “proyecto”, algo que no estaba en los planes de casi nadie.


El salto con garrocha que muchos pronosticaron tras el triunfo electoral de Sergio Massa en la provincia de Buenos Aires no se produjo, los gobernadores peronistas siguen respondiendo a la casa central y el kirchnerismo no pierde una elección en el Parlamento desde el voto “no positivo” de Julio Cobos, en 2009.


Puesto en comparación, tiene hoy el oficialismo más penetración institucional que intención de voto a futuro, pero nada está escrito definitivamente. La principal ventana para mirar las presidenciales de 2015 será el derrotero de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias y, al fin, si la presidenta aceptará hacer un “aterrizaje suave” del modelo para depositar sus esperanzas en Daniel Scioli, si preferirá un nac & pop de cuño kirchnerista o si apelará a esa máxima que reza que “el único heredero” de los presidentes que se van “es el pueblo”.


Por ahora, en la arena de la Costa Atlántica y en las mesas de arena de la política santafesina lo que sobran son especulaciones. Falta mucho aún para que el estado adrenalínico del microclima (léase rosca) pueda trasladarse a la sociedad.

 

 

Comentarios