Policiales
Domingo 27 de Marzo de 2016

Cayó el “Gordo Nico”, pero otras bandas se disputan el Paraná XVI

Tras una balacera con una nena herida hace dos semanas, vecinos tienen temor y afirman que se sigue vendiendo mucha droga

Algunos se quieren ir, otros no dan el brazo a torcer y a muchos no les queda otra que seguir viviendo en  calles que ya no son suyas, con la esperanza de que el barrio algún día vuelva a ser lo que era. En el Paraná XVI hace dos semanas balearon a una nena que quedó en medio de un tiroteo entre bandas, y minutos después a otro joven. El hecho pasó y no hubo mayores movimientos para sacar a los violentos del barrio. Es que en el trasfondo está el negocio del narcotráfico, con algunos nombres ya conocidos, y otros que lograron mantener su negocio en la penumbra.

Cuando se pregunta por la venta de droga en la zona, la respuesta es difícil porque “son varios los que venden”, aseguran vecinos que hablaron con UNO, en obvio anonimato. A fines de 2015 cayó la banda del Gordo Nico, y algunos se esperanzaron con que se habían acabado los narcos en el Paraná XVI, teniendo en cuenta que fueron 13 los detenidos, entre ellos el líder Castrogiovani y el exdirector de la Unidad Penal N° 6 Victorio Aguirre. Sin embargo, la tranquilidad no duró mucho tiempo y la droga nunca faltó en las calles.

La mencionada balacera ocurrida el sábado 12 de marzo fue entre dos bandas enfrentadas, aparentemente por una disputa narco. Desde la esquina de calle República de Siria y Ñandubay, tiraban hacia Burmeister. A mitad de cuadra, en el pasillo de la escalera de una vivienda ubicada en la planta alta, una familia estaba por sentarse a tomar mate. Una nena de 11 años no alcanzó a entrar y recibió un disparo en una rodilla. Encima, la víctima es hija de una mujer asesinada hace casi cuatro años, Carina Walter, en el mismo barrio. Los días que siguieron, las calles quedaron vacías: “Desde el otro sábado, los chicos no andan afuera”, comentó una mujer.

Al parecer, en una de las esquinas mencionadas hay una persona que se dedica al negocio ilícito de la venta de drogas, al igual que sus contrincantes de la otra esquina.

Según se informó a UNO, una de las viviendas sindicadas ya fue allanada más de una vez por distintas fuerzas de seguridad, y quien en su oportunidad cayó preso fue el ya conocido Cabeza de Fierro, quien recibió un par de condenas por infracción a la ley de estupefacientes. Sin embargo, afirman que el negocio nunca cesó.

Una vecina que hace 18 años que vive en el barrio aseguró que quiere vender para poder mudarse a un lugar más tranquilo de la ciudad, ya que se jubiló y quiere pasar los días tranquila. Otra que estaba a su lado barriendo la cuneta dijo que a ella no la van a echar y se quedará pese a todo, porque quiere su casa y su barrio.

Ambas afirmaron que los narcos no se meten con los vecinos, aunque las consecuencia son los que roban para consumir la droga que ellos venden. “No puede ser que no se pueda ir a hacer los mandados por miedo a que te peguen un tiro”, manifestó una de ellas, “o ir a la parada del colectivo a las 6.30 para ir a trabajar, con temor a que te roben”, ejemplificó la otra.

Todo esto resulta paradójico cuando se observa que en el corazón del barrio, a metros de donde venden drogas y de donde se producen los hechos de violencia, está apostada la comisaría 16ª. Los uniformados que quedan a cargo de la dependencia no suelen durar mucho tiempo: a veces bajo sospecha de complicidades con la delincuencia, otras porque la desigualdad de condiciones ante el entorno delictivo no deja buenos resultados. Incluso, hace un par de años el frente de la comisaría fue atacado a balazos.

De todos modos, al caminar por esas calles que tienen un hermoso paisaje al río Paraná, no se puede evitar una sensación de peligro permanente.

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