Policiales
Domingo 03 de Julio de 2016

Caso Gill: tras la muerte de Goette, esperan que algún testigo rompa el silencio

Esperanza. La Fiscalía de Nogoyá busca datos en la hipótesis de que alguien se los haya callado por temor al patrón de la familia desaparecida. Los familiares de los Gill esperan lo mismo.

Desde hace un tiempo, la causa que investiga el misterio de la familia Gill, desaparecida hace más de 14 años, está en la agenda del fiscal de Nogoyá, Federico Uriburu, y del juez de Garantías Gustavo Acosta. Como siempre se sospechó, una de las hipótesis era que el patrón de Mencho en la estancia La Candelaria donde trabajaba como peón, en Crucesitas Séptima, tuvo algo que ver. Hubo indicios que generaron dudas, sobre todo a familiares de los desaparecidos, pero nunca una prueba al respecto. Alfonso Goette murió hace dos semanas a los 77 años, en un accidente de tránsito en la ruta 32 cerca de Seguí. Tras el impacto de la noticia, la causa se reactivó: ahora los investigadores esperan que si había alguien que no hablaba por temor al estanciero, rompa el silencio.

"Sigue el trámite con el Código Procesal Penal viejo, de todas formas nosotros con Acosta le dimos otra impronta. Estamos trabajando juntos desde el año pasado, pedimos que nos asignen dos policías que trabajaron hasta fin de año, y hace unos meses designaron otro. La causa nunca se cerró, siempre estuvo investigándose", dijo a Uriburu a UNO, y agregó: "Ahora apelamos que con la muerte de Goette haya algún testigo que haya perdido el miedo y aporte algún dato".

En este sentido, tienen una lista de personas que han declarado en la causa y siempre dejaron dudas o grises en lo que decían saber al respecto. Por eso volverán a ellas con el fin de que puedan aclarar algunas cuestiones y, tal vez, encender la esperanza de saber qué pasó con los seis integrantes de la familia.

Fue el 13 de enero de 2002 cuando los vieron por última vez, en el velorio de un conocido en Viale. Rubén José Gill, de 55 años, su esposa, Margarita Norma Gallegos, de 26, y sus chicos María Ofelia de 12, Osvaldo José de 9, Sofía Margarita de 6 y Carlos Daniel de 2. Nunca se halló ningún rastro.

Hace un tiempo llegó un dato alentador en cuanto al posible esclarecimiento del hecho. El mismo fue aportado por parte de familiares de Norma Gallego. En relación al mismo, pronto podría haber novedades. Esa información había sido mencionada antes en la causa, pero al parecer quienes en su momento tenían a cargo la investigación la desestimaron o no la profundizaron.

"Hasta que no encontremos un indicio no vamos a dejar de buscar. Encontrando un hueso humano ya tenemos una hipótesis cerrada, pero no es la única a la que queremos abocarnos, porque no se descarta que estén con vida en algún lugar", afirmó Uriburu.

La muerte de Goette también significó un impacto para los familiares de los desaparecidos. Carina Gill es la sobrina de Mencho y en los últimos años fue quien estuvo al frente de la causa por parte de la familia. Consultada sobre la tragedia vial que se conoció el 17 de junio, contó a UNO: "Fue una noticia impactante porque es una persona que muere. Ni alegría ni tristeza. Por un lado, si él hizo algo, se lo llevó a la tumba. Ahora se abre otra posibilidad, las personas que tendrían miedo de hablar, puede ser que ahora hablen. Ojalá, Dios quiera que se sepa si es que hizo algo".

En oportunidades anteriores, al hablar sobre el caso, familiares de los Gill siempre le apuntaban a Goette por diversas cuestiones: al parecer, Mencho y la familia se querían ir porque no les pagaba lo que correspondía, y "el viejo", como lo llamaban, no los dejaba; dicen que hizo quemar los colchones que habrían tenido sangre y que les dificultó la búsqueda. Incluso siempre quedó la anécdota de que el día del allanamiento al campo, el patrón carneó una vaquilla e hizo un asado para los policías. A su vez, descartaron que se hayan ido por su voluntad sin avisarles a dónde irían.
De todos modos, las dudas nunca se confirmaron para ningún lado. "La familia de este hombre tiene dónde ir a llorar o llevarle flores, porque saben lo que les pasó. Nosotros como familia estamos en el limbo, no sabemos qué es lo que pasó realmente", lamentó Carina, y agregó: "Yo con 33 años no creo en la justicia del hombre".

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