La Provincia
Viernes 20 de Febrero de 2015

Carnavales a la sombra del monumento a Urquiza

Postales de dos noches que rememoraron los primeros carnavales de Paraná a fines del siglo XIX.

Una crónica de Ferny Kosiak

 

Quienes estuvimos desde temprano en la zona del Monumento Urquiza pudimos ver cómo desde las 19 la gente comenzó a llegar para asegurarse sus lugares en los Carnavales de Paraná. A las nueve de la noche las tribunas y las sillas estaban repletas. Después de las diez no había valla que retenga las ganas de acercarse a disfrutar de los colores de las comparsas.


En esta misma zona comenzaron los carnavales a fines del siglo XIX y ya desde 1892 se redactaron las primeras ordenanzas que regularon los Carnavales: no se podía disfrazarse de monja ni de funcionarios públicos; no podía haber cantos o danzas indecentes; los menores de quince años no podían ingresar ni tampoco las madres acompañadas de niños pequeños. Más de un siglo después todo cambió. Los días de feriado de Carnaval vistieron las calles del corazón del Parque Urquiza de colores, purpurina, el resonar de los tambores y los niños corriendo con los pomos de espuma.


Tradicionalmente los carnavales son la fiesta para liberarse antes de la cuaresma previa a Semana Santa: es el momento donde hay que dejar fluir las pulsiones, dejar que las caderas respondan al llamado de la música y que las máscaras y los colores nos dejen ser otros por un rato.


El lunes 16 y el martes 17 el clima fresco acompañó la brisa que hacía remolinos con el humo de los puestos de choripanes, que movía los globos que los padres compraban a los niños, que cambiaba las direcciones de los chorros de espuma que los niños lanzaban hacia los que los rodeaban.


El lunes por la noche el desfile abrió con tres mascarones que saludaban a los vecinos como parte de una tradición que en muchos lugares ya no se suele ver. Lo siguió la Batucada Herederos del Sol, la comparsa Salgueiro, la comparsa 5 estrellas, el Gusano Loco y el payaso que regalaban caramelos a los niños, la batucada El Sol Sale Para Todos, la comparsa Fantasía y la comparsa Brinquedo do Samba, que cerró la noche después de la presencia de la comparsa Marumbá de la ciudad de Hasenkamp, la que a través de sus trajes recrea la bella poesía La Sonatina de Rubén Darío, contando una historia de princesas, palacios y países lejanos.  


El martes desfilaron las mismas batucadas y comparsas de nuestra ciudad y el cierre de la noche estuvo a cargo de la comparsa Ráfaga de Concordia con la India como tema gracias al cual los colores de los trajes contaban las costumbres y la historia de este país. El segundo día la gente siguió llegando desde temprano, con reposeras al hombro y con las mismas ganas de disfrutar del colorido carnavalesco.


Cada una de nuestras comparsas demostró sus trabajos hechos con sacrificio, con horas, días y semanas de trabajo familiar, con las ganas de compartir aquello que los apasiona. Seguramente que los Carnavales de la Ciudad del año próximo serán mejores porque todo siempre puede ser mejor, pero para ser la primera vez que se realizan, después de décadas, en el Parque Urquiza, los vecinos respondimos con la alegría que caracterizan a estos festejos: los aplausos sirvieron para acompañar la música y el desfile pero también para felicitar a los que nos contagiaron con su alegría durante estas dos noches paranaenses.

 

 

Comentarios