La Provincia
Martes 10 de Noviembre de 2015

Caminaron por la fe en la Madre Maravillas de Jesús

Cientos de peregrinos recorrieron los 70 kilómetros entre Nogoyá y Crespo. Fue este fin de semana. 

La peregrinación de la Madre Maravillas de Jesús que año tras año une Nogoyá con Crespo se realizó este fin de semana. El día sábado cientos de peregrinos partieron desde Nogoyá y el domingo por la tarde arribaron a Crespo, donde participaron de la Misa.

Este año la XIV Peregrinación pidió por los Enfermos, bajo el lema “Caminando con Santa Maravillas de Jesús llevemos a todos la alegría de la fe y el amor de Dios”.

Los fieles que partieron desde Nogoyá el sábado a las 17, recorrieron más de 70 kilómetros para llegar a Crespo el domingo por la tarde donde se ofició la misa de bienvenida de los fieles peregrinos.

Cada uno llegó con una intención especial, ciento de fieles se concentraron al costado del convento de las Carmelitas Descalzas, donde se encuentra la ermita de la Madre Maravillas de Jesús para luego marchar hacia Crespo. Con cantos, rezos, oraciones e intenciones especiales comenzó la marcha que -tras cinco paradas- culminó en la ermita de Santa Maravillas de Jesús de Crespo, ubicada en la intersección de Alem y López y Planes.

Historia

Cabe recordar que la realización de este acto de fe en devoción a la Madre Maravillas de Jesús surgió por impulso de un matrimonio crespense, conformado por Mónica Farher y Alfonso Fontana. En 2002 iniciaron una peregrinación desde Crespo hasta Nogoyá con la sola idea de ofrecer un agradecimiento a la entonces beata Madre Maravillas de Jesús, una carmelita de origen español que en Entre Ríos ha generado mucha devoción entre los católicos.

El propósito de los Fontana en esa ocasión fue dar gracias por la evolución favorable en el estado de salud de una amiga de la familia, residente en Jujuy, afectada de un tumor que le impedía moverse. 

La santa

La Madre Maravillas, nacida en 1892 en Madrid y muerta en 1974 en el convento de La Aldehuela, fue una carmelita que, en vida, se volcó a las excesivas privaciones y hasta la humillación.

Una de sus frases: “Lo que Dios quiera, como Dios quiera, cuando Dios quiera”. A la santa se le atribuye la reanimación del pequeño Manuel Vilar, en Nogoyá, ya dado por muerto, hecho certificado por médicos nogoyaenses, en el año 1998. En 2002 fue canonizada por el hoy San Juan Pablo II.

Su fiesta religiosa es el 11 de diciembre.

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