Ovacion
Lunes 02 de Mayo de 2016

Cambiemos cambió todo

Gerardo Iglesias/De la Redacción de UNO
giglesias@uno.com.ar


Dos gurises la vienen remando desde hace tiempo. Literalmente. Dándole al remo desde la escuelita de canotaje de Regatas hasta el día de hoy. Junto a sus compañeros, los mellizos Malaval, Matías y Joaquín, unieron cientos de veces la salida, desde las aguas que bañan la orilla de la sede del Celeste uruguayense, hasta la isla Camba Cuá, pasando por el Arroyo de La China para retornar frente a lo que es hoy la playa de la Isla del Puerto. Frío, calor, a la siesta o a la mañana. Ese esfuerzo, ese sacrificio diario, de ellos y sus padres, los llevó a ser una de las mejores parejas juveniles del país y de Sudamérica, en K2 del canotaje.

Hace un tiempo largo vienen entrenando para los Juegos Panamericanos de Atlanta que se llevará a cabo a partir del 17 de mayo. Todo listo. Tiempos, marcas, entrenamientos, pasaporte. Todo listo para partir. Pero apareció la política de cambiemos para mal y adiós sueños, esperanzas, esfuerzos.

Una decisión del secretario de Deportes de la Nación, Carlos Javier Mac Allister, en concordancia con todas las medidas “populares” que implementa el gobierno nacional, bajó el viaje de los uruguayenses, junto a otros 10 deportistas juveniles del país. Claro mensaje del Gobierno que ya,  a esta altura, a nadie asombra. Todo lo que implique gasto, todo lo que no deje una ganancia monetaria, debe ser borrado, dejado sin efecto.

Ahí, donde el Estado debe estar presente con todas sus fuerzas, apoyando el deporte amateur para cumplir con el mensaje que tanto les gusta, ese que venden que la práctica forma ciudadanos sanos y alejados de las drogas y los malos pensamientos, el Estado no está.

Insensible, mercantilista, antipopular. Así es la medida que le hicieron tomar al exoscuro lateral izquierdo del fútbol argentino. Y la implementó sin discusión, sin importarle el esfuerzo de los gurises y de toda una familia detrás.

Los ridículos argumentos esgrimidos sobre la presentación de la documentación fuera de término, no hacen más que reafirmar el desprecio de los que gobiernan por el esfuerzo de nuestra gente, de nuestros deportistas. Destrozan años de ilusión y entrenamientos solamente con una firma, rubricada en cómodos despachos, seguramente con una sonrisa socarrona, la que esgrimen aquellos a los que poco les importa, no solo el deporte argentino sino ya los argentinos.

Ojalá que los mellizos Malaval –y tantos otros deportistas desparramados por todo el país- no bajen sus brazos. Ojalá peleen contra los insensibles que hoy ocupan espacios de decisión sin merecerlo y sin estar preparados para ello.
El deporte argentino ha dado muestras de su grandeza a pesar de los gobiernos a los que poco le interesaba.

Matías y Joaquín Malaval, y los otros 10 juveniles argentinos, deben viajar el 10 de mayo. Ojalá algún milagro rompa el escudo monetario de los que nos gobiernan para que puedan viajar, para que el esfuerzo tenga réditos puertas adentro y para todos. No para los de afuera o los amigotes del poder.
Ojalá sea esto.
Cambiemos.

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