A Fondo
Domingo 19 de Julio de 2015

Braguetas veloces



Por Carlos Damonte
Jefe de Redacción de UNO
cdamonte@uno.com.ar


Al trascender el video en el que se ve a Exequiel Pintos en el momento en que una mujer, que le había pedido un subsidio, le practica sexo oral, el joven dirigente de la comuna de General Campos perdió el empleo y quizá todo su capital político. Algo similar padecen los ahora expilotos de Austral, filmados con la vedette Xipolitakis haciendo de las suyas en la cabina del avión que comandaban. 
Me atrevo a trocar suposición por certeza al afirmar que a los tres los traicionó la más elemental de las conductas machistas; vulgarmente conocida como calentura. Perdieron trabajo, prestigio y quizá familias por unos minutos de libido. El deseo sexual los gobernó y así terminaron: escrachados. 
Utilizar de atenuante el supuesto que les plantaron la tentación delante de sus narices es una barbaridad redonda y perfecta. Objetar la moral de la joven coprotagonista de la historia que protagonizó el hasta ayer secretario de Desarrollo Humano del municipio entrerriano es tan equivocado como asegurar que Xipolitakis es tan culpable como los pilotos. Las conductas de las mujeres no amortiguan el impacto del hecho y son, en todo caso, motivos de otro análisis. 
Lo cierto es que los hombres cayeron en la trampa que les tendió su propio deseo. Disculpen el término pero no encuentro modo de ser más claro: el entrerriano no dudó en bajarse la bragueta en su propia oficina según expone el video que tomó trascendencia nacional. Y los pilotos no llegaron a tanto pero quedaron cerca de hacer más que el ridículo al poner en peligro a los pasajeros que transportaban de Buenos Aires a Rosario.   
Uno de los que salió en defensa de Pintos fue Pascual Zubizarreta,  funcionario del municipio: “Estas cosas están muy bien preparadas, no fueron casuales, pero también está en los hechos reales, que fue un momento de tentación y que no lo supo sobrellevar, y cayó”. Para el funcionario “esto no afecta en nada la imagen del intendente. Es de esperar que ahora salgan pseudocandidatos políticos a hablar de lo mal que se hizo y que afecta a la gestión. Esto será moneda corriente. La bajeza con la que se está trabajando, sorprende”.
En tanto el intendente Pablo Martínez, fue más lejos y aseguró: “Esto es una cama”. Luego, admitió que “el funcionario es responsable de lo que hace, y esto pasa en todos lados, en cualquier lado pasa y se dan estas cosas, en la Iglesia, en la Comisaría, pero lo que hacemos nosotros es pedirles que den un paso al costado”. Puede ser como describe el intendente y en rigor comparto algunos términos; pero ya nadie puede justificar que Pintos se bajó la bragueta donde y cuando no debía. 

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