La Provincia
Viernes 10 de Abril de 2015

Borroso sueño de la casa propia

Historias de un barrio nuevo. Familias de Vicoer 46 Viviendas esperaron seis años para ingresar a sus hogares y desde octubre se encontraron con pozos negros que se llenan cada 15 días. Preocupados, quieren soluciones

Pablo Felizia/De la Redacción de UNO

pfelizia@uno.com.ar

 

La historia de las 167 familias que empezaron a pagar por un plan de Vicoer Limitada Cooperativa de Vivienda, Consumo, Servicios Sociales y Crédito, por momentos parece una novela de kafka.

Al momento, en el barrio fueron construidas 46 casas y las 121 restantes no empezaron ni a levantarse. De hecho en el terreno donde deberían estar, solo hay pastizales. Todos, según contaron los vecinos del lugar, empezaron a pagar en 2009, pero los primeros anotados corrieron con la suerte de poder ingresar a sus hogares recién en octubre, seis años después y a dos de haber pagado el terreno. Sin embargo, hay tantos problemas en la zona que aparecen con golpear una puerta y preguntar.

“Como a los tres o cuatro años de haber empezado a pagar, nos avisaron de que se iban a construir en dos etapas, la primera de 46 casas”, dijo a UNO Fabricio Caffaro, un vecino del lugar. La demoras en la entrega motivaron reclamos conjuntos entre las familias que se empezaron a reunir a través de Facebook.

“Cuando nos dieron las casas, las de esta primera etapa, aparecieron todos los otros problemas”, agregó Caffaro.

El barrio está ubicado en Tibiletti y Doctor Martínez, no tiene asfalto ni cordón cuneta, el colectivo pasa a un kilómetro –hay que caminar hasta Caputto– o un poco más hasta Miguel David por camino de tierra.

Sin embargo, lo más complejo de la zona son las vertientes subterráneas que llenan los pozos negros en menos de 15 días. Hay toda una fila de casas –19 en total– que recién fueron entregadas hace menos de un mes, por el mismo problema; algunas aún no han podido habitarse.

“No hay cloacas, no se hicieron y un arquitecto nos dijo que es la única solución”, señaló el vecino consultado.

Señalaron que cuando llaman para solicitar arreglos determinados, hay algunas respuestas aunque demoran en llegar.

De todos modos el problema principal, el de los pozos negros, parece estar lejos de tener solución. Algunos, por ejemplo, cavaron 60 centímetros para instalar parantes y ya se encontraron con agua. Si alguien apoya la oreja en una tapa de desagüe escucha la correntada un día de sol como el de ayer.

En una de las calles, desde el costado de un caño, brota un líquido marrón que recorre casi 100 metros sobre una vereda de tierra y broza.

 

Obra

El barrio son tres manzanas y después de enero fueron entregadas las últimas llaves de esas 46 viviendas. Unos meses antes de eso Vicoer encaró una nueva obra.

Según explicaron los vecinos a UNO, se trata de un drenaje que intentaron hacer para que no se llenen los pozos que están sobre Tibiletti y las viviendas puedan ser habitadas, pero no todos allí están seguros de que dé resultados, porque los problemas siguen.

Lorena Butus, otra vecina del nuevo barrio, ayer recibió a UNO en la puerta de su casa. Contó que a otros, cuando llueve, se les inunda el patio y el líquido demora en escurrir.

“Pero además cuando vine a vivir caía agua del calefón. Han venido a arreglarlo, pero aún no lo resolvieron. Con mi marido ya ni llamamos. En el baño estaba roto uno de los caños y tuvieron que romper los azulejos y la pared para arreglarlo. Después sentíamos olor a gas y lo mismo hicieron en la cocina. La mayoría de los enchufes no andaban y con el drenaje nuevo que hicieron, algunas cañerías no aguantaron”. En la puerta de su casa debieron romper una rampa que habían hecho porque empezó a perder agua el caño que pasaba por abajo.

Es cierto que en la opinión de los vecinos no hay apreciaciones técnicas, estudios profundos de arquitectura y diseño, de ingeniería o análisis científico de los problemas con los que viven a diario.

De todos modos, al golpear una y otra puerta las opiniones son coincidentes, y los inconvenientes aparecen repetidos en mayor o menor grado.

 

 

Le cantan a Gardel

La mayoría de quienes viven en el barrio son trabajadores. En aquellos años, antes de 2009, para poder anotarse debían tener un recibo de sueldo mayor a 2.000 pesos y menor a 5.000. Quienes pagaron el terreno todo junto abonaron entonces 26.000 pesos y los que lo hicieron en cuotas 40.000.

Según explicaron, Vicoer gestionó los terrenos, IAPV hizo las casas y el saldo a pagar en 25 años era de 1.100 pesos por mes, más un seguro. Cada 365 días iban a tener aumentos hasta llegar a los 4.600 un cuarto de siglo más adelante. “Pero a las dos semanas que vinimos acá nos llamaron y nos dijeron que teníamos que pagar 400 pesos más por cuota a cuenta del drenaje que se iba a hacer sobre Tibiletti”, contó Caffaro, y explicó que eso está en el contrato que firmaron y que muchos lo hicieron, ante la necesidad de contar con una vivienda, sin leerlo detenidamente. Otros vecinos sostuvieron que en realidad no tenían opciones y si no aceptaban firmar la propuesta, se quedaban sin casa.

Para los vecinos hay responsabilidades repartidas entre Vicoer, el IAPV y quien puso la firma desde la Municipalidad de Paraná para aprobar como válida esa zona para construir viviendas.

Lo cierto es que se quejaron y varias veces hicieron concentraciones públicas, enviaron notas y buscaron soluciones. Tiempo atrás, a varios vecinos les llegó una circular de Vicoer donde les plantearon que las reuniones debían pedirse solo en la cooperativa y no en IAPV, que debían hacerlo con varios días de anticipación y no ingresarían a las mismas más de 10 personas. En el barrio contaron también que en algunas instancias, quien encabezaba las reuniones tomaba asistencia y definía un temario donde era difícil abrirlo a otras consideraciones.

 

 

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