A Fondo
Jueves 10 de Diciembre de 2015

Bértoli, un ejemplo para nuestros gurises

Gerardo Iglesias / De la Redacción de UNO
giglesias@uno.com.ar


Muchos, desde la costa del Uruguay, no festejaron el domingo. El ascenso del clásico rival futbolero a la máxima categoría dejó una mueca triste, de resignación y nostalgia en varios hinchas de Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay. Muchos revivieron con dolor, aquel partido de 2003 ante Unión, en Santa Fe, con Fabián Madorrán en el medio y el ascenso que se escapó por un gol.

Pero eso pasó. Hoy es tiempo de Patronato y de Sebastián Bértoli. El arquero que logró lo que pocos han hecho en sus carreras como futbolistas, más allá de que algunos estuvieron a un partido de lograrlo. Recorrió todas las categorías del fútbol del ascenso bajo los palos del equipo de la capital provincial. Hace poco menos de 10  años llegaba al Plazaola a disputar un encuentro por el Argentino B, ante Atlético Uruguay. Un domingo a la mañana, donde sufrió un gol de tiro libre del entonces 10  Decano, el Tano Oyarbide. Un gol más en su carrera. Nada más que eso. El tipo siguió defendiendo su arco. Volvió a Concepción, ahora por el Argentino A, ante Gimnasia y también padeció un par de goles con aquel último gran Lobo que se vio, dirigido por Sergio Busciglio. Pero Bértoli siguió. Pasaron categorías, pasaron técnicos, pasaron rivales. Sufrió goles y convirtió otros de penal. Se dio el gusto de taparle uno a Alejandro Chori Domínguez, ante la asombrosa presencia de River en la B Nacional.

Datos, detalles, partidos, que enmarcan una larga carrera en el club de siempre y que deja una rica enseñanza. Porque, más allá de los goles, de los ascensos, de los festejos, el uno de Patronato es un ejemplo para los pibes de hoy, apurados por  emigrar rápido a las luces tentadoras de los clubes grandes. Bértoli, el arquero de Patronato de Paraná, demostró que se puede ser un grande en el fútbol atajando en el club de sus amores. Entrega, sacrificio y entrenamiento permiten, a cualquier jugador, llegar arriba. 

Bértoli es el ejemplo, hoy para miles de gurises entrerrianos. Y ese también, es su gran ascenso.
 

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