A Fondo
Miércoles 25 de Mayo de 2016

Basura, ¿valdrá la pena aquello de hijos del rigor?

Carlos Damonte / Jefe de Redacción de UNO
cdamonte@uno.com.ar


La comuna de Paraná apela a la educación de los vecinos para mejorar el modelo de recolección de residuos. Reuniones en vecinales, escuelas y proliferación de spots comerciales son, a primera vista, los instrumentos con que las autoridades cuentan para que la gente empiece a sacar sus desperdicios separados en orgánicos e inorgánicos.

En Gualeguaychú la Municipalidad avanzó un tanto más y prohibió a los supermercados que entreguen mercaderías en bolsas plásticas. Incluso invirtieron algunos miles de pesos en bolsas para hacer mandados confeccionadas en tela que son entregadas casa por casa.

En este diario como en otros medios, por caso ayer en radio La Red Paraná,  ya fue dicho que resulta cuanto menos extraño que la comunidad no sea capaz de comprender y cumplir normas elementales de convivencia como la de sacar los residuos en un horario y modo predeterminado. 

Opino, para eso fue creada esta columna justamente, que quienes incumplen; presumiblemente una mayoría, lo hacen porque les place.

Un viaje en tren desde la capital entrerriana a Colonia Avellaneda es, además de un corto traslado en coches de gran calidad y atención, un recorrido por alrededor de una docena de basurales diseminados a la vera de las vías. Son, prejuzgo obviamente, los mismos vecinos quienes los agrandan por acción u omisión y las autoridades que  se exhiben impedidas de prevenir o dar un corte al evento. Autos que se estacionan a volcar toda clase de desperdicios y ciclistas que arrojan bolsas son postales recurrentes que hasta alimentan la popular sección de UNO en la Calle, de la edición digital de este diario. 

En ese contexto es que se impone al menos evaluar la posibilidad de arbitrar medidas a todas luces tan antipáticas como eficientes: imprimir velocidad y severidad al sancionar a los infractores que incumplen con las normas destinadas a preservar la vida en común. 

La educación es una etapa necesaria, extensa, y con final abierto; todas las gestiones contando las últimas ocho algo hicieron en tal sentido. La sana aspiración es que la actual sea la distinta; la que profundice el cambio y lo lleve a un punto más elevado. Quizás así sea posible vivir en una ciudad más limpia. 

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