La Provincia
Domingo 26 de Abril de 2015

Bahillo: “Al liderazgo tendrá que construirlo cada uno con su trabajo”

En primera persona. Apuntando a la Casa Gris, el gualeguaychuense “Juanjo” Bahillo cree que Urribarri transferirá un mandato, pero no liderazgo al peronista que eventualmente lo suceda. Asegura que será armoniosa la relación con el hoy gobernador.

Carlos Matteoda  / cmatteoda@uno.com.ar



El intendente de Gualeguaychú se muestra sonriente. Desde el balcón del hotel del Parque ,en Paraná, se observan además de afiches de otros precandidatos a la Gobernación, algún colectivo que lleva su foto en la luneta.

Juan José Bahillo -el mismo de los helados- confía en que la fórmula del justicialismo se definirá en la elección primaria y descree de la obligatoriedad de la composición Concordia-Paraná. No exagera los elogios a Urribarri,  pero se encuadra en el discurso de la continuidad en la gestión de gobierno.

—¿Le sugieren hacer campaña con la marca Bahillo?
—Me lo dijeron, pero no comparto la idea. No corresponde que me suba a la trayectoria empresarial de mi padre y mis hermanos, ya que estaría vulnerando su confianza en beneficio personal. En segundo lugar, creo que la gente consume nuestro producto alimenticio con otras expectativas; pero cuando uno va a un cuarto oscuro tiene otros elementos para tomar la decisión. Si no sería como una cuestión lineal, por ejemplo, entre los médicos y los pacientes que atienden, pensando que si se presentan todos esos pacientes los van a votar, y no es así.


—¿Qué atributos tiene Juan José Bahillo para que elijan los entrerrianos? ¿Por qué quien gobernó una ciudad como Gualeguaychú puede hacerlo con la provincia?
 —No me siento cómodo con la autorreferencia, pero estoy obligado a contestar. La experiencia adquirida al frente del municipio y la idoneidad demostrada me dan la autoridad y confianza como para encarar esta responsabilidad. Eso desde lo individual, pero esto no es una carrera en términos personales. Tengo el respaldo de todos los dirigentes de Gualeguaychú que me impulsan en la intención de salir desde  el Departamento Gualeguaychú. (N0ta de la Redacción: el viernes el exintendente Daniel Irigoyen lanzó su candidatura a intendente de esa ciudad junto al intendente de Concordia, Gustavo Bordet)


—Para la integración de la fórmula del peronismo algunos hacen hincapié en que tiene que haber un representante de cada costa de la provincia; y otros prescinden de ese aspecto. ¿Usted qué piensa?
—A los entrerrianos hay que proponerles un diagnóstico de provincia, un proyecto que sea confiable, con un dirigente creíble y ajustado a la realidad. Con la capacidad de formar equipos de trabajo que continúen la transformación que se vive en Entre Ríos.  A esto lo puede hacer un dirigente de Paraná, Concordia, Gualeguaychú o Victoria. Sería un retroceso en términos democráticos solamente proponer una cuestión territorial. Creo que los atributos deben ir por otro lado, sin descartar a nadie; y si no descartamos a nadie, también podrían hacerlo gente de Paraná y de Concordia.


—¿Cómo cree que se elegirán los candidatos?
—Me manejo en base a las certezas, porque hipótesis podemos realizar una nueva todos los días. Cuando hablé con el gobernador, a fines del año pasado, para manifestarle mi decisión de ser  precandidato me sentí alentado para que lo haga, sin que esto signifique una prerrogativa en términos  individuales; esto es, sin ninguna bendición. Sobre el cuándo y el cómo, el gobernador me dijo en aquel momento que sería en las PASO y por interna; y yo trabajo con esa certeza que me dio quien conduce ese espacio. También me dijo que estamos todos en igualdad de condiciones y que saliéramos a recorrer la provincia.


—Igualmente sugerir que uno es el elegido del gobernador puede ser  una estrategia de campaña.
—Puede ser, pero creo -y no lo digo por nadie en particular- que nuestro mensaje de campaña tienen que ser intelectualmente honesto. No podemos transmitir algo que no se sustente con la realidad y con la verdad, porque eso después se nos vuelve en contra. Más allá de la ansiedad, tenemos que ser prudentes.


—¿Se arrepiente de haber opinado a favor de la posibilidad de adelantar las elecciones?
—Nunca opiné a favor, porque me manejé con las definiciones de Sergio Urribarri. Cuando se decía que el adelantamiento era inminente, corté por lo sano y lo llamé al gobernador, quien me dijo que no había nada al respecto. Me dijo: “Seguí caminando según lo charlamos”.


—Hay declaraciones suyas sobre las ventajas del adelantamiento.
—En un momento me preguntaron cuáles eran las ventajas de adelantar las elecciones y respondí que si se adelantaban se permitía una discusión más regional o local en términos de municipio y de provincia. No sé si eso era una ventaja, sino una característica que se hubiera dado en ese caso.


—Ustedes se presentan como un único proyecto político, tanto en lo nacional como lo provincial y lo local. Desde ese punto de vista el desdoblamiento resulta opinable.
—Me preguntaron por las eventuales ventajas, y respondí. Yo opino, en lo personal, que lo mejor es ir con la elección nacional porque hay una fortaleza muy importante del gobierno nacional que se traduce a las elecciones locales.


—¿De la candidatura presidencial de Urribarri qué opina? Posiblemente el lector de esta nota suponga que está obligado a responder que va muy bien. ¿Cree que llega a las PASO de agosto siendo candidato?
—Hay que rescatar la proyección como dirigente y la inserción en el contexto nacional de Urribarri. Igualmente el reconocimiento que tiene como un muy buen gobernador en base a su capacidad para transformar la provincia le da los méritos y la autoridad como para lograr un buen posicionamiento a nivel nacional. Y lo que ha hecho durante las últimas semanas de recorrer de manera extensa el país se va a traducir en un acompañamiento en las elecciones de agosto. A eso hay que sumarle la confianza que ha construido con la Presidenta, ya que de igual manera que su opinión será gravitante a nivel provincial, lo será la de la Presidenta a nivel nacional.


—¿Cómo imagina el escenario de las elecciones primarias para el oficialismo entrerriano?
—Con dos o tres fórmulas.


—¿Alguno de los dirigentes que hoy pugnan por la candidatura a gobernador podría optar, en esa instancia, por no ser candidato de Urribarri y pegar su boleta con Daniel Scioli, por ejemplo?
—Creo que no, al menos de los precandidatos con quienes converso. No tengo ningún elemento que me permita dudar de su pertenencia al espacio que conduce Urribarri.


—¿Con quiénes habla?
—Con Julio Solanas, Marcelo Bisogni, Beto Bahl, Gustavo Bordet y José Lauritto.


—Casi todos.
—Sí.


—¿Y cómo se definirían las  fórmulas? Ahí podría aplicarse el criterio de las dos costas.
—No sé cómo se integrarían y sería poco prudente de mi parte especular con eso. De todos modos es importante el análisis de las dos costas, lo que uno pretende es que no sea determinante. Lo veo como una cuestión un poco mezquina en términos de contenido político y de proyecto de provincia si solo lo definimos por eso. Creo que tiene que haber afinidades y miradas compartidas. Todos tenemos matices que nos hacen a unos más iguales que a otros, y dentro de esos matices algunos tenemos más afinidad y una mirada de provincia compartida que pueden tallar a la hora de ir definiendo las distintas fórmulas.


—¿Esos matices determinaron las presencias en el acto de Concepción del Uruguay la semana pasada o fue casualidad? (Estuvieron Bahl, Bahillo, Lauritto y Solanas).
—Casualidad no. Hay una confianza construida entre quienes estábamos ahí y una coincidencia en defender el proyecto nacional y provincial, pero ese espacio no excluye a nadie (N. de la R.: el viernes Bahillo se reunió con Bordet y se expresaron en el mismo sentido).


—Se habla de defender el proyecto nacional y provincial, y también de la continuidad. ¿Y qué más? ¿Cuál sería un eje de su eventual gestión de gobierno provincial?
— Lo de defender el proyecto tenía que ver con el ámbito de ese acto, un acto de militantes. Creo que no debe acabar allí nuestra mirada. Tenemos que garantizar la continuidad con políticas y propuestas concretas. Urribarri ha transformado de manera importante la provincia durante los últimos siete años y generó las condiciones basales para potenciar esa transformación y capitalizar el potencial de crecimiento que tiene Entre Ríos en los próximos años.  Hay que profundizar esta agenda variada que ha hecho en lo productivo Urribarri para salir de una economía primarizada y llegar a tener una economía diversificada, promoviendo a diferentes sectores. También la inversión en ciencia y tecnología para que el conocimiento aplicado se traduzca en mayor crecimiento y desarrollo. Y hay que vincular el conocimiento académico para que sea aplicado en los distintos sectores productivos de la provincia para fortalecer el crecimiento y para la mejora de las instituciones intermedias, y también la administración pública.


—¿Qué considera indelegable del rol del Estado?
—Seguir fortaleciendo la educación y garantizando la igualdad de oportunidades en el acceso a la educación, para que este crecimiento sea con inclusión. Y seguir fortaleciendo las políticas de salud y de seguridad.


—La mayoría de los candidatos a gobernador muestra como carta de presentación lo hecho en su ciudad. ¿Le gustaría mostrar de lo hecho en Gualeguaychú?
—Yo me corro un poco de esa lógica porque raya un poquito la soberbia, es como decir “miren qué virtuosos que somos en defecto de ustedes que no han sido así de virtuosos”. Yo no quiero ser arrogante en esto. Creo que hay experiencias que pueden haber sido muy válidas en Gualeguaychú y no necesariamente lo son en otras localidades;  y creo que hay mucho por aprender de otras ciudades entrerrianas. Pero hay un matiz de Gualeguaychú que creo que hay que rescatar, y que es una característica de cómo se gestiona el desarrollo de la comunidad y que es positivo. Es la sinergia que se genera entre las instituciones intermedias de la sociedad civil y las autoridades, la sana convivencia en la relación entre las autoridades institucionales y la sociedad civil. Creo que esa característica de gestionar el desarrollo de Gualeguaychú de manera conjunta es una forma exitosa  para repetir con las políticas concretas, donde sea.


—¿Percibe una opinión en el sentido de que la sociedad de Gualeguaychú es más avanzada u organizada?
—Creo que es producto de esta característica, del accionar conjunto permanente entre lo público y lo privado lo que ha permitido este desarrollo.


—¿Hay cuestiones emblemáticas de este desarrollo?
—Sí. Una es el desarrollo que tiene el parque industrial de Gualeguaychú, que  es un referente en toda la provincia, con un modelo que es producto de lo público y lo privado en la cogestión y el desarrollo a través de 24 instituciones de la sociedad civil y del municipio. El carnaval es emblemático de la ciudad y es producto de cinco clubes sociales y deportivos, que junto al municipio lograron posicionar el producto turístico más importante que tiene la provincia. Y el éxito en materia turística de los últimos años es producto de una interacción permanente de los prestadores turísticos y las políticas públicas que permiten su desarrollo. Las definiciones en la materia se toman en el seno del Consejo Mixto de Turismo.


—¿Cómo piensa que observa esto que usted describe un habitante del centro norte entrerriano, en un ámbito de menor desarrollo de todos estos aspectos?
—Quizás la virtud de Gualeguaychú fue haber capitalizado las ventajas competitivas que tiene, que otras comunidades no las tienen; como la cercanía con la Capital Federal y el conurbano bonaerense donde hay 8 millones de consumidores y todo lo que se produzca en nuestra ciudad está muy cerca del mayor mercado del país. Estar como primera ciudad entrerriana a la vera de la ruta 14, el paso fronterizo con el Uruguay también es una virtud, ya que es el más importante en términos de intercambio comercial; tener una economía diversificada, que se sustenta en el turismo, en el parque industrial, en la ganadería, la agricultura, la industria alimenticia, es decir situaciones que le dan sustentabilidad. A esas oportunidades las supimos capitalizar. Tiene que haber políticas correctivas para ese desarrollo.


“Por fortuna en Gualeguaychú no hay guapo de la parroquia”

 —¿Cómo imagina la convivencia entre el próximo gobernador, de ser justicialista, y el liderazgo partidario que ejerce Urribarri?
—No veo hipótesis de conflicto, por las características que tiene el liderazgo de Urribarri.


—¿Hay similitud con el proceso entre Jorge Busti y Urribarri?
—No tiene nada que ver. Esa comparación se desarma cuando uno observa cómo llevó adelante cada uno su gestión. No tienen nada que ver. Urribarri ha sido muy generoso en su accionar político, y sería injusto de mi parte si no señalara que no solo ha permitido el desarrollo de referentes locales sino que también lo alentó sin mezquindades, de acuerdo a nuestras capacidades. Construye en base a la confianza, no anda viendo cuestiones conspirativas de manera permanente, sabe formar y liderar equipos de trabajo, se deja ayudar... son características que en otros gobernadores no se han visto. Por esas características me permito opinar que no va a haber conflictos.


—En materia de decisiones de conducción política, ¿imagina aspectos compartidos?
—Por más que tenga la responsabilidad de conducir la provincia -y  quienes acompañan  deben ser respetuosos de esa responsabilidad-, uno tiene que entender la provincia como la casa de uno. Urribarri va a ser un referente y un interlocutor de consulta permanente. No aprovechar la experiencia y capacidad de gestión que tiene sería poco inteligente. No tengo dudas de que además Urribarri va a tener un lugar importante en el concierto nacional.


—¿La preponderancia de Urribarri en el proceso electoral generará un candidato a gobernador débil?
—No creo que sea así. La responsabilidad de la gestión de la provincia lo obliga a uno a tomar decisiones. Si se hace con contracción al trabajo, esfuerzo, responsabilidad y en equipo se van construyendo los liderazgos. Urribarri va a transferir un mandato, no liderazgo. Al liderazgo lo tendrá que construir cada uno a partir de su trabajo diario, su compromiso, su  capacidad de liderar y de hacerse respetar por su equipo de trabajo y por  los entrerrianos.


—Atilio Benedetti, Alfredo De Ángeli, Héctor Maya, Emilio Martínez Garbino y Luis Leissa son políticos opositores del Departamento Gualeguaychú. ¿Es un una dificultad para su proyección?
—Es una motivación que haya muchos dirigentes de Gualeguaychú. En principio habla bien del Departamento en el sentido de que hay una dirigencia comprometida. No lo veo como un escollo, sino como una motivación adicional.


—Se podría objetar que Bahillo no es el guapo de la parroquia...
—No, y afortunadamente en la sociedad de Gualeguaychú no hay ningún guapo de la parroquia. A los liderazgos y las responsabilidades institucionales hay que revalidarlos con trabajo, compromiso, responsabilidad y transparencia... parezco Scioli repitiendo esto (risas),... pero es así, nadie tiene un cheque en blanco y esa es una característica de la sociedad de Gualeguaychú, que es exigente, que como dicen los muchachos, te respira siempre en la nuca.


—El resto de los entrerrianos podrá decir entonces: “Bahillo le ganó a todos estos fulanos”.
—Le gané a Luis Leissa y a Emilio Martínez Garbino, que nadie puede negar que son dos referentes importantísimos de la política entrerriana. Pero quiero ser claro: yo no fui a ganarle a ellos, no quiero ser arrogante y prueba de ello es que este es el primer reportaje que lo digo en estos términos. Yo no fui a ganarles a ellos, sino a someterme a la voluntad de los gualeguaychuenses.

“Como buen cura, mi hermano era bien peronista”

 —¿Cuál es la principal crítica que le hace a la oposición?
—Haber distorsionado las prioridades que debe haber en una sana construcción política. Se tiene que partir de una mirada compartida de la provincia y de un programa de gobierno, para después concluir en una sociedad política como alternativa. Acá se parte al revés, desde la aritmética de los votos y parece que no importa qué queremos para la provincia o cómo pensamos gobernar. La gente se da cuenta que no propone nada.


—¿Qué le provoca ver a algunos peronistas enrolados hoy  en sectores opositores?
—Sí... a uno le duele perder compañeros de ruta, pero por algo quedan en el camino; nadie los echa, ellos se van. Seguramente no compartieron o no comparten los principios del Frente Para la Victoria, donde estuvieron por conveniencia personal en algún momento, pero como se dice “Se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”.

“Siempre tuve afinidad por el peronismo, siempre lo voté,  pero no soy un militante de la primera hora”, aclaró Bahillo. Su rol político más activo comenzó en la campaña del 99, aunque recuerda haber seguido con atención la gestión de Mario Moine.

“Más allá de mi militancia más o menos activa, siempre me sedujo el peronismo y siempre lo leí a Perón”, agregó, señalando que su  hermano fue determinante en su opción por el peronismo. “Cuando  tenía 20 años viví casi tres años en Paraná estudiando Ciencias Económicas y trabajando en la empresa. Mi hermano, tres años mayor, estaba en el Seminario a punto de recibirse de sacerdote y salió del Seminario y se vino a vivir conmigo. Y como todo buen cura era muy peronista y terminó de gravitar en mi identidad peronista”, recordó.

“Mi familia tiene más antecedentes radicales que otra cosa., especialmente por parte de mi mamá. Mi padre votaba a todos menos a los radicales, a los que les reconocía ser muy buenas personas pero con poca capacidad para gestionar, decía”.

De Gilbert y los helados, a la función pública

Juanjo Bahillo nació en 1966 en Gilbert, un pueblo tanto o más pequeño que el Arroyo Barú de Urribarri. Ese mismo año su padre, Alberto, fundó la empresa de helados más importante de la provincia y conocida en el país. Oriundo de Rojas, a ese bonaerense “autodidacta” fue el amor el que lo trajo a Entre Ríos.

Si bien su padre abrió el primer local en la costanera de Gualeguaychú, el hoy candidato siguió viviendo y trabajando en el campo junto a su abuelo.

Ahora Bahillo ya no tiene relación con la empresa ni con el tambo familiar. A la gerencia la lleva adelante Julieta, la hermana menor de los cinco hijos. Mensualmente se reúnen para evaluar la marcha del emprendimiento. “La experiencia familiar es muy linda. Por ahí lo más conflictivo es la transición entre el hacedor y los que vienen atrás, pero nada del otro mundo. Más allá de la rentabilidad, la conveniencia del negocio y el lucro que busca el empresario, en la empresa familiar hay una afinidad y una pasión muy fuerte por la empresa. Los empresarios familiares son empresarios, en cambio en las otras empresas por lo general hay hombres de negocios que entran y salen de la actividad en la medida en que tienen responsabilidad. En cambio el empresario familiar juega la suerte de su vida a la de la empresa”.

Hoy el desafío es adaptar la empresa a los 16 nietos de Don Alberto, de los cuales cuatro son hijos del intendente.

 

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