La Provincia
Miércoles 19 de Octubre de 2016

Aunque lo niegue, al senador Raymundo Kisser lo intimaron


Tal como se informó el domingo, la advertencia judicial existió. El 29 de agosto de 2016, en lo autos "De La Fuente, Juan contra Anses s/ordinario", tramitado en la Cámara Federal de Apelaciones de Paraná, y como consecuencia de la actuación activa hasta ese día del senador provincial, la presidenta de la Cámara, Cintia Graciela Gómez, originó una resolución en la que en forma expresa se señaló: "Siendo público y notorio que el doctor Raymundo Arturo Kisser ha asumido el cargo de senador provincial en fecha 10 de diciembre de 2015, y en función de lo prescripto por el artículo 16 inciso b de la Ley N° 22.192, previo a proveer lo interesado, y a fin de garantizar el derecho de defensa de la parte a la que representa, intímase a la misma a que en el plazo de cinco días ratifique la presentación a despacho. Asimismo, se recuerda al mencionado profesional que se encuentra en situación de incompatibilidad para el ejercicio de la Abogacía en sede federal".

El mencionado inciso indica: "no pueden ejercer la profesión de abogados, por incompatibilidad:

b) Los gobernadores, vicegobernadores, ministros, secretarios y subsecretarios de las provincias, el fiscal del Estado, el asesor de Gobierno, los miembros de las legislaturas provinciales y los abogados que ocupen cargos similares en el Territorio Nacional de la Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur".

También señala el documento judicial: "Notifíquese personalmente o por cédula".

Es decir que, a tenor de los dichos por la Cámara Federal y lo consignado en la mencionada ley, Kisser tenía la obligación de renunciar a todos los casos dentro de los 30 días de haber asumido como senador. Está claro que si lo intimaron el 29 de agosto, estuvo siete meses y medio en situación de incumplimiento de la ley por no haber renunciado a las causas en las que intervenía.

En ese sentido, la misma ley señala en el artículo 16: "En los casos previstos en este artículo los abogados deberán informar la incompatibilidad a la Corte Suprema de Justicia de la Nación dentro de los treinta (30) días de haber asumido el cargo o de la entrada en vigencia de la norma que les impida ejercer la profesión".



Juego de palabras


El senador Kisser insistió ayer en que nunca fue apercibido, apelando a la jerga judicial. En la nota periodística publicada el domingo, la palabra apercibir se utiliza como sinónimo de avisar, reconvenir, advertir. Se trató de un llamado de atención, de un reto de la Cámara que Kisser intenta disimular apelando a un juego de palabras. Lo más grave, tal como señala el escrito, es que con su actitud perjudicaba a la parte que representaba en el juicio.

Tal vez la ley sea "absurda", como explicó ayer Kisser en declaraciones radiales, pero mientras esté vigente se supone que debe respetarse.

Además ayer el senador sostuvo: "Sucede que puedo exhibir con orgullo que tengo una larga trayectoria profesional y con bastante prestigio, por eso no me preocupa la situación en lo personal y creo que el apercibimiento no existe, pero de todos modos lo voy a aclarar por el honor de mi familia y los clientes que uno tiene". Salvo que Kisser pueda demostrar que nunca fue notificado del escrito, la situación es bastante clara. Y la noticia es eso, una noticia. Más o menos importante, de acuerdo a la opinión de cada uno. Pero la calificación de "operativo de prensa" que utilizó el legislador no se ajusta a la verdad. Por supuesto que cualquier profesional tiene el derecho de cuidar su trayectoria y defenderla de lo que considere un ataque; más aún cuando viene soportando una seguidilla de cuestionamientos, no solo del ámbito del periodismo o de la política. Trascendió incluso un fuerte rumor hace pocos meses dando cuenta de que Kisser habría sufrido un ataque a trompadas por parte de un cliente que se sentía perjudicado por su accionar.

También se sabe que hace algunos días protagonizó un fuerte cruce verbal en plena calle con el diputado Ángel Vázquez, que lo había cuestionado, e incluso hubo amenaza de trompadas en esa situación ocurrida a pocos metros de la Casa de Gobierno. Es decir que lógicamente Kisser puede estar muy preocupado por preservar su "buen nombre", pero la intimación de la que se informó el domingo, efectivamente existió.

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