La Provincia
Martes 21 de Julio de 2015

Apenas 40% de trabajadoras de casas particulares está en blanco

Persiste la precarización. Hubo avances desde que se reglamentó de modo parcial la ley, pero hay derechos que no se cumplen

Mañana se conmemora en Día Interancional del Trabajo Doméstico en Latinoamérica, en el que se incluye la labor de quienes prestan sus servicios en casas particulares. 

Se trata de uno de los sectores más precarizados, a pesar de que hace dos años en la Argentina se sancionó y hace uno se reglamentó –aunque de modo parcial– la Ley 26.844 que finalmente reconoce muchos de sus derechos básicos postergados.

La norma regula las relaciones laborales que entablen los trabajadores con sus empleadores por la tarea que presten en casas particulares o en el ámbito de la vida familiar, y que no importe para el empleador lucro o beneficio económico directo, cualquiera fuere la cantidad de horas diarias o de jornadas semanales en las que sean ocupados para esas labores.

En Paraná se estima que antes de esta normativa el 15% de las mujeres que realizan tareas de modo permanente de manera remunerada en hogares ajenos estaban en blanco. Tras el interés que se generó por parte de los empleadores desde el 2013 en adelante, este porcentaje ascendió a un 40%. 

Manuela Muñoz, referente del Sindicato que las nuclea en la capital provincial, aclaró que no se trata de cifras oficiales, ya que es muy difícil establecer un número en un sector inmerso históricamente en la informalidad.

Si bien esta tendencia significó un aliciente inicial, posteriormente la cifra se congeló, al igual que las campañas de promoción de los derechos de las trabajadoras de casas particulares por parte del Ministerio de Trabajo, tanto a nivel nacional como provincial.

Sin embargo, desde el sindicato que las nuclea, no bajan los brazos y siguen luchando para que los artículos que están en vigencia se cumplan y que más personas toman conciencia de la importancia de inscribir a las trabajadoras.

En este sentido, Muñoz se lamentó por la falta de acompañamiento desde los organismos oficiales para revertir una situación que si bien tuvo avances significativos cuando se impulsó la Ley, luego se estancó. “Se hicieron campañas durante un período, pero quedaron pendientes muchos proyectos de trabajo en conjunto. Sin ese apoyo, es poco lo que nosotras podemos hacer para seguir con este cambio”, sostuvo, en referencia a las casi 700 afiliadas al Sindicato de Empleadas de Casa de Familia de Entre Ríos (Secfer), que nació con el amparo de la Corriente de Trabajadores Argentinos (CTA).

Entre los avances que se destacan, la licencia por maternidad fue un progreso indiscutido en el cumplimiento de un derecho que debería ser inalienable para una mujer que trae una vida al mundo. Sin embargo, por ese motivo muchas perdieron su fuente de ingreso en el pasado. Muñoz comentó que es la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) la que se ocupa de pagar el sueldo durante el tiempo que dure la licencia, y recordó que para gozar de este beneficio es necesario que la trabajadora esté inscripta y que el empleador efectúe los aportes correspondientes.

Otro punto importante es el de las vacaciones pagas, aunque en este sentido se siguen suscitando rispideces en algunos casos. “Son los empleadores los que tienen que abonar las vacaciones y muchos no quieren pagar este beneficio a las trabajadoras que prestan servicios por horas”, dijo, y recalcó: “La Ley las incluye a todas, ya sea que trabajen con la modalidad de jornada completa de ocho horas; de media jornada, cumpliendo cuatro horas; y las que se desempeñan dos o tres veces por semana”.

En este aspecto, el nuevo régimen indica que los trabajadores contemplados en esta Ley gozan de un período de licencias anual ordinaria de 14 días corridos de vacaciones cuando la antigüedad en el servicio es de más de seis meses y menos de cinco años; de 21 días corridos cuando la antigüedad es superior a cinco años y menor de 10; de 28 días cuando trabajó durante más de 10 años y menos de 20; y de 35 días corridos cuando la antigüedad es mayor a 20 años.

Cambio cultural

Manuela Muñoz destacó que desde que se impulsó la Ley 26.844 fueron muchos los empleadores que se acercaron a la AFIP, al Ministerio de Trabajo o al sindicato mismo para interiorizarse acerca de cómo ponerse en regla.

Sin embargo, aún restan aclarar algunos aspectos que en el mismo texto de la normativa no están reglamentados, y que implican además un cambio cultural que contemple una consideración de los derechos en un sector de las empleadas. “Falta de manera urgente una reglamentación que haga referencia a quienes trabajan en horario nocturno. Son las que se denominan trabajadoras con cama”, señaló. 

En este sentido, advirtió: “En la escala salarial no está especificado cómo hay que pagarles a ellas. Hay empleadores que se abusan de esta situación: las hacen trabajar entre 12 y 14 horas y les pagan 100 pesos diarios”. 

“Es algo común y seguimos peleando contra eso”, dijo a modo de conclusión.

Combatir la informalidad es una prioridad

Entre los beneficios a los que pueden acceder las trabajadoras de casas particulares que están registradas, se cuentan el hecho de contar con una ART y una obra social, si bien aún persisten inconvenientes en cuanto a la incorporación de un fragmento de las trabajadoras a este sistema. 

También tienen acceso en la actualidad al cobro del sueldo anual complementario y a otros derechos que antes se les negaban, naturalizando un vínculo casi de servidumbre en muchos casos.

“Esto es lo que le queremos trasmitir a las trabajadoras, ya que muchas de ellas son las que se niegan al blanqueo, porque de ese modo pueden seguir cobrando planes sociales. Pero así como nosotras tenemos derechos, también debemos cumplir con determinadas obligaciones, como brindarle los datos y la información necesaria a los empleadores para que puedan inscribirlas. Es responsabilidad del ellos este trámite”, indicó Manuela Muñoz, en referencia a uno de los inconvenientes que se presentan al momento de regularizar la situación del total de la empleadas del sector.

Otro de los motivos es el fomento de la inscripción como monotributistas de quienes trabajan relacionadas al cuidado de personas mayores. En muchos casos son los organismos que precisan de servicios gerontológicos los que exigen que se les presente una factura para abonar el servicio. “Van a trabajar a un domicilio particular y por lo tanto pertenecen a nuestro sector. No nos parece correcto que sean monotributistas ni que tercericen a esta franja de trabajadoras. Hay que hacer el blanqueo de ellas también, porque sino no gozan de licencias ni de ninguna protección social”, concluyó, a la vez que recordó que quienes quieran contactarse con el Sindicato, puede hacerlo llamando al 0343-154164586.

Breves

* Cómo se realiza la inscripción

Las inscripciones de las trabajadoras de casa particulares se realizan a través de la página de la AFIP. Según la Resolución 3491/2013 de la AFIP, las altas de empleadores y de empleados deben efectuarse hasta el día inmediato anterior, inclusive, al de comienzo efectivo de las tareas por parte del personal contratado.


* 233 pesos es lo que aporta cada empleada de casa del sector para la obra social. Aún así, muchas se niegan a aceptarlas y se generan inconvenientes.

 

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