Politica
Jueves 17 de Diciembre de 2015

Anulan la prisión perpetua a dos jóvenes que mataron en un robo

Alexis Demarchi y Matías Godoy iban a pasar 35 años en la cárcel, pero ahora recibirán una sanción menor: la Cámara de Casación Penal revisó la sentencia y determinó que las pruebas revelaron que corresponde otra figura penal

Una fallo que traerá polémica a la ciudad de Gualeguay se conoció ayer: la Cámara de Casación Penal anuló la pena de prisión perpetua que se le había impuesto a dos jóvenes que asesinaron a un adolescente cuando le robaron el celular. El delito fue recalificado de Homicidio críminis causa (que conlleva la pena máxima) a Homicidio en ocasión de robo (con una sanción de ocho a 25 años de prisión). Ahora el tribunal gualeyo deberá analizar qué pena le corresponden a los autores del crimen.

La muerte violenta de Agustín Pereyra, de 17 años, conmocionó a todos los habitantes de Gualeguay aquel 9 de mayo de 2014, y tuvo repercusión en toda la provincia. En una ciudad tranquila, un asesinato durante un asalto fue un cimbronazo tremendo. Según las declaraciones de los testigos y otras pruebas reunidas en la investigación, no hubo dudas de que los asesinos fueron Alexis José Demarchi, de 19 años, y Matías Ricardo Godoy, de 21. La circunstancia fue el asalto a la víctima en la intersección de Victoria y ruta 136, donde le exigieron el celular y tras un forcejeo le asestaron varias puñaladas.

En marzo de este año ambos fueron juzgados por el Tribunal de Juicios de Gualeguay (María Angélica Pivas, Darío Ernesto Crespo y Javier Cadenas) y condenados a prisión perpetua por Homicidio Críminis Causa. Es decir, según las complicadas explicaciones doctrinarias, por matar para lograr otro delito, en este caso el robo del celular de Pereyra.

Luego los defensores oficiales de los imputados, Carlos Sciutto y Susana Alarcón, presentaron un recurso de casación en contra de la sentencia, y luego la queja fue sostenida en la audiencia por Lucrecia Sabella. Plantearon que “se trató de un hecho que comenzó con la intención de apoderarse de bienes de una persona ejerciendo violencia sobre la misma y que terminó, como el resultado de esa violencia y por los medios utilizados, en la muerte de esa persona, considerando que solo de manera provocada y forzando los hechos” se puede arribar a la calificación de Homicidio críminis causa.

Por su parte, los fiscales Dardo Tórtul e Ignacio Telenta, pidieron confirmar el fallo por ser “acertado, inteligente y suficiente”. Además, expresaron que la calificación legal del delito se sostiene en “los dichos de los amigos de la víctima que intentaron ayudarlo, quien les dijo ‘me quieren robar’, como así también el hecho de que los imputados asistían al mismo gimnasio que Pereyra y por ello necesitaban eliminarlo para que no los reconozcan, sabiendo además que la víctima practicaba kick boxing, por lo que lo atacaron directamente con puñaladas en zonas vitales”.

Una delgada línea entre dos delitos

El Tribunal de Casación (Hugo Perotti, Marcela Davite y Miguel Giorgio) revisaron la sentencia, destacaron que hubo pruebas suficientes que incriminan a Demarchi y Godoy en el asesinato, pero no así para afirmar que ellos mataron a Pereyra con la finalidad de robarle y para lograr impunidad.

"La acción de matar a Pereyra fue una circunstancia ajena al plan escogido”, Hugo Perotti, juez de la Cámara de Casación Penal.


Perotti en su voto advirtió sobre “las enormes dificultades que tanto la doctrina como la jurisprudencia tienen a la hora de diferenciar -de manera nítida- las dos figuras delictuales en examen, a tal punto que para resulta hoy una quimera afirmar con precisión los contornos distintivos de una figura y otra”.

En resumen, explicó que “la característica de este delito (el críminis causa) es que se trata de un homicidio que se comete en vinculación con otro delito”, y citó: “La muerte debe aparecer vinculada mentalmente con el robo”, no solo “por las coincidencias de tiempo y lugar en que se adoptó la decisión súbita”.

Los camaristas coincidieron con el tribunal de Gualeguay en que los acusados “demostraron una intencionalidad homicida”. Pero discreparon en que hayan matado a Pereyra “para lograr la impunidad”. “creo que no podemos -de manera alguna- adjudicarles la doble intención de matar a Pereyra ‘para’ así poder sustraerle las pertenencias que llevaba consigo, o ‘porque’ este los podría reconocer”, manifestaron en la sentencia. Esa intención “debe ser demostrada”, lo que no ocurrió en esta causa.

Por esto concluyeron en que “sí se ha comprobado que Godoy y Demarchi se acercaron a la víctima con la clara voluntad de arrebatarle el celular y algún otro objeto que aquella tenía en su poder, y que súbitamente decidieron infligirle varios cuchillazos en el cuerpo, que le produjeron la muerte”, y que “la acción de matar a Pereyra no fue más que una circunstancia -dolosa por supuesto- pero ajena al plan originariamente escogido”.

Por esto, se hizo lugar al planteo de la defensa oficial y casaron la sentencia “en punto a la calificación legal seleccionada -Homicidio críminis causa-, la cual queda subsumida en la figura de Homicidio en ocasión de robo.

Por lo tanto, también queda revocada la pena única que lleva aquel delito que es la prisión perpetua, y ahora se deberá analizar cuántos años deben pasar en prisión Demarchi y Godoy. Para eso, la Cámara de Casación Penal sentenció que “corresponde remitir las actuaciones al tribunal de origen para que en audiencia celebrada a este solo efecto, individualice y determine la pena que resulte adecuada según la nueva calificación legal aquí establecida”.

En Paraná, las últimas condenas que se impusieron a aquellos que asesinaron durante un robo fueron entre 13 y 14 años de prisión: se trata de los jóvenes que mataron a remiseros (David Farina y Julio López este año). Por lo tanto, con este parámetro, aunque los criterios en la Justicia sobre las penas son bastante distintos, se podría presumir que los condenados por el crimen que conmovió a Gualeguay tendrán una sanción mucho más leve a la recibida en marzo.


Recuerdo. Tras la condena, los amigos fueron al cementerio.

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