La Provincia
Martes 06 de Octubre de 2015

Alumnos vivieron la experiencia de las comunidades campesinas

Estudiantes de escuelas rurales viajaron a Santiago del Estero para conocer el Mocase

Un numeroso grupo de estudiantes y docentes de las escuelas rurales Almafuerte y Alberdi participaron en setiembre de una visita a los centros educativos y las comunidades del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase), desde donde regresaron a Paraná con una rica experiencia en materia de procesos de enseñanza-aprendizaje y de organización popular. Así lo manifestaron algunos de ellos durante una charla que mantuvieron con UNO.

Entre otros conceptos que trajeron de Santiago, destacaron que en las escuelas y la Universidad Campesina el profesor es apenas un coordinador de la clase y que el saber no se imparte, sino que se construye colectivamente. Además rescataron el respeto de aquellos campesinos por la naturaleza y un modo de vida completamente alejado de lo acostumbrado en otros centros de población.

Santiago Giménez, alumno de 5º año de la escuela Juan Bautista Alberdi de Oro Verde, intentó poner en palabras el impacto que le significó chocarse con ese mundo hasta ese momento desconocido para él: “Fue un cambio muy grande para mí. Con lo poco que tienen siempre te dan lo mejor y con una sonrisa. Eso fue muy importante para saber lo que es nuestra educación, que no es igual a la de ellos. Por ejemplo, allá los profesores son coordinadores, nadie es más que nadie, se sientan todos en ronda y así les enseñan”.

El viaje fue del 12 al 18 de setiembre y participaron 65 alumnos que costearon parte de los gastos vendiendo productos elaborados por ellos mismos en sus escuelas. Además recibieron subsidios de organismos estatales; especialmente destacaron las gestiones del coordinador de la Secretaría de la Juventud de la provincia, Matías Podestá.

Santiago relató que el primer destino fue la Universidad Campesina Unicam SURI (Sistemas Universitarios Rurales Indocampesinos), en Ojo de Agua, cerca del límite con la provincia de Córdoba. Allí pintaron un mural sobre Raimundo Gómez, uno de los pioneros de la universidad, y tuvieron una charla con Ángel Strapazzon, uno de los fundadores del Mocase. “Nos contó parte de su vida y sus reflexiones sobre cómo nos ve a nosotros los jóvenes. Ahí realizamos distintas actividades: algunos limpiaron, otros hicieron pan, otros hicieron la comida, otros estuvieron en la radio. Aprendés más que nada lo que es una familia, porque ellos son como una familia”, dijo el joven.

Ornella Martinelli, estudiante de 6º año de la escuela Alberdi, contó que de allí fueron a las comunidades: “Cuando llegamos las familias nos abrieron las puertas y nos brindaron todo”, dijo, y reflexionó: “La importancia de este viaje es que en el aula, con los libros, te cuesta más aprender que en la práctica, como tuvimos esos días allá. Esta fue mi segunda experiencia, quería volver para seguir apostando al movimiento campesino”.

Natalia Rivas, de 4º año del Profesorado de Educación Primaria Rural que se dicta en la escuela Almafuerte, viajó por tercera vez al Mocase y por segunda vez a Unicam. Ella eligió subrayar “la lucha en que persisten día a día por la reforma agraria, por poder conservar esas tierras que les son propias y que quieren expropiar las grandes empresas”.

“Considero que esto me va a abrir más la mente respecto de que existen otras formas de aprender. Ellos tienen la base de educación popular, de Paulo Freire, donde no consideran a la educación como lo que nos ha impuesto el sistema educativo desde sus inicios”, resaltó. Recordó también un mural “con los rostros de los luchadores” que pintaron en Quimilí, en la sede del Mocase, donde se encuentra la Escuela de Agroecología. “Este año fuimos a la comunidad del paraje Santa Rosa, donde estuvimos un grupo que nos estamos formando como profesores de educación y tuvimos la oportunidad de conocer una escuela y compartir con los niños una tarde de juegos”, continuó.

Gladys Gómez, profesora de Educación Tecnológica en la escuela Almafuerte, valoró “la forma en que ellos tratan de conservar el conocimiento: su formación es poder aprender de los viejos sabios del monte y que ese conocimiento no se pierda, porque ellos a lo mejor no tienen acceso a libros, aunque en estos momentos la tecnología está insertándose en la Unicam y en el Mocase”. 

Manuel Ramat, profesor de Educación Tecnológica en las escuelas Alberdi y Almafuerte, inició en 2010 estos viajes anuales al Mocase. Desde esa experiencia marcó la necesidad de que tanto alumnos como docentes reflexionen “sobre una escuela que está evidentemente en crisis”. Y comparó aquella educación popular santiagueña con la de Entre Ríos: “El alumno que ingresa allá a 1º año es tímido, proveniente de zonas aisladas, y el que está en 3º año se expresa con muchísima propiedad y conoce sus derechos. Nosotros no logramos en nuestra escuela en tres años ese tipo de formación”. 

Otro aspecto que destacó fue la forma de evaluación: “No hay calificación individual ni discriminación a partir de las notas”. 

Modelo de organización

“Es muy importante conocer el modelo de organización del Movimiento Nacional Campesino Indígena. Ellos son 8.000 familias agrupadas en 11 comunidades en Santiago del Estero; es un movimiento muy poderoso en cuanto a organización; conoce y pelea por sus derechos”, explicó Ramat.

“Esto es una enseñanza porque hay un modelo productivo que ellos proponen que está en equilibrio con la naturaleza y hay un respeto por la naturaleza, respeto por el saber de los viejos sabios del monte. Hay todo un saber ancestral de los pueblos originarios a los cuales se ha sumado gente de muy diversa procedencia que ha entendido que esta pelea es justa, que nos propone un modelo productivo, de sociedad y de vida distintos”, añadió.

Finalmente, recalcó que están introduciendo el debate sobre la tenencia comunitaria de la tierra, como los pueblos ancestrales, donde “nadie es el dueño sino todos los que viven en la comunidad”.
 

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