Ciencia
Lunes 21 de Noviembre de 2016

Alejandro Correa Carnero: el diamante del ajedrez en Entre Ríos

El niño tiene 9 años y todos los fines de semana gana algún torneo. Vive en Gualeguay y el Club Atlético River Plate lo quiere entre sus filas.

Alejandro Correa Carnero tiene 9 años vive en Gualeguay y juega ajedrez. Su papá, el profesor particular, y los profesores del Club Atlético River Plate, reconocen que lo hace muy bien.

"Alejandrito es un diamante en bruto", contó a UNO Juan Carlos Sacharuz, el instructor en La Cuidad de los Poetas.

Oscar Carnero, el papá de Alejandro, describió que "todavía no le encuentran el techo al coeficiente intelectual", del niño.

El ajedrecista, que en las entrevistas televisivas le saca el micrófono al entrevistador y responde todo, nació en Formosa. Es hijo adoptivo de Oscar y Rosa Victoria que llegaron a Gualeguay, desde la Ciudad de Buenos Aires, para que Alejandro tenga una niñez tranquila.

El tema es que con la pandemia de la Gripe A, pasó mucho tiempo adentro de casa y se interesó en un tablero de Ajedrez que estaba entre los juegos hogareños.

Pasó el tiempo y le pidió a sus padres que quería estudiar con un profesor.

En Gualeguay, el único profesor es Juan Carlos Sacharuz. Desde ese primer encuentro forjaron una relación basada en la empatia. Los dos aman el juego ciencia. Sacha tiene 63 años y Alejando 56 años menos.

Este año Alejandro se convirtió en campeón provincial Sub 14. El viernes sale con su familia rumbo a Tandil para jugar el primer torneo interliga de la República Argentina.

Alejandro representará al Litoral porque viene de ganar cinco campeonatos en Mocoretá, Corrientes.

Alejandro7.jpg
Alejandro con sus padres que lo acompañan en los todos los torneos que participa.
Alejandro con sus padres que lo acompañan en los todos los torneos que participa.

Más allá de los trofeos, que según el padre son su debilidad, Alejandro puede ser tomado como un ejemplo en los tiempos que corren. La lucidez mental del pequeño es sorprendente.

Claro que la situación particular de los padres, que con solvencia económica lo pueden llevar a todos los torneos, hoy es la excepción a la regla.

Quizás en la cuestión económica se encuentre una de las respuestas para entender el por qué en Entre Ríos hay cada vez menos jugadores. En consonancia, los que se encuentran por todos lados son problemas relacionados con la niñez. Y cada vez más graves.

En Guía Infantil describen los beneficios del ajedrez en los niños:

En cuanto a la capacidad intelectual, el ajedrez puede ayudar a los niños a mejorar:


- La atención, concentración y la memoria.


- El poder de análisis, síntesis y organización.


- La capacidad de resolución de problemas y toma de decisiones bajo presión.


- La creatividad y la imaginación.


- El razonamiento lógico-matemático.


Y en lo que se refiere a la inteligencia emocional, el ajedrez puede ayudar a los niños a que aprendan a:


- Tener control emocional, sabiendo llevar tanto los éxitos como la frustración.


- Tener sentido de transparencia, siendo honestos e íntegros consigo mismo y con los demás.


- Adaptarse a múltiples e inesperadas situaciones.


- Esforzarse para conseguir lo que se propone e incrementar su autoestima y confianza.


- Tener iniciativa.


- Tener empatía y comprender al oponente durante el juego.


- trabajar en equipo y colaborar.

Con respecto a este último punto, un referente del ajedrez en Paraná, reflexionó: "El último ítem depende de quien le inculque los valores. Hay algunos que se sacan los ojos por ganar".

Con la trascendencia que tomó Alejandro en el sur entrerriano, los dirigentes del ajedrez en la provincia están tratando de hablar con el Consejo General de Educación (CGE) para que se desarrollen talleres en las escuelas.

Teniendo en cuenta que José Luis Panozzo confirmó la intención de inundar las aulas de teléfonos celulares, el futuro del juego ciencia, en la decadente educación formal, está, por ahora, truncado.

Comentarios