A Fondo
Martes 01 de Marzo de 2016

Al final el Papa no era tan bueno como decían

Marcelo Medina / De la Redacción de UNO
mmedina@uno.com.ar

Se terminó el amor por el papa Francisco del oficialismo argentino. Así como el kirchnerismo lo maltrató cuando asumió en el Vaticano con denuncias infundadas, ahora es el turno de Cambiemos, que en aquel momento estaba enamorado de Jorge Bergoglio. Todo cambia en este bendito y hermoso país. Ya llegará el momento en que todos los argentinos nos enamoremos del Sumo Pontífice. Ese día será cuando pise suelo argentino y todos se vuelvan locos por la foto. 
Entre los cambios veo que muchos kirchneristas se hicieron papistas y otros tantos de Cambiemos se alejaron desde que le envió ese maldito rosario a Milagro Sala. 
Las opiniones del santo padre que antes el periodismo opositor festejaba, ahora las critica. En los últimos días he escuchado cosas desopilantes de dirigentes y periodistas oficialistas. Algunos colegas llegaron a plantear públicamente que iban a abandonar el catolicismo. ¿What? Otros se enojaron porque Francisco a Cristina le sonreía y a Mauricio no. Horas y horas de análisis de un tema sin importancia.  ¿Quiénes son para cuestionar al Papa? Francisco o Bergoglio, como más le guste, es dueño de reírse con los mandatarios que él quiera.  
Pero la más graciosa de todas es Elisa Lilita Carrió que al contrario que Horacio Verbitsky antes amaba al sumo pontífice y ahora no.  La legisladora nacida en Chaco cumplió su terrible amenaza de no pisar el Vaticano. Bien por Lilita, una vez tenía que cumplir. Digo esto porque se cansó de señalar que Macri era un corrupto y ahora pertenece a su gobierno. Como a Mauricio, denunció a muchos. Lo más descabellado que dijo la gran Carrió fue: “El papa Francisco no ayuda a pacificar el país”.
Cuando leí esto me pregunté: ¿Cuál es el estado de conmoción interna para decir semejante frase? La única violencia que yo he visto en estos últimos días fue el ataque a una murga a balazos y un desalojo dispuesto por el gobierno porteño. Después no veo otras cosas. No veo gente armada corriendo por las calles.
Pero la diputada oficialista le puso los puntos sobre las íes a Bergoglio, que seguro no pudo dormir, con una frase contundente: “El único Dios es Dios, el único Cristo es Cristo. En una parte de su misión Francisco es extraordinario y en otra  se comporta muy mal”. Chau Papa, te mató Lilita. Acá ocupamos el tiempo discutiendo sobre sus muecas cuando está con un presidente o debatiendo sobre los regalos que usted hace. Mientras tanto en estos pagos se sigue con la línea de bajar la carga impositiva sobre los sectores de altos ingresos para que luego seamos los medios y bajos quienes terminemos pagando por ello.
Nadie discute la eliminación de las retenciones al sector agroexportador y a la minería, dos sectores sumamente contaminantes. La liberación del dólar y su impacto en el bolsillos de los trabajadores.  La quita de los impuestos a los autos de lujo, la liberación de las importaciones, el despido de empleados estatales, el aumento de las tarifas de servicios públicos y muchas cosas más importantes que si Francisco tiene una mirada cálida o gélida. Si le regala un rosario a Milagro Sala o al chileno Salas que jugó en River. Es más, mucho no influyó porque Sala, la jujeña, sigue presa. 

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