A Fondo
Viernes 24 de Julio de 2015

¡Al fin un mimo! a un luchador nato de Paraná

Andrés Martino / De la Redacción de UNO
amartino@uno.com.ar


Roque Romero Gastaldo trabaja hace más de más 20 años con jóvenes humildes de la capital entrerriana. Los contiene, trata de educarlos y les enseña el deporte de los guantes, siempre buscando un futuro mejor, sea en lo deportivo o en la vida misma.

El silencioso trabajo lo lleva adelante en el gimnasio del Club Ministerio de Obras Públicas, un lugar que fue armando de a poco, con mucho esfuerzo, material por material y con muy poca ayuda de los gobiernos de turno. Este experimentado entrenador de boxeo solo tuvo el espaldarazo de los suyos (su mujer Carmen y sus hijos) y de la propia entidad, pero de nadie más.

A pesar de nadar contra la corriente él tuvo la fuerza suficiente para seguir trabajando, siempre con la mente puesta en los pibes. Es más, en un momento hasta consiguió alimentos y frutas para los púgiles y en el mismo gimnasio, durante un tiempo, a los presentes se les daba una merienda luego de realizar el intenso entrenamiento. Esta mano se extendió un tiempo, hasta que el apoyo político se esfumó y Roque nunca más pudo cumplir con esa misión.

El tiempo siguió corriendo y él continuó dejando la vida en un gimnasio que con el paso de los entrenamientos comenzó a desmantelarse. Ya no era el mismo de aquel inicio. Le faltaba pintura, los baños no estaban en las mejores condiciones, las bolsas y los guantes pedían un cambio a gritos.

El poder de turno siempre miró para otro lado, siempre tuvo otros intereses y el boxeo paranaense, no solo el de Roque Romero Gastaldo, poco importó. Pero claro, cuando un púgil llegó a la cima (caso Ulises López en su momento) allí estaban todos para poner sus rostros, pero de ayuda en serio ni hablar. Y por esta situación de indiferencia no solo pasó Roque Romero Gastaldo sino que también la padecieron Justo Martínez, Carlos Aquino, Leonardo Dehan, Miguel Ángel Duró, por nombrar algunos.

A Roque nunca le faltaron ganas, amor y dedicación, hasta que un día comenzó a sentirse vacío, cansado y pensó en dar un paso al costado por no poder contar con un espacio digno para que sus pupilos lleguen, algún día, a poder tener otra opción en esta vida. Pero, el día menos pensado esa tan reclamada ayuda apareció. Fue gracias a una gestión de Luis González, secretario de deportes de la provincia. El Chuzo fue el enlace para que el Enard (Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo) envíe a Paraná un cuadrilátero olímpico y un montón de material de primera calidad para la práctica de este deporte. ¿Y dónde fue a parar este camión? Con mucha coherencia y por suerte al, gimnasio de Roque Romero Gastaldo que al ver tanta ayuda junta expresó: “Es la inyección para seguir”. Ahora Roque está ilusionado, feliz y con las pilas recargadas para seguir sacando buenos púgiles, pero por sobre todo para segur edificando la maravillosa tarea de contener a los que menos tienen.  El gimnasio será reinaugurado, lucirá impecable y los sueños volverán a renovarse.

Es una mano importante y necesaria que hoy la recibió Roque Romero Gastaldo, pero que también la esperan y merecen otros gimnasios y otras disciplinas. Ojalá siga llegando.

 

Comentarios