La Provincia
Domingo 19 de Abril de 2015

“Al cambio lo tiene que protagonizar una nueva generación de dirigentes”

En primera persona. Adrián Fuertes, intendente de Villaguay y precandidato a gobernador. El referente del massismo provincial considera que está entre los tres dirigentes con mayor intención de voto en  Entre Ríos.

Carlos Matteoda / De la Redacción de UNO
cmatteoda@uno.com.ar



Adrián Fuertes gobernó seis años Villaguay formando parte del oficialismo. A principios de 2014 se fue al sector de Massa y desde entonces recorre la provincia intentando convertirse en su candidato a gobernador. El intendente habló  con UNO de la situación del sector en la provincia y de las perspectivas electorales.

—¿Cómo le fue en el gobierno de su ciudad habiéndose ido del oficialismo, tras seis años de ser intendente por ese sector?
—En el gobierno provincial no me tratan mal, pero las posibilidades de gestión se han acotado. La prueba más cabal es que, no en el Departamento Villaguay, sino para la ciudad de Villaguay el presupuesto provincial 2015 prácticamente no contempla ninguna inversión. Pero la presencia de la gestión municipal y la potencia de nuestro gobierno no ha mermado porque tenemos una economía superavitaria y fondos anticíclicos para seguir haciendo muchas obras. Villaguay debe ser el único municipio que con fondos propios está construyendo una avenida, la avenida Rocamora, o una terminal inmensa, ni que hablar de agua o cloacas. Tenemos una enorme potencialidad de obras con recursos propios


—¿Cuáles son las obras o aspectos que pintan su gestión?
—Hay cuestiones que tienen que ver con gestiones conjuntas, como el Centro de Convenciones, que surge  de la actividad conjunta entre el municipio y la Provincia con aportes de la Cafesg (Comisión Administradora del Fondo Especial de Salto Grande). Si bien creíamos que por ser la Ciudad  de encuentros debía tener una gran inversión, y tuvo en realidad una mínima inversión comparando los 70 millones de pesos que destinaron al centro de convenciones de Concordia y algo parecido en Paraná, mientras que en el nuestro solo 5 millones. Pero es noble reconocer que el centro de convenciones, la terminal con financiamiento exclusivo municipal y la doble vía del acceso norte, que hace muchísimo tiempo que está en construcción y ahora se ha ralentizado más todavía; son tres cuestiones emblemáticas que hacen a la ciudad.
Igualmente si se saca la cuenta de los tributos que paga la mayoría de los Departamento como el  nuestro ya sea en retenciones a la soja, al arroz o en la política tributaria, no retorna de la misma manera que lo que se va.


—En la eventualidad de gobernar la provincia. ¿Piensa una modificación de este esquema?
—Hay que dar un giro de 180 grados, porque que el gobernador sea de una ciudad no alcanza. Pensemos en Concordia: desde el 73 al 76, desde el 87 al 99, y desde 2003 hasta hoy el gobernador ha sido de Concordia, es decir seis gestiones: una de Enrique Cresto, dos de Jorge Busti y dos de Sergio Urribarri. El resultado de esas seis gestiones  es que Concordia es una de la ciudades más pobres de la Argentina; es una inmensa villa con un centro lindo. No es solo inversión de fondos públicos, sino una buena y sana inversión de esos fondos.
Estuve la semana pasada en un barrio de Paraná que a 15 cuadras de la Casa de Gobierno no tenía agua, cloacas, ni luz. Estuve en barrio Humito, y en el Volcadero. Me gustaría que sobre eso ni hagamos crítica política, es un fracaso como raza. Que en la capital donde está todo: el gobierno, los ministerios, el poder, los recursos veamos hermanos viviendo en semejante indignidad en pleno siglo XXI no lo entiendo. Cuando me hablan del eje Paraná Concordia, lo que digo es que este eje ha llenado a la provincia de excluidos y hace que una provincia inmensamente rica ni siquiera  pueda pagar los sueldos en término.


—¿Cómo ve a la provincia en el marco de la Región Centro?
—Somos parte de la Región Centro, pero Córdoba y Santa Fe son provincias opositoras y le aumentan más los salarios a los trabajadores que Entre Ríos, o tienen estructuras mucho más competitivas. ¿No tenemos que sacar una conclusión? De que esas provincias tengan una salud económica muy superior a la de Entre Ríos, cuando nosotros somos casi niños mimados del gobierno nacional, con una enorme inversión de fondos públicos. Entre Ríos debería ser enormemente más competitiva, y sin embargo tenemos una estructura tributaria regresiva, la peor de la Región Centro, y no podemos pagar siquiera los sueldos de los empleados públicos sin colocar letras del Tesoro.


—¿Entonces qué hacer?
—La propuesta que llevamos a cabo, con dificultades pero con  mucha esperanza, tiene que ver con cambiar una construcción política que se ha ido anquilosando en sedimentos durante años y años, que se inició hace 32 años y que debe cambiar. Y a ese cambio lo  tiene que llevar adelante una generación nueva de dirigentes, sin padrinazgos condicionantes y que no le deban ningún tipo de pleitesía ni agradecimiento a  ningún dirigente que lo impulse. Tiene que ser un acto de voluntad de una nueva generación de dirigentes que cambie la política entrerriana. En realidad mi generación, a través de lo que estamos proponiendo, lo que está pidiendo es una oportunidad para demostrar  que se pueden hacer las cosas diferentes.


—Los diagnósticos que hacen en la oposición de la situación económica provincial indican que quien asume la próxima gestión, no largará de cero sino de menos 50.
—Los números cantan. El presupuesto en curso, aprobado en setiembre del año pasado, claramente reconoció un déficit de 1.500 millones de pesos y una deuda de 7.000 millones, aunque yo creo que supera los 11.000 millones de pesos. Lo único bueno que tiene el endeudamiento entrerriano es que casi toda la deuda es con el sector público, lo que te permite negociar de otra manera que si fuera con el sector privado. A mí lo que me preocupa no es el tamaño de la deuda, sino que es la deuda de una provincia que tiene déficit. El problema es que se trata de la deuda de una provincia a la que no le cierran los números, y eso es más grave que la deuda en sí, según mi entender.


—¿Espera que Massa lo ayude?
-—El secreto de todo esto, de cuando teníamos la economía sana en la Argentina, era el superávit gemelo en  la balanza de pagos y en el sector público, y todo eso desapareció. Esta es la crisis que hoy estamos viviendo, la detención del crecimiento es fruto de que todos los parámetros que nos hacían crecer a tasas chinas desaparecieron. En la  provincia pasa más o menos lo mismo. Creemos que Sergio Massa va a ser el próximo presidente, con lo cual el endeudamiento se va a poder manejar y refinanciar a largo plazo, y que hay que hacer un inmenso esfuerzo de control del gasto.


—Suena a ajuste esa expresión.
—Me gusta decir que cuando sea gobernador voy a hacer un ajuste brutal, y cuando todos abren los ojos grandotes, agregar que será sobre la corrupción, los privilegios y el dispendio generalizado de recursos públicos. Podría estar toda la mañana contando, por ejemplo, anécdotas sobre el dispendio generalizado de los recursos públicos, pero me limito a decir una cosa: cuando el cronograma de pago de los sueldos estaba terminando el 16, nos enteramos de que se habían gastado 10 millones de pesos en una carpa proselitista en Mar del Plata. Eso es una muestra, de innumerables casos, por donde se puede cortar el gasto relacionado con la corrupción, los privilegios  y el dispendio de los políticos, y con poner en marcha un plan enorme de austeridad que no afecte a los trabajadores ni a los servicios que debe brindar el Estado.
El Estado tiene que tener un tamaño adecuado, tiene que estar presente y ser regulador priorizando una visión social pero que cumpla con su función, porque hoy en nombre del progresismo está aumentando de una manera enorme la cantidad de pobres en Entre Ríos, mientras el Estado está prácticamente ausente. No hay salud pública, mire lo que pasa con los trabajadores de la fruta en Concordia y Chajarí. La semana pasada no había ni toner en el registro Civil de Villaguay, y de la Salud ni voy a hablar porque ya saben todos lo que pasa.


—¿Qué es lo que pasa?
—En Villaguay suele suceder que los fines de semana el hospital no tiene ni un solo médico, y la clínica privada está en cesación de pagos. Y las clínicas en toda la provincia están en crisis. Salud es un tema candente. En nuestro espacio lo tenemos a Rodolfo Neri, presidente de la Federación Médica de Entre Ríos; a Cacho Duerto, sindicalista del sector privado de Salud; y a Lino Sapetti, que hace 20 años es el jefe de Traumotología del hospital San Martín. Es decir, tenemos representantes de todos los sectores para armar un esquema de salud que debe incluir necesariamente al Iosper. La prueba más cabal de que a este gobierno no le interesa la salud es que el Ministerio está vacante.


—El ministro es Carlos Ramos.
—Si alguien me quiere hacer creer que Ramos tenía un proyecto de Salud que me lo muestren ya, ¡por Dios! Ramos ni siquiera sabía que iba a ser ministro de Desarrollo Social, menos de Salud.
El otro día estaba en una reunión en el barrio Los Hornos con varios vecinos. Por el medio del patio de una casa corrían los efluentes cloacales, y un perrito barbilla iba y tomaba agua de ahí. También había dos criaturas de 1 año o 2 jugando, y el mismo perrito iba y les pasaba la lengua por la cara y la boca, a los gurises que estaban comiendo. Estamos de acuerdo con un centro de medicina nuclear, pero si a 15 cuadras de la Casa de Gobierno no tenemos agua ni cloacas, estamos complicados, esos gurises se van a morir antes de llegar al centro de medicina nuclear. Y a esto no lo explica Fuertes en el siglo XXI, sino que lo explicaba Ramón Carrillo hace 70 años.


—Siendo peronista, de tercera generación como le gusta decir. ¿Qué siente al hablar del dispendio de fondos públicos de un gobierno peronista?
—Me da vergüenza como peronista. Concordia es el paradigma de cómo no se gobierna un Estado. La situación me impulsa a cambiar esto desde el gobierno.


—Podrían retrucarle que tardó mucho en darse cuenta. ¿Por qué lo dice recién ahora?
—Siempre lo he planteado en los ámbitos donde tenía que hacerlo: el Estado, el partido, como dice el dicho tratando de que la ropa sucia se lave en casa. Pero como no hay ninguna vocación de cambiar ninguna cosa, porque en Entre Ríos no vas a escuchar jamás a un funcionario haciendo una autocrítica, o a alguien decir me equivoqué. Si no hay autocrítica y desde el oficialismo te dicen solamente  “vamos por más”, no hay salida. Porque lo otro es el cadalso.


—¿Qué incidencia tiene Massa en la definición de las candidaturas en la provincia?
—El único acuerdo que tengo con Massa es que habilite la competencia. Si Massa no garantiza la competencia no creería en ese espacio; pero hemos visto que la garantizó en Santa Fe y en Salta. Incluso en esta última provincia si bien acordaron Juan Carlos Romero y Alfredo Olmedo, del PRO y del Frente Renovador, abajo hubo internas. En la provincia de Buenos Aires posiblemente haya dos fórmulas. Podemos acordar, pero mi vocación es competir si no logramos articular de manera tal que las personas mejor posicionadas en las encuestas encarnen las candidaturas a gobernador, vice, primer diputado nacional y primer diputado nacional; que es donde van a estar Urribarri, Bordet, Bahl y compañía.


—¿Cómo ve la definición de las candidaturas en el oficialismo?
—En superficie hay dos candidaturas muy potentes en términos de construcción que son las de Bordet
 y Bahl. Si bien Bordet puede hacer lo que quiera porque es intendente, Bahl es ministro de Gobierno y si juega es porque está autorizado. Todo el resto aspira a ser vice. Urribarri va a imponer su fórmula en términos de plazos electorales, una vez que los tenga adentro, va a cazar en el zoológico. Y después  va a bancar al que él quiera. Algunos se van a someter a eso, otros creerán que Urribarri se va a ir de vacaciones y va a decir que gane el mejor. Yo que conozco el poder sé que eso no va a ser así, y como sé que no va a ser así construyo el poder de otra manera.


—¿Por eso largó su candidatura con anticipación?
—Claro, porque no tengo el poder económico ni político como para poder, rápidamente, imponer mi imagen y mi candidatura, porque no tenemos un mango y es complicado. Una campaña implica un gran desgaste físico, mental y económico.
Cuando decidí ser candidato a gobernador devolví el auto oficial, que lo habíamos comprado luego de seis años de gestión sin auto, ya en mi segundo mandato. Y lo usé solo tres meses, porque cuando largué la campaña lo devolví. Cuando hablo de austeridad puedo decir, por ejemplo, que en Villaguay los funcionarios no tienen celulares oficiales. Los villaguayenses no tienen porqué pagar mi campaña. Yo no voy a fundir Villaguay para ser candidato, del mismo modo que no fundiría la provincia.


—Dicen que Urribarri tiene un gran afecto por usted.
—Puede ser. Yo también tengo un enorme afecto personal por él. Pero esto es una cuestión política, no personal. Urribarri a mí nunca me hizo nada malo y creo que yo a él lo acompañé con toda mi fuerza. No nos olvidemos de que Urribarri fue gobernador  porque era la continuidad positiva de Jorge Busti, y estábamos ahí porque nos mandó nuestro conductor, que era Jorge Busti. Lo que hago es porque tengo una convicción política. No ando buscando una venganza; simplemente creo que puedo ser un buen gobernador.

El hijo de Carlos Fuertes

—¿Qué significó para usted ser hijo de un reconocido dirigente del PJ entrerriano?
—Para mí fue una sobreactuación de dureza de parte de mi padre para que nadie diga en la militancia peronista que fui algo por ser  el hijo de... Acá en Entre Ríos hay tipos que quieren ser gobernador y nunca fueron concejales. Yo fui autoridad partidaria, concejal, diputado, autoridad del bloque de diputados, intendente y reelecto intendente. Hice la colimba, como se dice.


—¿Pero su padre lo ponía de primer concejal, aunque sea?
—Noooo... me mataba. Me ponía cuarto, la vez que fui concejal, entré de casualidad. Nunca fui presidente del bloque, pese a que mi viejo con un llamado telefónico hubiera podido ponerme de presidente de bloque, pero no lo hacía. Y en el partido, iba de vocal. De mi papá aprendí mucho. Era mucho mejor político que yo: un tipazo, un  militante, un guerrero y quizás no llegó a más en política por la falta de generosidad del peronismo con un tipo intachable. Mi viejo creo que fue el único diputado que pidió desaforarse para ponerse a consideración de la Justicia porque le tiraron un panfleto. Por eso me revelo; la meritocracia de la política no puede ser que el que se calla, agacha la cabeza, que no dice nada o es funcional a las cuestiones retrógradas es considerado confiable; y que el tiene ganas, fuerza, quiere cambiar y mejorar es un tipo peligroso, al que incluso se le burlan y lo apodan Motoneta, como algunos me dicen a mí... Mi viejo nunca me regaló nada y yo me enojaba, pero al final de la vida estoy agradecido de que lo haya hecho así porque estoy en condiciones de soportar cualquier adversidad.


—¿Qué será de su vida si no es gobernador?
—Es imposible, yo voy a ser gobernador.


—¿Pero suponiendo?
—Si no soy gobernador voy a trabajar en las mismas actividades que hacía antes. Yo no soy de esos que dicen voy a ser candidato a gobernador y si pierdo quiero tener garantizado tal cosa, eso es de cuarta. Yo no me largué de candidato a gobernador para ser diputado; si hubiera querido ser diputado me quedaba en el oficialismo, ya que entre los cuatro primeros estaba yo.

“Esto es la renovación dirigencial”

—En términos electorales el oficialismo aparece como muy competitivo con vistas a las elecciones de este año.
—Sí, tanto en la Nación como en la Provincia,  en términos electorales hoy puede ser el kirchnerismo lo más competitivo. Pero sociológicamente el 75% de los argentinos está en contra del oficialismo. A esto lo dicen todas las encuestas y no hay dudas de que es así. De hecho, mucha de la potencia electoral de Daniel Scioli es porque no sabemos bien dónde está, yo lo he escuchado decir a Urribarri que  Scioli es parecido a Mauricio Macri, que es amigo de Héctor Magnetto o que no está dentro del proyecto.


—Insisto, pueden decirle que señala estas cosas porque no pudo estar en el grupo de los dirigentes a los que Urribarri les puede dar la bendición para ser gobernador de la provincia. Al fin de cuentas, ¿lo suyo también no puede ser considerado un proyecto personal?
—Yo no lo considero así. Es un proyecto de renovación generacional. Yo no me fui porque no iba a haber internas en el justicialismo, y si la hay va a ser trucha. Urribarri va a decidir quién es el candidato y lo va a apoyar expresa o tácitamente. Ya lo dijo al señalar que no iba a estar ausente de la discusión.


—¿No es personal?
—Lo mío no es un proyecto personal porque formo parte de un proyecto nacional que encabeza Sergio Massa. En segundo lugar porque estoy compitiendo con nobleza y lealtad, no peleando con el oso como se dice, sino contra una manada de osos, porque luchamos -en términos democráticos- contra el poder del gobierno nacional, contra el poder del gobierno provincial, y hacia adentro del Frente Renovador con una persona que fue tres veces gobernador de la provincia. Esa es mi lucha, mientras que si uno tiene un proyecto personal se acomoda al calor del poder y no a quemar las naves o volar los puentes en una lucha que, cuando empecé, era la burla de todo el mundo.


—En el oficialismo hubo quienes dijeron: “Adrián se equivocó, tendría que haber esperado, arreglar esto o lo otro, o irse con Scioli”
-Entiendo que los proyectos personales son de aquellos que miden 1% en las encuestas, porque al no estar la gente no pasan de eso. Pero puedo garantizar que hoy soy uno de los tres o cuatro dirigentes más competitivos en lo electoral de la provincia, por encima de cualquiera de los candidatos del oficialismo seguro, si los miden por separado por supuesto. Hoy los tres políticos mejor posicionados de Entre Ríos son De Ángeli, Urribarri y Fuertes.


—¿Cómo define  las candidaturas  el massismo entrerriano?
—Nadie pelea de vicio. Hay tres sectores, yo espero que aparezcan más. Hoy cuando decís Fuertes con influencia en el centro entrerriano, en Villaguay,  Tala, Federal; con Martínez Garbino y una fuerte influencia en el sur de la provincia; con Busti que es un dirigente importante histórico; con Motta en Paraná campaña. En Gualeguaychú Maya puede sumarse. No es broma, en términos de construcción política es una propuesta competitiva. Están dadas todas las posibilidades. Propuse que a los cuatro cargos más importantes los ocupen los que midan mejor en las encuestas. Creo que si hacemos eso, podemos hacer una lista única y ser competitivos.

 

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