A Fondo
Lunes, 11 de junio de 2012Vuelve Marcelo
Esta noche vuelve Show Match a la tele y se lo espera como esas cosas imprescindibles para seguir viviendo (...) Creo que esto sucede porque, en general, el programa se parece bastante a lo que somos, algo así como una expresión del promedio de nuestra sociedad.
Carlos Matteoda/De la redacción de UNO
Esta noche vuelve Show Match a la tele y se lo espera como esas cosas imprescindibles para seguir viviendo. Nunca puse un “Me gusta” en Facebook a las críticas al programa que conduce Marcelo Tinelli. Tampoco lo miro -todo lo que sé del mismo es porque cientos de programas radiales y televisivos hacen de este programa su principal contenido- pero sería necio negar que millones de argentinos lo siguen.
Creo que esto sucede porque, en general, el programa se parece bastante a lo que somos, algo así como una expresión del promedio de nuestra sociedad.
La ridiculización de los enanos; la reducción de la imagen de la mujer a un par de nalgas redondas y un buen par de pechos siliconados; los contenidos machistas; los giros xenófobos de años anteriores, el culto del éxito a cualquier precio -y su contracara tan argentina del “critican al que triunfa por envidia”-; la centralidad del puterío entre vedetongas y gatos mediáticos; la simplificación banal de cualquier problemática, por profunda que sea; el uso de las causas solidarias con el solo fin de inflar el rating... son cosas que todos conocemos y de las que ya nadie se espanta.
El zar de la televisión argentina, el más exitoso de las últimas décadas, el ejemplo a seguir, se recluyó en estos meses para intentar ofrecernos a un excombatiente de Malvinas (si está un poco traumado, mejor) bailando con una kelper; a una persona con síndrome de down, o a otra que le falta una pierna; para ver cómo hacen para bailar.
Me parece que lo que hace Tinelli es explotar el morbo, correr el límite, cuando ya no alcanza con verle la vagina a Cintia Fernández para mantener calentita la pantalla, busca otros horizontes.
Yo no creo que su objetivo sea luchar contra la discriminación, aunque ni a Tinelli ni a sus millones de televidentes cautivos esta afirmación les mueva un pelo. Poco hizo por luchar contra la discriminación estos 20 años. Creo que en realidad fomentó modelos discriminativos... Sino, ¿dónde estaba y qué hacía Tinelli en los recordados años 90?
Su actitud se parece a la de las cadenas de negocios que le piden a la gente que done el vuelto para una campaña solidaria, cuando en realidad lo que les interesa es sacarse de encima el problema de la falta de cambio.
Tinelli es más o menos igual. Pero millones de personas lo eligen todas las noches, para irse a dormir sin pensar demasiado. A no quejarse, entonces.
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