Entre Rios| Domingo 20.04.2014 clima T 20°C H 80%
Uno Entre Rios

A Fondo

Lunes, 30 de abril de 2012

La dinámica de la Cámara de Diputados

En la Legislatura de Entre Ríos no hay ni hubo Grupo A. Las expresiones legislativas opositoras se limitan a los reducidos bloques del radicalismo, del bustismo y el del socialismo disidente en Diputados.

Carlos Matteoda / Redacción de UNO

cmatteoda@unoentrerios.com.ar


En la Legislatura de Entre Ríos no hay ni hubo Grupo A. Las expresiones legislativas opositoras se limitan a los reducidos bloques del radicalismo, del bustismo y el del socialismo disidente en Diputados. No puede acusarse al oficialismo de ser amplía mayoría en el Senado, ya que la existencia de un único bloque en la Cámara alta es producto de un triunfo electoral sin precedentes en la provincia. Pero sí puede pedírsele una mayor predisposición a favorecer la dinámica legislativa en Diputados.
 

Fue, vale recordarlo, la misma voluntad popular que privó de bancas a la oposición en el Senado la que erigió a los opositores en Diputados. No tienen más legitimidad electoral José Allende o Juan Navarro –presidentes de la Cámara y del bloque, respectivamente- que los opositores Rubén Almará, Lisandro Viale, Hugo Vázquez o Pedro Ullua. Pese al poco tiempo transcurrido de gestión, ya es un clásico el reclamo de la oposición para poder tratar en comisión los diferentes temas a los que el oficialismo elige darle un tratamiento exprés con su mayoría de 19 votos.
 

De poco vale someter a la oposición con esa mayoría numérica cuando no está claro el objetivo. Nada les costaría a Allende y a Navarro abrir un poco la discusión. Incluso en el caso más reciente, que fue el tratamiento de la autorización para emitir de letras en moneda extranjera, le hubiera servido al oficialismo para que un mayor conocimiento del tema por la sociedad en general impidiera la posibilidad de equiparar este trámite con la emisión de cuasimoneda. (Desde el punto de vista periodístico se trata de un error injustificable, si fuese un error). Más allá de que los votos opositores parezcan hoy solo necesarios para el tratamiento de las leyes de presupuesto, o de una eventual declaración de necesidad de la reforma constitucional, de poco vale al oficialismo repetir una situación de queja opositora por nada. ¿Qué hubiera cambiado si el proyecto de las letras se votaba esta semana? Solo que, tal vez, algunos de los que votaron en contra por falta de tratamiento en comisión, hubieran podido votar a favor. Nunca está demás sumar opositores a proyectos de endeudamiento.
 

En cambio el oficialismo elige en Diputados darle pie al reclamo opositor. El costo político de estas situaciones -aunque mínimo- no recae sobre Allende y Navarro, sino sobre la gestión de Urribarri. Eso deberían pensar los líderes del oficialismo en la Cámara baja, al menos porque nunca se sabe si alguna vez necesitarán de esos votos.

unoentrerios.com.ar