Entre Rios| Miércoles 16.04.2014 clima T 14°C H 89%
Uno Entre Rios

A Fondo

Domingo, 05 de agosto de 2012

“Esto puede terminar en situaciones psicológicas graves para los chicos”

La realización en Paraná de un seminario abierto al público que propone “restaurar” a los homosexuales desató un repudio a nivel internacional. Esteban Paulon, presidente de la Federación Argentina LGBTse refirió al tema.

La Ley de Salud Mental es clara en el sentido en que no se puede ni diagnosticar ni tratar ni nada en base a la orientación sexual y la identidad de género de las personas , dijo el entrevistado. "La Ley de Salud Mental es clara en el sentido en que no se puede ni diagnosticar ni tratar ni nada en base a la orientación sexual y la identidad de género de las personas", dijo el entrevistado.

Eliezer Budazoff / Redacción de UNO
ebudazoff@unoentrerios.com.ar

 

En 1974, la Asociación Americana de Psiquiatría retiró la homosexualidad de la lista de las enfermedades mentales del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM). En 1975, la Asociación Americana de Psicología recomendó a todos los profesionales de la salud mental renunciar a sus prejuicios homofóbicos. En 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) excluyó la homosexualidad de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud. En 2012, la paranaense María de los Ángeles González dice que el problema con la ley de matrimonio igualitario es que ahora “ya no hace falta esconderse”, y compara a los homosexuales con los alcohólicos. Para tratar la homosexualidad “hay que hacer cambios radicales”, le dijo González a La Nación: “Por ejemplo, alejarse del círculo de amistades porque es como si a un alcohólico le dejás una botella cerca”.

 

De qué deberían esconderse es algo que tal vez no haga falta explicar a los que asistieron estos días al Primer Seminario de Restauración Emocional, Relacional y Sexual realizado en Paraná por el Ministerio de Restauración, la organización de la que González forma parte –está a cargo del Área Matrimonial–, y que tiene como objetivo “impartir sanidad” a los “quebrantados en el área sexual y relacional”. La realización de este seminario en la capital entrerriana, donde proponen entre otras cosas aprender a tratar con “la homosexualidad indeseada y el lesbianismo indeseado y con otras formas de quebranto sexual y relacional”, ha cosechado repudios a nivel nacional e internacional, y no ha dejado de desatar reacciones desde el jueves, día que se dio a conocer la noticia. A pesar del esfuerzo posterior de los organizadores por darle mayor entidad a los eufemismos con los que presentan sus actividades, resulta bastante evidente que lo que ofrecen es un tipo de cura para la homosexualidad, una pretensión tan reaccionaria e ignorante que movería a la risa sino fuese porque las actividades y discursos de este tipo han provocado serias consecuencias a personas en todo el mundo, particularmente en las sociedades más pequeñas y cerradas.

 

“Si bien se plantean como espacios de diálogo, reconciliación, reflexión, restitución, reconstrucción, aunque buscan palabras bonitas, la realidad es que después terminan siendo seminarios en los cuales se trabaja sobre la autoestima, sobre la integridad psicológica, sobre la noción de vergüenza, sobre la aceptación de las personas”, dice Esteban Paulón, presidente de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (LGBT). “Es un tema muy sensible si uno se pone a pensar que esto en realidad es un seminario para que te digan que no valés ni dos centavos, que tu sexualidad es una mierda, que estás equivocado, que naciste mal, que te tenés que curar, que esto no vale, que lo que sentís tal vez por otra persona no corresponde, que tu familia no te acepta; esto muchas veces termina en situaciones graves a nivel psicológico para los chicos”.

 

Es la tarde del viernes 3 de agosto, día del comienzo del seminario en Paraná, y el teléfono de Paulón no para de sonar en Rosario. Aunque la Federación LGBT, en contacto con redes de trabajo sobre diversidad sexual a nivel mundial, sabía de esta actividad hace aproximadamente un mes, no fue sino hasta el jueves que dieron a conocer el evento, una decisión estratégica para dejar en evidencia lo que estaba sucediendo, sin dar margen al Ministerio de Restauración a camuflar su discurso o reorganizar la actividad. Los organizadores de este seminario, señala Paulón, pertenecen a un “movimiento mundial que se llama Desert Stream, fundado en Norteamérica por un pastor que tenía una organización llamada Éxodus, que decía que curaba la homosexualidad. Hace unos meses, él salió públicamente a decir que se había equivocado, que la homosexualidad no es una enfermedad, que no se cura, que él en sí mismo no había logrado ningún efecto a pesar de que se había casado, así que iba a vivir su orientación sexual libremente. A partir de allí se genera como un cisma en ese movimiento. Los grupos más radicales quedan ahí adentro sosteniendo la postura pero modificando el lenguaje. O sea: no hablan específicamente de cura, sino que hablan de sanación, de reconstrucción, de restauración.

 

–¿Por qué se hace este seminario en Paraná?

 

–Mirá, hubo uno el año pasado en Córdoba, y a partir de esto también nos enteramos de que tienen un cronograma previsto. Hay otro acá en Funes. Nosotros ya estamos dando participación a las autoridades, y vamos a trabajar para que no sea haga. Una cosa es un seminario religioso: obviamente hay libertad de culto y en ese sentido uno no se puede meter. Pero la convocatoria tiene que ser clarísima y no dar a confusión. Esto de la “restauración de la sexualidad” es otra cosa. El Estado tiene que estar mirando, porque vos no sabés si la convocatoria es por una vía, pero en realidad, adentro, pasa otra cosa. Este seminario, por ejemplo, arranca hoy a las ocho de la noche con un encuentro de matrimonios heterosexuales con sus hijos gays y lesbianas. O sea: padres que en la desesperación, en el desconocimiento, muchas veces no saben como manejar esto inesperado de que “les apareció un hijo gay”. Existen un montón de situaciones en las que gente que no tiene los elementos para comprender, piensa que realmente es una enfermedad que se puede curar, que se puede tratar. Y estos están ahí a la caza, no sólo del tema espiritual sino del tema económico. Ellos se presentan todos como ministros, pero tenés que corroborar que realmente no va a entrar un profesional de la salud. O sea: acá, la Ley de Salud Mental es clara en el sentido en que no se puede ni diagnosticar ni tratar ni nada en base a la orientación sexual y la identidad de género de las personas, esa ley está vigente, y cualquier cosa que hagas que roce con eso se puede prestar a pensar en una situación de ejercicio ilegal de la medicina. Es muy fino el límite como para que el Estado se haga el boludo y mire para otro lado.

 

–Además de las consecuencias que puedan tener a nivel psicológico para los participantes, ¿qué importancia tiene a nivel simbólico una actividad de este tipo?

 

–A ver: las distintas religiones tienen distintas miradas sobre la sexualidad. La religión Católica Apostólica Romana, por ejemplo, tiene una mirada más misericordiosa hacia el homosexual –“pobre homosexual”–, y piden recato o reserva y no práctica. El problema no es ser gay, sino tener relaciones, eso sería pasándolo en limpio. El peligro de todas estas religiones es que no tienen una cuestión de penalización moral de la homosexualidad, sino de que están convencidos de que es reversible. Que esto es efectivamente un desorden, y se puede ordenar. Entonces no es de extrañar la declaración de esta mujer sobre el matrimonio igualitario, porque lo que ella está diciendo es que la homosexualidad es un motivo de vergüenza. Eso podría ir en línea también con lo de la Iglesia católica. Pero ellos dicen: esto es un motivo de vergüenza, nosotros te damos las herramientas para que vos te cures, para que puedas volver a salir a la sociedad. Este es el primer seminario que sale así a la luz pública, que toma estado público, y yo creo que por eso también es importante simbólicamente. Porque bueno, está bien, podés estar a favor, podés estar en contra, pero ya salir a mentir… ¿Que se cura qué?

 

–En ese sentido, es como una llegada tardía de este tipo de movimientos a la Argentina, ¿no? En Estados Unidos y en otros países hay antecedentes hace mucho tiempo.
 

 

–Bueno, como seminario, como movimiento, sí. A nivel individual, no. Hay sectores de la psicología y de la psiquiatría que no lo van a decir abiertamente, porque esto es como el aborto, pero al revés. O sea: vos, si tenés un hijo gay, o una hija lesbiana, o una inquietud de este tipo, y andás en ciertos circuitos, seguro vas a conseguir los datos de psicólogos o psiquiatras que con otros diagnósticos te va a empastillar y te van a “tratar”… O sea: esto existe desde siempre, existe hace muchísimo. En el área de la salud mental hay un sector minoritario, pero sector al fin, que sigue sosteniendo esto, y entre ellos es como el Opus Dei en los gobiernos. La reacción está organizada, y vos si querés acceder, vas a poder acceder. Ahora, esto es ya como una cosa sistemática, abierta, donde no les importa nada.

unoentrerios.com.ar