La Provincia
Viernes 28 de Agosto de 2015

Afirman que ser payamédico es una experiencia transformadora

Visitan hospitales, procurando sanar llevando alegría a los pacientes. En Paraná comenzó el curso de formación de la octava promoción 

Hay estudios científicos que aseguran que la risa es saludable y ayuda a curar. Y los payamédicos lo corroboran y lo demuestran cada vez que ingresan con algarabía a los espacios donde están los pacientes y por unos minutos logran que se abstraigan de su realidad, muchas veces dolorosa, y se sumerjan en un mundo de fantasía. Con sus coloridos atuendos, sus vistosas pelucas, su nariz de payaso y divertidos accesorios, despliegan alegría y ayudan a sanar, o por lo menos a paliar la situación adversa por la que se están atravesando los enfermos. 

En Paraná, llegan los miércoles y viernes a la siesta a varias de las salas del hospital materno infantil y provocan sonrisas en los niños que por alguna dolencia están internados. Lo mismo ocurre con los adultos que permanecen en el hospital San Martín, donde el grupo va los sábados de tarde.

El momento de esparcimiento se extiende también a los familiares, a los enfermeros y a los médicos de cada uno de los nosocomios donde intervienen. “Desde que soy payamédica encontré mi lugar en el mundo, es una pasión y me llena el alma poder ir al encuentro del otro que está pasando una situación complicada, y que en ese contacto que tiene esa persona con el payaso pueda surgir algo a partir de su potencialidad”, contó a UNO Karina Garbezza, una de las integrantes del grupo una que cada semana se calza la nariz colorada y se acicala con prendas de colores para amenizar la cotidianeidad de quien está pasando un momento difícil.

“La experiencia es hermosa. Lo tomamos como una filosofía de vida, nos llenamos de esperanza y disfrutamos de lo que hacemos; nos divertimos y lo llevamos a un lugar donde la gente lo necesita”, indicó por su parte Cristian Yeri, uno de los primeros payamédicos en formarse en la capital provincial, en el año 2011, cuando egresó la primera promoción luego de que Crisálida, la Fundación de Cuidados Paliativos Pediátricos, contactara al profesor Cristian Legrand Velázquez para que dictara el curso en Paraná.

Yeri recordó que en ese entonces asistieron más de 50 personas y aclaró que quienes forman parte del grupo en la actualidad no solamente asisten a los hospitales, sino también a los geriátricos que los convocan y a actividades de promoción de la salud a las que son invitados. “Incluso nosotros tenemos dentro de la asociación un par de dispositivos concernientes a fomentar o acompañar temas de salud y eventos de solidaridad”, acotó.

En la actualidad se está formando la octava promoción de payamédicos en un curso que empezó este lunes en la escuela Nº 1 Del Centenario, en Alameda de la Federación 400.

Cómo formar

Todavía hay tiempo para inscribirse en el curso que comenzó este semana. Quien desee sumarse puede anotarse hasta el 21 de setiembre. 

La actividad se realiza en la escuela Del Centenario, en Paraná, y tiene un costo. Para mayor información, se puede escribir a karinagarbezza@hotmail.com o a llamar al 343-154596694 (a partir de las 15.30).

El encargado de la capacitación es Cristian Legrand Velázkez.

Historia y futuro

Payamédicos es una asociación civil sin fines de lucro, creada en la Argentina en el año 2002 por el médico psiquiatra, José Pellucchi y la licenciada en Psicología Andrea Romero, quienes llevaban un tiempo empleando la técnica de payaso para ayudar a sus pacientes internados. 

En Buenos Aires, el 15 de mayo se aprobó una ley que exige a los servicios de terapia pediátrica de hospitales públicos provinciales y municipales que cuenten con “especialistas en el arte de clown o payasos hospitalarios”. 

Voluntariado

Para ser payamédico hay que ser mayor de 18 años, tener estudios secundarios completos y completar los tres módulos de la formación. “Además, deben tener ganas de jugar y ayudar a otras personas, desde un lugar distinto”, señaló a UNO la payamédica Vicky Putallaz, quien aclaró que se trata de un voluntariado. 

Asimismo, relató: “Quienes se forman no necesariamente después se dedican a esta actividad. A veces es una realidad un poco fuerte y no todos están preparados. Por eso siempre hace falta que se formen más payamédicos”.

Los grupos que van a los hospitales locales suelen pasar allí un par de horas y preparar su intervención con anterioridad, a partir de una charla previa con los médicos de las personas que visitan. Cada intervención dura entre 15 y 20 minutos, dependiendo de la cantidad de pacientes que haya.

Putallaz señaló que también se hace un contacto con la familia de quien está internado. “Ante estas realidades difíciles, cuando uno se pone la nariz, se convierte en el doctor que ayuda y no conoce la tristeza”, afirmó.

Con el grupo comparten luego la experiencia, que es bien recibida por quienes están en un ámbito hospitalario. 

“El hospital se transforma, se llena de luces, de color y de alegría”, sintetizó.

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