La Provincia
Jueves 28 de Enero de 2016

Afirman que la fertilización con donantes anónimos es frecuente

La decisión de Juana Repetto reinstaló el debate sobre el tema. “En Paraná hay varios casos”, aseguran

Vanesa Erbes / De la Redacción de UNO
verbes@uno.com.ar 


La decisión de Juana Repetto de ser madre soltera y recurrir a un banco de esperma para concebir a su primer hijo a través de un método de fertilización asistida reinstaló el debate sobre el tema. “Hace mucho que quería ser madre y no quería esperar a encontrar a alguien”, explicó la panelista de TV, que lleva un embarazo de 12 semanas de gestación y tiene fecha probable de parto para el 10 de agosto.

Se estima que en el país se llevan a cabo 12.000 tratamientos de fertilización asistida de todo tipo por año y que alrededor de 1.000 nacimientos son de bebés que fueron concebidos a través de la donación de semen o de óvulos de terceros. 

Si bien las parejas o las personas solas que recurren a este recurso para conformar una familia lo hacen prefiriendo reserva y discreción y por eso suele ser un tema del que poco se habla en el ámbito local, profesionales de la salud que son especialistas en fertilización asistida confirmaron que es habitual este tipo de procedimientos en Paraná y en otras localidades de las provincia. “La inseminación heteróloga, que así llamamos a la inseminación con donantes anónimos, es realmente una técnica muy difundida, ya que por cuestiones médicas muchas veces existe la imposibilidad de lograr un embarazo con los espermatozoides de la pareja debido a patologías graves que tienen diferente causas, y a esto se le suma la necesidad de mujeres que no tienen pareja y quieren ser madres, o de aquellas que forman parejas igualitarias”, contó a UNO la ginecóloga Graciela López de Degani. 

La inseminación heteróloga para lograr un embarazo puede darse a través de tratamientos que son de baja o de alta complejidad, según el caso. “Se hace desde hace mucho tiempo en nuestro medio y es una técnica frecuente en nuestra sociedad, pero por ahí no trasciende tanto porque la gente recurre a ella con discreción y no lo comenta”, dijo la médica. En referencia a si se trata de un tratamiento caro, señaló: “En el caso de la inseminación heteróloga dependerá de los métodos que se usen. Si es de baja complejidad los costos son más accesibles”, y aclaró: “Las obras sociales deben reconocerla. Algunas cubren el tratamiento y otras hacen un reintegro una vez finalizado; pero está incluido en la Ley Nacional de Fertilización aprobada en 2013 y en la Provincial del 2015”.

En torno a la posibilidad de requerir ciertos atributos del donante, explicó que “las características étnicas se pueden elegir”, y comentó: “En base a la experiencia, en general piden un semen de una etnia parecida, que tiene que ver con color de la piel, de los ojos, del cabello. Se da por ejemplo en el caso de haber una pareja masculina con problemas y la persona es rubia de ojos azules, o si es una mujer sola en general elige características similares a la de su propia familia para que no sean discordantes las características físicas del bebé. De todas maneras la genética hace lo suyo”. También señaló que se escoge en muchos casos un donante por el grupo sanguíneo: “Es una situación especial y se da cuando la mujer es RH negativo y tener un chiquito con grupo RH positivo puede generar en la descendencia un problema; entonces se busca un donante que sea RH negativo para no tener incompatibilidad después con este o con otros bebés que pueda tener”, explicó.

Derecho a la identidad

Antes de que entrara en vigencia de la Ley Nacional 26.862 de Fertilización Asistida, promulgada el 25 de junio de 2013, la mayoría de las clínicas realizaban las fertilizaciones de manera anónima y bilateral, donde no se podía acceder a la información sobre el donante. A partir de esta normativa y con la implementación del nuevo Código Civil, que rige desde agosto de 2015, las personas nacidas mediante técnicas de reproducción asistida pueden acceder a información identificatoria, es decir nombre, apellido y datos que permitan individualizar al donante. Sin embargo, para poder acceder a tal información, se debe presentar antes una petición fundada ante un Juez, que debe autorizarla.

En el caso de Juana Repetto, realizó el procedimiento de fertilización en un centro que contiene el llamado Programa de Identidad Abierta (PIA), en el que los donantes firman con anterioridad su consentimiento para que el niño que nazca a raíz de sus genes tenga el derecho a conocer su identidad una vez cumplidos los 18 años. “La nueva legislación del Código Civil permite esta cláusula, es una posibilidad en caso de requerirla a una determinada edad. La ley deja en claro que no hay posibilidad de reclamar nada a la persona que hizo la donación, pero sí de conocer el origen de su donante y las características de esta persona”, indicó Graciela López de Degani.

Por su parte, Alicia Silvan, titular de la Asociación Sumate a Dar Vida, que trabajó activamente para impulsar en Entre Ríos al Ley de Fertilización Asistida, comentó: “Este tipo de procedimientos y las instituciones donde se llevan adelante existen antes de la ley y cada una tenía sus reglamentos. Quien recurría a ellas tenía que aceptar las condiciones y firmar los acuerdos. Hay mucho desconocimiento sobre lo que son tratamientos y se cree que los hijos biológicos de los donantes van a poder hacer un reclamo posterior y esto no es así: no puede solicitar cuota alimentara, ni herencias. Incluso si entre los protocolos puede haber una cláusula donde el donante estipule que prefiere que no haya acercamiento con quien fue concebido a gracias a su acto de donación”, señaló la mujer, que avaló la decisión de Repetto: “No lo veo mal. A la ONG vienen hombres y mujeres que tienen parejas igualitarias, o también mujeres que no tienen pareja y sí un fuerte deseo de ser madres y la edad avanza. Conozco muchos casos y me parece bien que recurran a estos tratamientos para lograr un embarazo”.

Por su parte, el sacerdote paranaense Luis Alfredo Anaya, quien es magister en Ética Biomédica, señaló: “Desde la Iglesia Católica no estamos de acuerdo con los métodos de fertilización asistida, porque todo los procedimientos desarrollados implican una manipulación o intervención técnica importante y son sustitutivas del gesto primordial de la concepción de la vida, que es la entrega de los esposos el uno al otro. Y no nos parece bueno este tema del donante anónimo, donde el hijo que va a nacer no sabrá cuál es uno de sus verdaderos progenitores”.

Posibles donantes 

Los motivos que impulsan a un hombre a convertirse en donante son diversos y personales. Sin embargo, en muchos casos, según comentó Alicia Silvan, los moviliza el amor o la solidaridad. “Hay casos donde tuvieron un familiar que atravesó una situación similar”, sostuvo. 

Quienes recurren a un centro o un banco de semen para ser donantes deben cumplir una serie de requisitos. Graciela López de Degani explicó: “Son estudiados desde el punto de vista infectológico, genético y psicofísico”. 

En Internet, uno de los bancos que propone ser donante solicita tener entre 21 y 39 años, ser sano, sin antecedentes de enfermedades hereditarias conocidas. No ser portador ni estar infectado por clamidia, citomegalovirus,entre otras.

Detalles de la noticia

* “La inseminación con donantes anónimos, es realmente una técnica muy difundida, pero por ahí no trasciende tanto porque se recurre a ella con discreción”, dijo Degani.




* “Conozco muchos casos y me parece bien que recurran a estos tratamientos para lograr un embarazo. Hay muchas mujeres solas con fuerte deseo de ser madres”, sostuvo Silvan.



* “Desde la Iglesia Católica no estamos de acuerdo con los métodos de fertilización asistida, y no nos parece bueno este tema del donante anónimo”, señaló Anaya.





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