La Provincia
Domingo 25 de Octubre de 2015

Advirtieron sobre el mecanismo de la instalada cultura del alcohol

Hoy se cumple una semana del accidente en el Parque Urquiza de Paraná protagonizado por jóvenes, a la salida de un boliche

Pablo Felizia / De la Redacción de UNO
pfelizia@uno.com.ar


“El tema es grave. Tanto, que está instalado en la sociedad con absoluta tolerancia. No hay posibilidad de entender la diversión nocturna sin alcohol. Los chicos hacen hasta competencias y toman en las previas, toman en los boliches y vuelven a tomar después”, dijo Patricia Caro, bioquímica, toxicóloga, con un posgrado en drogadependencia y miembro de la Fundación Ave Fénix dedicada a tratar esta problemática. 

Hoy se cumple una semana del accidente ocurrido en el Parque Urquiza de Paraná y protagonizado por jóvenes. El mismo costó la vida de una chica de 19 años. Recién mañana estarán los resultados de las pericias que determinarán la presencia o no de alcohol y otras drogas en del conductor del vehículo– Ignacio Carlos Laporta Ditomaso– en el momento del accidente; sin embargo, ir al boliche, como en tantos otros hechos similares ocurridos, fue la última actividad que realizaron quienes sufrieron el choque. Junto a la investigación judicial, las detenciones y las medidas tomadas frente al hecho, durante toda la semana el problema del alcoholismo volvió ponerse sobre la mesa. Especialistas consultadas por UNO  coincidieron en que los canilla libre, las previas, el Happy Hour, el dos por uno y las barras de tragos en cumpleaños de 15 son parte de un mismo mecanismo que no permite pensar en divertirse sin beber.

“El consumo de alcohol es estable y grave desde hace muchos años. Hay una estadística de 2006 que ya marcaba un 70% de abuso de alcohol en las salidas”; dijo Caro y agregó: “Con los accidentes de tránsito, si bien las campañas del conductor responsable son importantes, es imprescindible intensificar los controles de alcoholemia, para implantar la conciencia de que el que conduzca no esté alcoholizado”.

Para Caro el problema es cultural, donde el alcohol es el alma de la fiesta. “No hay manera de restringirlo mientras sea una venta legal. Si hay un menor, la compra el mayor y en la barra de los boliches no se pide el DNI”, aclaró. Dio como ejemplo los cumpleaños de 15, donde aparece como una imposibilidad evitar las barras de tragos para que consuman menores. “Lo de imposible hay que escribirlo con comillas. Los padres favorecen esa cultura y ceden porque sino parece que la fiesta que se frustra”. 

Gabriela Rodríguez Allende es licenciada en Psicología y tiene una maestría en prevención y rehabilitación de adicciones. Consultada por la problemática sostuvo la necesidad de ir al fondo del problema. “No tiene que ver con medidas represivas o de un gobierno que restrinja o que no se controla. Tiene que ver con responder qué le pasa a cada joven para tratarse así”, opinó. 

Semanas atrás, desde el Hospital San Martín advirtieron que cada fin de semana llegan hasta cinco jóvenes con coma alcohólico. En Internet hay decenas de noticias sobre accidentes en Entre Ríos donde el conductor manejaba ebrio. A juzgar por las opiniones de las dos especialistas, aún hay un largo camino a recorrer para encontrar una solución al problema. 

En lo más alto del consumo  

Según investigaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de todo el continente, Argentina es uno de los países en donde más se consume alcohol. 

En publicaciones recientes, el consumo promedio por persona es de 8,4 litros de alcohol puro por año. 

Pero entre los países de América Latina, Chile se encuentra en el primer lugar con 9,6 litros; lo sigue Argentina con 9,3 y luego Venezuela con 8,9. Los tres países están por encima del promedio de la región. 

Cuando el límite es la muerte

Días atrás se conoció que en Entre Ríos, hubo dos boliches que propusieron como iniciativa, ofrecer gaseosa gratis durante toda la noche a quienes iban a conducir a la salida: fue en Nogoyá y en Chajarí. Se los denominó “conductores designados” y con una pulsera que les colocaron a la entrada de la confitería, fueron los encargados de manejar al regreso. Si bien la medida recogió simpatías, también ha cosechado críticas por ser solo un paliativo. 

“Hay que ir al fondo de la cuestión, porque sino nos quedamos hablando de que no hay políticas, de lo que hacen o no las secretarías de prevención, de conductores designados, de mayor control, pero creo que el problema es bastante más profundo”, dijo Gabriela Rodríguez Allende quien trabaja en el ámbito de la Dirección de Toxicología de la Policía de Entre Ríos y recorre escuelas de la provincia con charlas sobre la temática. 

“Parece como si no es opción divertirse sin alcohol. Hay que decir que hay opciones para divertirse y muchísimas, incluso para el que vive en el medio del campo, pero las habrá siempre que estemos conectados con nuestra parte creativa. Porque si no es así descartamos todas las posibilidades y solo respondemos a esta sociedad de consumo que nos propone adormecernos, la anestesia, descuidar el cuerpo, la cabeza e ir al límite que en este caso es la muerte. Lo que les pasó a esos jóvenes la semana pasada (se refirió al accidente en el Parque Urquiza), les tocó a ellos por azar, porque son miles los que salen de los boliches en las mismas condiciones”, destacó. 

 

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