Cambios en el Tránsito
Sábado 05 de Noviembre de 2016

Advierten que el cambio de calles bajó las ventas hasta en un 50%

Comerciantes de Gualeguaychú, Alem, Buenos Aires y Echagüe contaron que entre la situación económica y las modificaciones en el tránsito atraviesan momentos complejos. Sin ayuda concreta, más de uno quedará en el camino

El domingo 17 de julio cambiaron de circulación algunas de las calles céntricas de Paraná. Fue una decisión municipal bajo el fundamento de organizar el tránsito, acelerar el flujo de autos y lograr que los colectivos ingresen y egresen del centro en menos tiempo. Antes de concretar estas definiciones hubo comerciantes que manifestaron su enojo y rechazo a la medida. UNO recorrió Gualeguaychú, Alem, Echagüe, 25 de Mayo y Buenos Aires. Poco más de tres meses después confirmaron que las ventas bajaron hasta un 50% según el corredor y que perdieron clientes de toda la vida.
Conocida la noticia sobre la posible modificación de los sentidos de las calles después de la primera quincena de marzo, un grupo de comerciantes de Paraná ya había pedido una reunión con el intendente, Sergio Varisco, para manifestarle sus preocupaciones frente a la propuesta. En calle Gualeguaychú más de uno había colocado carteles en las ventanas de sus locales con leyendas de rechazo.
El 15 de junio, un mes antes del cambio, integrantes del Centro Comercial e Industrial se reunieron con Rubén Amaya, secretario de Servicios Públicos. En la instancia plantearon la postura y la necesidad de una serie de medidas de fondo para favorecer al tránsito de manera integral, se habló de propuestas alternativas y de la marcha atrás en el caso de que el cambio de circulación no funcionara.
Que ahora las ventas cayeron un 50% carece de rigurosidad técnica, pero es la percepción que tienen los comerciantes, la opinión de sus propios trabajos diarios y fue una observación que se repitió –en mayor o menor medida– en los establecimientos consultados.
Los comerciantes de calle Gualeguaychú fueron los más perjudicados. A la imposibilidad de estacionar, la velocidad con la que ahora transitan los autos y los colectivos y a las dificultades para la carga y descarga de mercadería, se les juntó la situación económica del país y las bajas ventas en general. Graciela es empleada en una pinturería que está sobre esa calle, a metros de Illia. "Hay clientes que no vienen más", dijo a UNO, y contó que llevar tres latas de varios litros durante cuatro cuadras hasta el auto es una tarea imposible. En el asfalto hay pintado con amarillo el espacio para los camiones con mercadería para los clientes de ese comercio y de dos más. Se nota, con solo estar parado un rato en el lugar, que no alcanza. "Vendemos un 50% menos, y quienes entran al negocio están a las corridas", agregó. Sobre el corredor tampoco hay lugar para que estacionen las motos, que muchas veces, sobre todo la de los empleados de la zona, terminan en la vereda o en cualquier lugar.
En una panadería de enfrente, Carolina Córdoba, empleada del comercio, contó que aquellos que frenaban con el auto para comprar un par de facturas o bizcochos, los que estaban de paso, ya no paran más. El comercio da sobre el espacio exclusivo para colectivos. "Los domingos, desde las 9, había clientes que se quedaban afuera haciendo cola para comprar el pan. Ahora viene la mitad de la gente. Nos dicen que no saben dónde estacionar", contó, y agregó que la panadería tiene 33 años en ese lugar.
Quienes atraviesan un mal momento son los de la ortopedia ubicada un par de comercios más lejos, hacia el lado de Cinco Esquinas. Viviana, la dueña, dijo que el jueves por la mañana había ingresado un solo cliente y que por la tarde, a las 17.30, apenas un cronista.
Enfrente tiene un espacio destinado a los autos que transportan a personas con discapacidad. Pero como están a mitad de cuadra, por la velocidad del tránsito y los colectivos, la mayoría no puede bajarse del vehículo y cruzar; hay fajas recetadas que se las colocan en plena calle. Es muy difícil que alguien recién operado o con un problema de rodilla, por poner un ejemplo, llegue sin dificultades hasta su ortopedia.
La mujer contó que para poder cumplir con los clientes cambiaron el sistema de trabajo. Después del horario de comercio recorren la ciudad, casa por casa, para poder llevar aquel elemento que se necesita. Hay quienes la llaman para consultar si el espacio destinado a los vehículos está desocupado, es que muchas veces estaciona cualquiera. "Antes del cambio de circulación la gente paraba dos minutos, se bajaba, preguntaba precios y se iba. Al tiempo volvían a comprarnos. Ahora no hay nadie por la calle", contó. Años atrás atendían en otro lugar, pero con la prohibición de estacionar en el microcentro , como son una ortopedia, se cambiaron a calle Gualeguaychú; hoy vuelven a estar muy complicados. Hay otros comerciantes sobre esa misma calle que atraviesan situaciones similares.
En Alem también hay problemas, sobre todo porque al cambiar las paradas de colectivos perdieron clientes. Carina, la panadera que atiende cerca de San Martín, contó que por lo menos las ventas cayeron un 40%. A los clientes de siempre los mantienen, pero hay muy pocos ocasionales. También mencionó la influencia de la situación económica. En eso hubo una constante en casi todos los consultados. A pocos metros de la panadería Miguel Ángel tiene un comercio de ropa. "La cantidad de gente que venía bajó entre un 20% y un 30%", explicó, y agregó: "No hubo una consulta de parte de la Municipalidad a los comerciantes". Esa falta también fue una frase repetida. "En el futuro esta calle se muere. La gente se olvida del lugar", remató.
Por Echagüe, Eugenia tiene una tienda de ropa en la esquina con 25 de Mayo; antes paraba el colectivo en la puerta. Su historia es similar a la del resto. "Había mayor movimiento", dijo, y ahora a las bajas ventas también las adjudicó a la situación del país. En el estacionamiento de 25 de Mayo uno de los empleados coincidió con aquella postura y afirmó que la medida del cambio de circulación los perjudicó sobremanera.
Sobre esa calle, en principio, quienes parecen haberse beneficiado son las panaderías, quioscos y otros negocios similares que se encuentran al lado de las paradas de los colectivos. El movimiento de pasajeros es permanente: esa calle junta, desde hace tres meses, a todos los que esperaban antes en la Plaza 1º de Mayo y en Alem. Los grupos de personas que esperan por momentos superan las 50 personas y el jueves para comprar en estos establecimientos había que hacer largas colas.
Que calle Buenos Aires no cambió de circulación lo sabe casi la mayoría de los paranaenses, sin embargo de este corredor también fueron sacadas las líneas de colectivos. Hay comercios que se establecieron en el lugar solo por esta particularidad. Es el caso de la casa de lencería de María del Carmen. La mujer, muy afligida contó: "Es lo peor que nos pudieron hacer. Entra la mitad de la gente, La calle quedó desierta", y agregó: "Antes estábamos en 25 de Junio y nos sacaron la parada, por eso nos vinimos acá (por Buenos Aires y Cervantes). A veces lloro de la amargura que me da".
La situación económica genera bajas ventas, pero en estos comercios ingresan a los locales por lo menos la mitad que antes de que cambien de circulación las calles. Los alquileres se mantienen altos, aumenta el costo de la mercadería, de las tarifas y demás. La situación de estos comerciantes es complicada y para atravesar el momento necesitarán algún tipo de ayuda, o más de uno se quedará en el camino.

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