La Provincia
Lunes 06 de Junio de 2016

Aceitera: entre la vía judicial y el reclamo para recuperar dignidad

La fábrica en Paraná quedó paralizada en diciembre. El sindicato advirtió que a cada empleado se le debe cerca de 400.000 pesos

A dos años de haber dejado de producir y a seis meses de cumplirse el retiro de los últimos trabajadores que sostenían el reclamo, la aceitera de Bajada Grande parece estar condenada al abandono y al avance de los pastizales que cubren buena parte del predio en cercanías de la costa del Paraná. En el primer tramo del conflicto 36 habían sido las familias afectadas, pero hoy quedan 34 que aún se ilusionan con llegar a un acuerdo para cobrar salarios atrasados y poder recuperar un poco de dignidad. Según un relevamiento del Sindicato de Trabajadores Aceiteros de Entre Ríos, la deuda acumulada con cada trabajador oscila los 400.000 pesos, que se divide en un pasivo reconocido por la empresa y el resto compuesto por salarios.

“Después de golpear puertas por todos lados, sin que nadie nos haya dado una mano, ni el Gobierno, ni los privados, cada uno se la rebusca como puede: haciendo trabajos por jornada y los compañeros que superaron las barrera de los 55 años no tienen trabajo”, contó a UNO el tesorero del sindicato Jorge Walter.

Otro de los frentes abiertos por este conflicto es el judicial y en esa instancia se depositan las últimas esperanzas de los trabajadores. El tesorero informó que en los juzgados laborales N°1 y N°4 se tramitan demandas de reconocimiento de deuda, por el cual se le traba embargo preventivo a la empresa. “Estamos a la espera del nombramiento de un martillero para el remate de una pala para pagar parte de una deuda que había con varios compañeros”, reconoció el sindicalista.

Walter manifestó que junto a otros tres empleados iniciaron las gestiones para darse por despedidos, dado que los telegramas o cédulas son devueltos cuando llegan a la fábrica. El lugar, que está lejos del esplendor que supo tener alguna vez quedó a la deriva, aunque para sorpresa de muchos el edificio mantiene la conexión de energía eléctrica, pese a que el servicio no se ha pagado. “La fábrica no va a volver a ser operable, ya ha pasado mucho tiempo desde el cierre y los fierros después de mucho tiempo se corroen, se echan a perder, sobre todo sin el servicio de gas”, planteó el gremialista.

Los aportes, en riesgo
Mientras los trabajadores advierten por todos los medios su situación de precariedad, en forma paralela denuncian que podrían perder la cobertura de la obra social. “A pedido nuestro nos están manteniendo la obra social, porque los empresarios hace 36 meses que no están haciendo ningún aporte. Tememos que la obra social se corte”, subrayó el dirigente.
Sobre cómo sigue el conflicto, Walter precisó que al caerse el convenio firmado en el ámbito judicial en agosto,  ya cesaron las actuaciones en la secretaría de Trabajo. “Estamos igual que cuando empezamos, nosotros con la necesidad de trabajar y cobrar, y el Gobierno no nos ha dado ninguna respuesta. Lo mismo sucede con la parte privada, porque nadie quiere arriesgarse a invertir  porque la gente que conduce la empresa es totalmente irresponsable”, acotó.
Walter especificó que el grupo de trabajadores se mantiene en estado de alerta en caso de producirse cualquier novedad.

Una crisis de larga data
Anteriormente la firma enclavada en el corazón del barrio ribereño se llamaba Aceitera del Litoral pero con el tiempo cambió su denominación a Aceitera de la Baxada. Los problemas en la firma comenzaron en los primeros meses de 2014 en pleno auge del mercado aceitero y cuando la ex Litoral tenía una producción destinada a Chile, compromiso que no se pudo cumplir por la toma de la planta tras meses de incumplimiento laboral.
 

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