Viernes 05 de Mayo de 2017

Abuelas pidieron que se proteja a nieto recuperado hijo de entrerriano si liberan al apropiador

El recurso judicial se presentó frente la posibilidad de que Víctor Gallo, quede en libertad debido al precedente del fallo dictado por la Corte Suprema. Se trata del apropiador del Nieto 101, Francisco Madariaga Quintela, hijo de un paranaense.

La Asociación Abuelas de Plaza de Mayo presentó este viernes un pedido de protección como testigo para el nieto recuperado Francisco Madariaga, hijo del paranaense Abel, ante la posible liberación de su apropiador, Víctor Gallo, quien lo amenazó en varias oportunidades.
Madariaga nació en un centro de detención clandestino durante la última dictadura cívico militar y fue apropiado por Gallo, quien fue condenado a una pena única de 25 años prisión.
Ante el precedente que sentó el fallo de la Corte Suprema el miércoles pasado, donde se avaló la aplicación del beneficio del dos por uno para condenados por delitos de lesa humanidad, Abuelas pidió que se le dé protección a Madariaga y vista como querellante de todos los pedidos que lleguen por parte de represores para pedir la excarcelación.

La historia del Nieto 101
Francisco Madariaga Quintela fue presentado el 23 de febrero de 2010 como el nieto número 101 en recuperar su identidad e hijo de Silvia Mónica Quintela y el paranaense Abel Pedro Madariaga, ambos militantes de Montoneros.
Su DNI falso dice que nació en Campo de Mayo el 7 de julio de 1977. Durante treinta y dos años vivió con identidad falsa, apropiado por Víctor Alejandro Gallo, capitán del Batallón de Inteligencia 601, carapintada, que llegó a gatillarle en la cabeza, según contó el joven tras conocer su identidad.
La duda comenzó a los veinte años pero hizo falta una década y la presión de los amigos para acercarse a Abuelas de Plaza de Mayo. En dos semanas quebró a la apropiadora, supo que nació en cautiverio en Campo de Mayo, que se llama Francisco Madariaga Quintela, que su mamá Silvia ejerció como médica hasta que el Ejército la borró de la tierra, y conoció a su padre, Abel, un profesional paranaense secretario de Abuelas desde 1983.

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