A Fondo
Lunes 25 de Abril de 2016

A veces, la segunda chance nunca llega

Mauro Meyer / De la Redacción de UNO
mmeyer@uno.com.ar


Fumar es perjudicial para la salud. A esto no me lo enseñaron mis viejos, pero soporté durante mucho tiempo que fumaran delante mío y de mis hermanos. Hasta que por fin aprendieron por qué es perjudicial para la salud. Que dejen el cigarrillo se dio por algo típico. Vivieron en carne propia lo de “a mí no me va a pasar”, hasta que te pasa. Uno no se cuida hasta que te pegás el cagazo y ahí pensás de manera diferente. Por suerte algunos tuvimos la oportunidad de tener esos avisos que te manda el cuerpo. La droga mata. Es algo que también desde chico me inculcaron mis padres. No fumo y no me drogo. Nunca lo hice. Quizás simplemente porque siempre estuve rodeado de amigos que no lo hacían. Son elecciones que uno hace. Nos equivocamos, somos humanos. Lamentablemente, lo sucedido recientemente en una fiesta electrónica le quitó la posibilidad de tener una segunda oportunidad a cinco jóvenes. Ellos eligieron mal. Simplemente eso. Quizás no tuvieron la suficiente educación para saber que drogarse hace mal. O se rodearon de la gente equivocada. Insisto, fue su elección. 

Después podemos abrir un debate sobre lo que sucede en nuestro país con el tema drogas. Sobre la protección política y policial que existe sobre los que la venden. Los que miran para otro lado. Los que se rasgan las vestiduras y condenan sin antes investigar qué es lo que pasó. En fin, lo mismo de siempre, opinar sin aportar nada. Mientras tanto, el narcotráfico sigue ganando espacios y los chicos siguen muriendo. Sean de la clase social que sean, porque esa es otra pavada que escuché en los últimos días. “Los pobres también se drogan y mueren, pero no salen en la tele”, dijeron. Otra vez sin pensar, seguramente. Son seres humanos. Punto final. Mientras tanto, siguen sin aparecer los verdaderos responsables. Y nunca lo harán. 

Igual, cada uno es libre de elegir, para bien o para mal. Lo que debe haber es una campaña seria sobre las drogas, para concientizar a los jóvenes. Después, que ellos tomen sus propias decisiones. Lo único que puedo aportar desde esta columna es que, a veces, la segunda oportunidad nunca llega.

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