Recopilación
Domingo 30 de Julio de 2017

Su causa es el hombre

León Felipe, fue el poeta desterrado que una vez honró a Paraná con su presencia. Aspectos de su vida y los paralelos con Walt Whitman

En la antigua Grecia existía una penalidad civil a la cual se denominaba ostracismo. Estaba regulada por el estado ateniense y su finalidad era expulsar a cualquier ciudadano cuyo pensamiento pudiera resultar peligroso para las autoridades. Ubicada en un escalón inferior a la pena de muerte, esta muerte civil expelía al sujeto olvidándose de él.

Tiempos modernos han demostrado que muchas veces no es necesaria la presencia de una ley, porque el peligro es el mismo: la muerte. Y es así como muchos y tantos han conocido otra variable de la misma especie denominada exilio.

Cuántas injusticias en nombre de la fuerza, que no es más que el derecho de las bestias. La imposición de acciones y el deseo brutal de ocultar las voces. Ya no es un castigo como hace algunos milenios, ahora es un medio y un medio.

Sin detenernos a citar la cantidad de situaciones que de una u otra forma nos han tocado de cerca (tema sobre el cual ya volveremos) utilizaremos en la columna de hoy el macabro ejemplo de la Guerra Civil Española.



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Argentina, un sitio de refugio



Por los años en que estalló esta guerra en España, entre republicanos y rebeldes, nuestro país fue el espacio de refugio para innumerable cantidad de desterrados. Hombres, mujeres y niños peregrinaron por las montañas, el océano y por las oficinas migratorias hasta encontrar cierto espacio de confort y seguridad en esta tierra del mismo idioma.

Entre estos, intelectuales, artistas y poetas que figuraban los seguros objetivos mortales del franquismo tomaban rumbo al Sur buscando un lugar donde pregonar su republicanismo. Cierto es que por ejemplo México también acogió a muchos de ellos, pero en lo que nos ocupa fue nuestro país donde muchas de aquellas plumas revolucionarias y revolucionadas se refugiaron. Volveremos en otra oportunidad sobre nuestro bien amado Rafael Alberti, sobre su presencia aquí y otras cuestiones simétricas.

La Editorial Losada fue fundada en nuestro por el español Gonzalo José Bernardo Juan Losada Benítez (1894-1981) y seguramente todos nosotros hemos tenido en nuestras manos ejemplares de las colecciones Austral o Biblioteca Clásica y Contemporánea. Pues bien, se editaba en ella a todos los poetas republicanos exiliados y se la llegó a denominar "la editorial de los refugiados". Prácticamente toda la generación del 27 fue editada por esta Empresa a partir de su fundación en 1938.

Actores, periodistas, escritores, filósofos fueron receptados en argentina como en México o Chile. Cosas de la barbarie que (lamentablemente) no desaparecen de la historia del mundo.



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Universal y humano



No es nuestro propósito un análisis literario sobre León Felipe ni mucho menos que eso. Solo dar crónica de su paso por Paraná, y de las repercusiones que ello tuvo. Pero sin embargo, es importante tener algunos rasgos de su personalidad, de su vida y de su obra literaria. Porque el caso de León Felipe así lo amerita, como al decir de muchos críticos por tratarse de unos de los más grandes poetas de la literatura hispana y además, por su inusual comparación nada menos que con Walt Whitman.

Su vastísima obra arranca hacia 1920 con el célebre "Versos y oraciones del caminante". Una presentación contundente y sencilla, donde sustancialmente demostraba un estilo nuevo y una inspiración diferente. Le siguen varios libros que abordan los temas desde lo intimista, desde la exploración de lo cotidiano pero con el detalle marcado de la invocación a la épica.

Sus poesías reclamaban pero proponen, alaban pero incitan, evocan y requieren. Tal vez, ese llamado a la épica (quizás en la mejor manera de lograrla que es la lucha) haya sido uno de los elementos que lo transformaron en peligroso. Yo creo que solo con pensar, muchos infelices deben acudir a la fuerza como herramienta.

Su lucha, su norte y sus paradigmas es la esperanza del hombre. La idea de que una instancia superadora de la raza hará a los hombres felices y que el triunfo va más allá de las armas. Es profético cuando hay derrotas, es moral cuando las influencias de Whitman y Machado son evidentes. Se transforma en un idealista, y desde esa trinchera en un combatiente. Se rebela, grita y pide en sus poemas. Lucha... esa es su nobleza.


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Durante el exilio



El día 6 de noviembre del año 1947 se anunciaba la presentación del poeta en la ciudad de Paraná. Lo haría en las instalaciones de la Biblioteca Popular la cual presentó un marco de imponencia. Dice la crónica sobre León Felipe: "Trae a nuestra ciudad un verbo alto y exaltado, bello y combatiente. Viene su voz en destierro encendiendo por estos lares americanos su candente vocación de grito, su amplio anhelo de luz, espejo de libertad". Durante su concierto y charla, el poeta repasó varias de sus obras tales como "Versos y oraciones del caminante", "Drop a Star", "La insignia" o "Español del éxodo y del llanto".

Aclamado por un público conmovido y sobre todo contemporáneo de aquella situación, su éxito sin dudas se trató en vislumbrar y transmitir la universalidad del objeto de su poesía: la humanidad.

No por obvio debe dejar de mencionarse su comparación con el genial WW. Y eso puede verse, junto a la grandeza de sus aspiraciones y anhelos, en el comentario que dejó para el cronista que tuvo el honor de entrevistarlo. Decía Felipe aquel día de noviembre, promediando la primavera de 1947: "Lo importante es esta fuerza que lo conmueve todo por igual, lo que viene en el viento y lo que está en mis entrañas; este fuego que lo enciende, que lo funde, que lo organiza todo en una arquitectura luminosa, en un guiño flamígero, bajo las estrellas impasibles".

Falleció en México en setiembre de 1968.


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La insignia


Responsables:
el grande y los pequeños responsables:
organizad el heroísmo,
unificad el sacrificio.
Un mando único. Sí.
Pero para el último martirio.
¡Vamos a la muerte!
Que lo oiga todo el mundo.
Que lo oigan los espías.
¿Qué importa ya que lo oigan los espías?
Que lo oigan ellos, los bastardos.
¿Qué importa ya que lo oigan los bastardos?
¿Qué importan ya todas esas voces de allá abajo,
si empezamos a cabalgar sobre la épica?
A estas alturas de la Historia ya no se oye nada.
Se va hacia la muerte...
y abajo queda el mundo de las raposas,
y de los que pactan con las raposas.
(fragmento)


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Fuentes

Serie realizada en exclusiva para Diario UNO a partir de la documentación obrante en diferentes reservorios (Archivo General de la Nación, Biblioteca Nacional de la República Argentina, Archivo General de la Provincia de Entre Ríos, Archivo Histórico Patrimonial de Valparaíso y otros).

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