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Viernes 04 de Agosto de 2017

10 diferencias entre ser madre de un hijo y ser madre de dos

Cuando estás embarazada de tu segundo hijo, te haces muchas preguntas: ¿será parecido al primero? ¿Lo amaré tanto como al primero? ¿Mi vida se alterará por completo? ¿Podré ocuparme de dos hijos al mismo tiempo?

Luego, nace tu segundo hijo y las respuestas no tardan en aparecer. Inevitablemente, además, haces comparaciones acerca de cómo era la vida con un solo niño en casa y cómo es ahora con dos.

Estas son diez diferencias entre ser madre de uno y ser madre de dos.

  1. La idea de tener más hijos. Cuando tienes un hijo: sientes temor porque crees que no podrás amar a un segundo hijo tanto como amas al primero. Y piensas: ¿será tan perfecto como el que ya tengo? Cuando tienes dos: ¡sientes que podrías tener mil hijos! Has comprobado que el amor se multiplica.
  2. Las siestas. Cuando tienes un hijo: deseas que siga durmiendo dos siestas diarias hasta que comience a ir a la escuela. Cuando tienes dos: deseas que reduzca la cantidad de siestas para poder salir de casa, ¡especialmente la de la mañana!
  3. La niñera. Cuando tienes un hijo: es fácil encontrar a alguien dispuesto a cuidar a tu hijo por un rato. Cuando tienes dos: son pocos los valientes que se atreven a cuidar a ambos niños, incluso durante la noche. Quien acceda, te estará haciendo un gran favor.
  4. Diligencias. Cuando tienes un hijo: te estresa la idea de subirlo al auto, acomodarlo en su asiento, bajarlo nuevamente... ¡Demasiado trabajo! Cuando tienes dos: si puedes dejar uno en casa y salir con el otro, te resulta facilísimo hacer diligencias con él.
  5. Ropa heredada. Cuando tienes un hijo: quieres que ese bebé, tan dulce y perfecto, sólo use ropa nueva. Cuando tienes dos: aceptas toda prenda de ropa que te ofrezcan. ¡Nada se rechaza!
  6. Entretener. Cuando tienes un hijo: si necesita entretenerse, sólo estás tú para cantar y hacer morisquetas. Cuando tienes dos: se entretienen mutuamente. ¡Es fabuloso!
  7. Logros. Cuando tienes un hijo: estás ansiosa por ser testigo de esa primera palabra, ese primer diente, ese primer paso... ¡y la cámara siempre está encendida! Cuando tienes dos: ¡no hay apuro! Ya no es tan cómodo para ti que comience a caminar pronto.
  8. Sueño nocturno. Cuando tienes un hijo: cuando empieza a dormir toda la noche, tú también duermes toda la noche. Es bellísimo. Cuando tienes dos: una noche de sueño corrido es un milagro. Las probabilidades de que te despierten se han duplicado.
  9. Un recién nacido. Cuando tienes un hijo: tener un bebé pequeño en casa te parece sumamente difícil y trabajoso. Cuando tienes dos: un recién nacido te resulta muy fácil de cuidar. ¡Y son tan adorables!
  10. Crecer. Cuando tienes un hijo: el crecimiento de tu hijo te parece lo más emocionante del mundo. Cuando tienes dos: el crecimiento de tu hijo te parte el corazón y quieres que permanezca bebé por siempre. ¡Que alguien detenga el tiempo!






    Fuente: Disney Babble

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