Policiales
Martes 10 de Mayo de 2016

A prisión los dos menores que mataron a Leandro Fornero

Habían sido declarados responsables del crimen ocurrido en 2010 en Paraná. Ahora se integró la sentencia: recibieron penas efectivas 

Los dos menores que participaron del asesinato de Leandro Fornero, ocurrido en enero de 2010 en la ciudad de Paraná deberán cumplir penas de prisión efectiva, ya que sus tratamientos tutelares no arrojaron los resultados esperados. 

Nicolás Lencina y Rubén Goméz  tenían 16 y 17 años cuando fueron declarados responsables del homicidio de Leandro Fornero y la tentativa de homicidio de Franco Arnedo. Sin embargo, por sus edades no se les dictó condena. En el juicio el único que recibió una pena fue Lisandro Fernández, conductor del automóvil Peugeot 306, quien purga una condena de 10 años de prisión efectiva. 

A más de tres años del juicio y seis del asesinato, la Justicia de menores evalúo todos los tratamientos que realizaron Gómez y Lencina para dictaminar si le aplicaban una condena efectiva o quedan directamente desligados de la causa. Al parecer, los informes fueron desfavorables en ambos casos. 

En el debate se comprobó que Gómez, que en la actualidad tiene 23 años, fue quien disparó el revólver calibre 22 que mató a Fornero; mientras que Lencina, que hoy tiene 22 años, fue quien golpeó con un fierro en la cabeza a la víctima. 

Según los datos recabados por UNO, tanto Gómez como Lencina no comprendieron la gravedad del hecho del que fueron partícipes. Es más, en las evaluaciones se indica que los jóvenes exhibieron un compromiso formal con el tratamiento tutelar, pero con la única finalidad de evitar la cárcel. O sea cumplían con los talleres y la escolarización, pero no mostraron una inscripción subjetiva del grave hecho del que fueron protagonistas. En pocas palabras no mostraron arrepentimiento. 

El juez entendió que a pesar de haber realizado el tratamiento, el mismo no fue satisfactorio. Por lo tanto existía la necesidad de aplicar una pena de prisión.

Gómez estará en prisión seis años y seis meses, en tanto que Lencina estará seis años. La defensa pública de los jóvenes recurrirá en Casación para buscar evitar que los jóvenes sigan encerrados.

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Discusión y muerte 

El 24 de enero de 2010, en un auto iba Lisandro Fernández al volante acompañado por Rubén Gómez y Nicolás Lencina. En el otro iban Fornero y su amigo Franco Arnedo. Por una mala maniobra de tránsito de Fernández comenzó una discusión. El primer cruce fue en la zona del Puerto Nuevo, el segundo en Laurencena y De la Torre y Vera, y el último y fatal choque fue en esta calle y Moreno. En las tres oportunidades fueron Fornero y Arnedo quienes se bajaron del auto a discutir con los otros jóvenes. Pero estos tenían un arma y la utilizaron cuando se bajaron del automóvil.   

De inmediato se iniciaron marchas reclamando justicia por el “Ruso”. 

Lamentablemente  a los pocos meses la familia Fornero volvió a ser noticia, ya que el domingo 30 de mayo los padres del joven de 31 años asesinado eran encontrados sin  vida en su domicilio de calle Monterverde de la capital entrerriana. 

El caso está llegando a su fin en la Justicia con la integración de la sentencia. Sin embargo, todavía restan algunos pasos como la Casación y posiblemente alguna otra revisión superior.  

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Armas y alcohol, un cóctel mortal 

El fallo del tribunal de la Sala I de la Cámara del Crimen, integrada por Hugo Perotti -presidente-, Marcela Badano y José María Chemes,  habló hace tres años de un problema que sigue siendo muy actual como el excesivo consumo de alcohol en los jóvenes y la tenencia de armas. “...hemos advertido dos circunstancias muy claras que determinaron el resultado fatal. Por un lado, la ilícita tenencia de un arma de fuego en poder de uno o todos los imputados, no podemos aceptar que tres jóvenes que esa noche salieron a bailar, a escuchar música, a pasear por la Costanera, hayan tenido, uno o los tres, un arma de fuego en sus manos. Por otro lado, la otra circunstancia que creemos que incidió en forma directa, fue el grado de alcoholización de las dos víctimas. Es un mensaje para los jóvenes y para la sociedad toda. Quien está alcoholizado no puede ni siquiera sentarse al volante de un vehículo”. 

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