Policiales
Miércoles 21 de Octubre de 2015

A prisión el cómplice de un crimen en La Paz

Acusaron de ser el cómplice de un asesinato a Guillermo Martín Cáceres, quien fue juzgado la semana pasada y ayer fue condenado a 11 años de prisión.

Hace dos semanas un joven aceptó cumplir 12 años de prisión por haber asesinado a otro en la Plaza del Mono, en el barrio Belgrano de la ciudad de La Paz. El 16 de junio de 2014, Matías Silva le pegó un tiro a Adrián Alberto Riquelme, de 19 años, para robarle la campera y la moto. A su lado había otro joven que lo secundaba en el atraco. Acusaron de ser el cómplice a Guillermo Martín Cáceres, alias Cucha, quien fue juzgado la semana pasada y ayer condenado a 11 años de prisión.

Cáceres afirmó que es inocente, y los defensores oficiales Jorge Balbuena y Jorge Sueldo pidieron la absolución por la falta de pruebas que lo incriminen en el hecho. En tanto que los fiscales Maximiliano Hass y Matilde Federik solicitaron la pena de 12 años de prisión.

El tribunal integrado por Pablo Vírgala (presidente), Elisa Zilli y Marcela Badano adelantó ayer el veredicto. Los magistrados consideraron que de las pruebas producidas en el debate y en la Investigación Penal Preparatoria surgió claramente la responsabilidad de Cucha Cáceres en el homicidio. Vírgala mencionó a las partes y al imputado las principales consideraciones del fallo, y destacó la “veracidad” de José Godoy, quien fuera víctima y testigo en la causa. Este joven estaba junto a Riquelme al momento del asalto en la plaza, y señaló al acusado como la persona que estaba junto a Silva, quienes los amenazaron con armas de fuego para robarles.

Los magistrados consideraron que ese testimonio, sumado a la versión de un hombre de apellido Salva que vio una parte de los hechos, y las demás pruebas de cargo, poseen la fuerza suficiente como para sostener con certeza la coautoría del imputado. No así, por el contrario, las pruebas de descargo, que no fueron “ni fuertes ni excluyentes de los dichos de Godoy”, explicaron los integrantes del tribunal.

De este modo, lo condenaron a la pena de 11 años de prisión efectiva. Los jueces tuvieron en cuenta la juventud y escasa instrucción del acusado como atenuantes, y el uso de armas, la fuga en moto y otras circunstancias como agravantes. Luego de conocerse los fundamentos de la sentencia, la defensa podrá ir a Casación.
 

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