Policiales
Viernes 08 de Enero de 2016

A prisión cuatro años por vender cocaína

Un llamado anónimo al Ministerio de Seguridad de la Nación fue el principio del fin de las actividades ilícitas de Juan Carlos Rosset. El hombre de 47 años fue investigado y recientemente condenado a cuatro años de prisión por vender droga en Gualeguaychú.

Un llamado anónimo al Ministerio de Seguridad de la Nación fue el principio del fin de las actividades ilícitas de Juan Carlos Rosset. El hombre de 47 años fue investigado y recientemente condenado a cuatro años de prisión por vender droga en Gualeguaychú.


En el juicio abreviado llevado adelante en el Tribunal Oral Federal de Paraná, Rosset se hizo cargo del delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, luego del juicio abreviado en el que acordó la pena con el fiscal general José Ignacio Candioti.

La causa tuvo inicio con motivo de la mencionada denuncia telefónica anónima que daba cuenta de que el hombre vendía cocaína en su domicilio particular ubicado en calle Goldaracena 600, casi esquina Chalup, de la localidad de Gualeguaychú. El Escuadrón 56 “Gualeguaychú” de Gendarmería Nacional comenzó la investigación y observaron que a la vivienda concurrían distintas personas (algunas de ellas conocidas como consumidores de tóxicos de la localidad) y luego de ingresar se retiraban rápidamente guardando “algo” en sus bolsillos. Incluso hay fotos de un comprador aspirando una sustancia al retirarse del lugar.

Con el avance de las pesquisas se pudo conocer que idénticas actividades se desarrollaban en el terreno baldío ubicado a 100 metros del domicilio de Rosset, y en otro más, en la esquina de Goldaracena y 3 de Febrero. Los tres lugares eran utilizados como bocas de expendio de cocaína por parte del imputado. En algunas oportunidades se lo detectó arribar al baldío en su vehículo Honda Civic y entablar conversaciones con los clientes.

El 18 de diciembre de 2013 una persona, cuyos datos se resguardaron, se presentó en el Juzgado Federal de Concepción del Uruguay y aportó datos sobre las actividades de narcotráfico desarrolladas por Rosset, y proporcionó el número de línea de telefonía móvil que utilizaba. Esto motivó la intervención judicial del celular: en las escuchas se detectaron conversaciones y mensajes de texto que revelaban presuntos movimientos de venta de cocaína, encargues y fraccionamiento, lo que resultó determinante para que se dispusiera el allanamiento al domicilio de Rosset. “Juan, estoy en tu casa, tráeme más gilada ke calucho la vendió toda”, decía un mensaje entrante, por ejemplo.

Así, en la noche del 21 de febrero de 2014, los gendarmes arribaron al domicilio y observaron que en la vereda del frente de la vivienda se encontraba el sospechoso quien se dio a la fuga efectuando dos disparos de arma de fuego en su huida. En la casa encontraron cocaína y marihuana, y otros elementos que evidenciaban la actividad narco. Rosset fue arrestado por Gendarmería deambulando por la calle pocos meses más tarde: el 2 de mayo de 2014.

Así se pudo continuar con la causa, en la que terminó procesado y fue llevado a juicio. Pero antes del debate, al ver que tenía numerosas pruebas en su contra que iban a ser difíciles de refutar, decidió acordar con la Fiscalía la pena de cuatro años de cárcel, y pagar la multa de 3.000 pesos.

En lo que no hubo acuerdo fue en el pedido que realizó Rosset para que le devolvieran el auto de alta gama que le secuestraron, con el argumento que es propiedad de su hermana. El fiscal Candioti se opuso porque de acuerdo a la prueba reunida, se ha comprobado que el vehículo era utilizado por el imputado para la comisión del delito, por lo que corresponde disponer su decomiso.

El Tribunal integrado por Noemí Berros, Lilia Carnero y Roberto López Arango, tras analizar las pruebas del expediente, homologaron el acuerdo de pena, y no hizo lugar al pedido de devolución del auto.

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